Opinion · Marco Incomparable

Cuidado que vienen curvas

curvas

 

¿Soy yo que me estoy haciendo mayor o el ideal de belleza de mujer tipo flaca pseudoyonki está pasando a mejor vida?

 

Hace tiempo que exhibir el movimiento de huesos ha dejado de tener su encanto. Esas caras lánguidas, todas iguales, todas ojerosas, que se paseaban impunes por las revistas de moda están dejando el campo libre a las mujeres con curvas que, por primera vez desde los años ochenta, vuelven a ser consideradas ideales de belleza.

 

 

Mientras que muchas firmas se empeñan en retroceder, se niegan a equiparar tallas entre sí e incluso se les va la olla y fabrican una XXXS, es decir, la talla 26 española (¿eso existe?), parece que la calle apuesta por unos esquemas de vida saludables que impliquen alejarse cada vez más de aquel supuesto ideal semianoréxico.

 

Ahí está la exhibición feliz de sus curvas que hacen en Instagram, Facebook o Twitter algunas celebrities (por favor, lean «celebrities» a lo Joaquín Reyes). Y, no es por nada, pero se agradece ver cuerpos que desayunan, comen, meriendan y cenan. Tener una talla grande no es incompatible con tener más estilo que ninguna. Ni tampoco con ponerte las minifaldas y los tops que te dé la gana. Ahí está Kim Kardashian, que será una pedorra, pero lleva sus curvas con un orgullo que ya quisiéramos muchas.

 

Además del trabajo que realizan marcas como Dove en pro de la mujer real, ahora lo que más les gusta a los jefazos de la moda es sumar a su catálogo una línea de tallas grandes –que según Mango empieza en la 40, jajaja- o incluir a estas modelos en tus campañas de publicidad.

 

Los responsables del calendario Pirelli, que a mí más que “mítico e histórico” me parece sexista, han pensado que además de tías buenas flacas también hay tías buenas gordas. Y lo han hecho incluyendo a la modelo Candice Huffine, con 90 kilos muy bien llevados, en la edición de 2015. Una forma de blanquear algo, que, por más que le den un barniz chic con los mejores fotógrafos y las modelos más cotizadas, sigue siendo un calendario que algunos colgarán en la pared de su taller.