Opinion · Marco Incomparable

Se busca neurona suelta en la casa de GHVIP

 

Para alguien como yo que no sabe diferenciar a Los Chunguitos de Los Chichos es muy sorprendente ver cómo a la gente le puede llamar la atención que una persona capaz de entrar en Gran Hermano -y me da igual que sea Belén Esteban, Olvido Hormigos o Paquirrín- llame «mono» a un negro o diga que prefiere un hijo deforme a uno «maricón».

 

Es una pena comprobar a estas alturas que Los Chunguitos no son la referencia ética que suponíamos, pero tal vez sea peor que el concurso lo vean 4.343.000 espectadores.

 

Juan y José Salazar han sido expulsados por Telecinco, pero han regalado a Mediaset una audiencia que ya quisieran para sí otras cadenas. A cambio, nos han dejado momentos para olvidar como cuando relataron lo bien que se lo pasaron al abandonar a un perro en una gasolinera. Una risa, vamos.

 

#GHVIPesBASURA es trending topic y a todos nos parece un programa lamentable, pero algunos, cuatro milloncejos de nada, lo ven igualmente. Si escuchar a Belén Esteban decir «tengo un coño de aquí a Logroño» nos resulta más ameno que leer un libro o ver una buena serie, luego no nos quejemos.

 

Lo que no podemos negar es que en la casa de Gran Hermano VIP Los Chunguitos han sido la estrella revelación y han hecho honor a su nombre.