Opinion · Marco Incomparable

Yo de mayor quiero ser burbujita

valverde

 

«Antes de dedicarme a la interpretación quería hacer el anuncio de Freixenet». O bien la marca de cava paga en especie o bien la actriz María Valverde, a quien pertenece esta entrañable declaración, debería revisarse la azotea. Me pregunto cómo transcurrió su infancia y qué problemas le afectaron tanto para llegar a desear convertirse en una burbujita para el spot más famoso de la Navidad, con permiso del de la Lotería.

 

El anuncio con el que las bodegas catalanas celebran este año su centenario está muy trabajado -aunque, con tanto dorado, una buena opción para los que aún estéis a tiempo, sería verlo con gafas de sol-. Rodado en las propias instalaciones de Freixenet, con un rollo muy a lo crooner neoyorquino, una buena coreografía…

 

¿He dicho coreografía? Sí, bueno. Me pregunto si María Valverde ha cumplido al 100% su sueño de ser burbujita (para ella ha sido como un «milagro») o si más bien es otra la que baila y de ahí el milagro.

 

No es que en el spot haya que hacer volteretas en el aire ni triples saltos mortales. Pero mosquea un poco que los planos en los que ella hace como que baila, las bailarinas o el confeti la tapen, que suba y baje la falda haciendo poco más o que en otros momentos sólo la podamos ver de cintura para arriba sonriendo o de cintura para abajo moviendo el esqueleto pero sin ver si realmente es ella.

 

El que no ha sido doblado en ninguna escena, de eso no hay duda, es nuestro querido Bisbi. Todos le vimos sudar la gota gorda para poder cantar en inglés en la academia de Operación Triunfo (¿¿qué fue de Nina?? bueno, mejor que se quede como está). Y ahora, dos premios Grammy después, os guste o no, el cantante de Dígale pronuncia con ese acento de Connecticut que le caracteriza el «ifiusteiclousertunai» a ritmo de swing.