Opinion · Marco Incomparable

Envasado al vacío

 

Hay partes de nuestro cuerpo que pueden sufrir en mayor o menor medida las modas, pero el carné de padre de Lenny Kravitz llevaba demasiados años embutido en pantalones pitillo como para no acabar saliendo al escenario. Y de qué forma lo ha hecho.

Me encantan los maduritos modernos, Lenny. Y tú eres el vivo ejemplo de cincuentón cañón. Pero, ¿pantalones de cuero sin calzoncillos? ¿De una talla menos? ¿Por qué tratarte a ti mismo así? ¿Tenías planes, tal vez, para después del concierto?

Poder ser una superestrella de la música acostumbrada a hacer lo que te sale de los huevos -vale, no lo he podido evitar- y tener que andar apretujado hasta el extremo para estar bueno debe de ser muy duro. Algo así como ‘hago lo que quiero pero me jodo y no hago lo que quiero’. Mejor seguir haciendo lo que te sale de los mismísimos y dejar asfixiar a tu pene, ¿no?

No me imagino al cantante y productor estadounidense en chándal por la mansión, pero salta a la vista que si el pajarito se escapó fue porque necesitaba volar. Lenny, puestos a enseñar, algunos preferiríamos ver tus ojos. Por cierto, feliz estreno de tu nuevo disco Strut, que casualmente has empezado a promocionar horas después del #penisgate.