Palabra de artivista

Iglesia + aulas = homofobia

Tengo 14 años y estoy viviendo una adolescencia un poco rara, ya que he madurado demasiado pronto y también mi orientación sexual. Lo tengo ya admitido: Soy lesbiana y con orgullo, el día que apareciste frente a Rajoy con tu '¡Basta de homofobia en el PP!', salí del armario.

Así empieza el correo que una joven estudiante me ha mandado desde una provincia de España cuyo nombre o localización no voy a revelar para preservar su anonimato. La llamaremos Cristina (un rendido homenaje a la excelsa escritora lesbiana y amiga Cristina Peri Rossi). Que una adolescente crea que descubrir su homosexualidad a los 14 años es prematuro y fuente de conflictos no es nada nuevo. Nos han manipulado tanto con el doble rasero católico de que ser heterosexualmente activo a los 14 para reproducirse como conejos es sano, pero serlo homosexualmente para amar a otra persona es enfermizo y se puede tildar de "pedofilia", que todos los homosexuales hemos sufrido ese interminable debate asertivo.

Por supuesto la denuncia viene en el siguiente fragmento de su correo:

Voy a un colegio católico y muchas veces tengo malentendidos ideológicos con algunos miembros...

Obviaré el resto de este párrafo. Es demasiado personal, pero baste decir que explica meridianamente el acoso que la iglesia católica mantiene sobre los homosexuales en su extensa red de oficinas de propaganda (o sea: su monopolio educativo o escuelas). Y creo que ya basta. ¿Por qué tenemos que sufrir su hipócrita persecución de una homosexualidad que florece en el seno de sus pervertidos curas y monjas? ¿Por qué en España sigue teniendo este trato de privilegio una organización de pensamiento mágico y supersticioso que fundamenta su poder en la colaboración con las peores dictaduras, guerras y persecuciones de minorías? ¿Por qué una adolescente tiene que sufrir un continuo cuestionamiento de su esencia, de su sentir, de su desarrollo, por parte de amargadas y reprimidas personas que han escondido sus conflictos en órdenes dictatoriales?

Sólo son algunas preguntas que este correo me han despertado. A esto sumo el detalle de que justo ahora estoy leyendo La edad de la ira (Espasa, 2011) una novela más que necesaria que retrata la homofobia en las aulas de manos del escritor (y profesor de instituto) Fernando J. López. Y digo que es un libro necesario porque denuncia algo que raramente se toca. En breve lo reseñaré como se merece, pero por ahora me permito alarmar sobre lo triste es que casi ningún medio de izquierdas se esté haciendo eco de este valiente libro y que, en palabras de su autor: "los medios de derechas que lo están cubriendo ignoran la homofobia que denuncio y se centran en la problemática en las aulas". Desde aquí animo a los medios progresistas a difundir obras como estas y a destapar el oscuro velo que la Iglesia mantiene sobre sus prácticas de acoso en las aulas creyendo que es su derecho propagar la homofobia.

Ánimo Cristina, fuera de esa mafia religiosa que llaman colegios católicos te esperamos para vivir la vida de verdad y compartir con personas de verdad.