Marco Incomparable

Niñas y publicidad

publicidad

Estamos acostumbrados a ver con normalidad imágenes de publicidad en las que se usa a lo loco a la mujer como objeto sexual y muchas veces gran parte de esas campañas utilizan la imagen de niñas como si fueran lolitas con el único objetivo de vender cualquier trapo.

 

En ocasiones me planteo si tengo algún sentido anestesiado ante tanto impacto publicitario porque hay anuncios que mi ojo empieza a ver con normalidad y que en realidad son de lo más anormal.

 

Eso es lo que me ha ocurrido con la campaña de Miu Miu que la Advertising Standards Authority ha prohibido que se vuelva a reproducir en los medios del Reino Unido. En ella se puede ver a mujeres jóvenes (no son niñas aunque lo parezcan) a las que el fotógrafo parece espiar y que tienen una actitud seductora sobre una cama, sobre una mesa, un sillón.

 

La marca italiana se defiende alegando que la modelo tiene 22 años y que en ningún caso ha querido dar una imagen sexualizada de la joven modelo. Una de esas fotografías originó que un lector de Vogue presentara su denuncia ante el organismo británico que regula la publicidad.

 

La noticia ha reabierto un debate sobre la cosificación de la mujer (¿a nadie le sorprenden esos anuncios de relojes en los que ella parece morir de éxtasis y él mira desafiante a cámara? no lo entiendo) y ahora también sobre la conveniencia de que algunos menores, nuevas estrellas de sus padres famosos en Instagram o nuevas top model infantiles, sean expuestos con tanto ahínco en los medios y en las redes sociales. ¿Es necesaria una regulación?