Marco Incomparable

¿Eres madre? Pues al paro

 

Menos mal que somos muchas las mujeres que engrosamos las listas del paro. Al principio yo pensaba que era una putada quedarte sin sueldo y sin poder desempeñar tu labor profesional. Pasar al desempleo no me parecía un planazo. Especialmente después de verme rodeada de mujeres en esta situación (según la Encuesta de Población Activa -EPA-, la tasa de desempleo femenino es de un 26,57%). Pero desde que leí en rtve.es que "La salud de los bebés mejora si la madre está en paro y se puede cuidar durante el embarazo", ya me quedo más tranquila.

 

Siempre hay alguien que, cuando pasas un momento difícil, viene a echarte un cable diciéndote que no hay mal que por bien no venga. Esa mentalidad tradicional que justifica todo lo malo, como si pasara por algo que has hecho mal, aunque sea mentira. O esa mentalidad que te anima a conformarte como si nada, como si no importara. Como cuando le dije a una persona cercana que me había quedado sin trabajo y me respondió: "Tranquila, cuando se cierra una puerta, se abre una ventana, como decía Sor María en Sonrisas y Lágrimas". Qué cojones sabrá Sor María.

 

Siempre hay razones para justificar todo. ¿Que las tías cobran menos? No es casualidad. Hay jefes con argumentos de todo tipo para explicar por qué entre sus dos subordinados, a ella no le ha subido el sueldo, pero sí a su compañero de escritorio, pese a tener peores resultados. "Es que tu marido gana una pasta", por ejemplo. Yuhuuuuu. No os engañéis, chicas. Lo que pasa, en realidad, es que él sí tiene colita, y el que decide la subida de salario, también.

 

Es asombroso que a estas alturas, la televisión pública se haga eco del estudio de la Barcelona Graduate School of Economics (BGSE), que arroja una conclusión tan machista (el paro es bueno en las madres, en los padres no). Un informe que, en el fondo, justifica y saca algo positivo del desempleo femenino (como que las mujeres nos cuidamos más, jajaja). ¿Y ellos? Vaya morro.

 

La maternidad es ese momento en el que te caes del guindo y, por más que creas en la igualdad, te das cuenta de que eres tú la que va a ser castigada física, mental y profesionalmente. Es lo mejor, pero a la que le salen estrías, celulitis y se vuelve un globo, eres tú.  Es maravilloso, pero la que reduce jornada, sueldo y cotización eres tú. Es algo compartido, pero a la que le duelen los pezones al dar el pecho es a ti.

 

Lo bueno es que todo esto no importa. Gracias, rtve.es, por ver de una forma taaaaan positiva que a las mujeres con hijos y demás chicas en edad de procrear no se nos pueda ver como trabajadoras en igualdad de condiciones que ellos, por más que sean padres o estén en edad de serlo. Otro argumento más para la lista de tonterías que utilizan los gilipollas que deciden a quién contratar desde los departamentos de Recursos Humanos de las empresas de este país.