Palabra de artivista

El “botellazo”, Gallardón y su extraña justicia

Ayer las transmaribolleras se echaron a la calle a protestar con una "cacerolada". Fue una reacción a lo que ya se ha denominado el "botellazo" en Chueca, o sea: la prohibición de actuaciones musicales en la Plaza de Chueca durante el Orgullo Gay de Madrid, una normativa que muchos asocian con la homófoba Ana Botella "peras y manzanas", de ahí el nombre "botellazo".

El caso es que la "cacerolada", acabó en la puerta de la residencia de Gallardón y este, aturdido por sufrir unos minutos de lo que la mayoría de los ciudadanos que no sean ricos llevan años sufriendo (esas interminables obras fruto de sus delirios de grandeza) se encaró a las maribollos y les espetó un ridículo: "Aquí viven mi mujer e hijos. Hacerle esto a mi mujer y mis hijos no es de justicia".

¿De verdad, Gallardón? ¿De verdad crees que entrometerse en la vida privada de ciudadanos que sencillamente han decidido amar a una persona de su mismo sexo es de justicia, pero que tu esfera privada esté abierta a los "vulgares ciudadanos" no lo es? ¿De verdad es de justicia que se cierre la Castellana y ciudadanos ateos tengamos que sufrir los insultos homófobos de Rouco-Varela y los actos anticonstitucionales de los "defensores de la familia (homófoba)" en Colón, que paguemos los autobuses que traen a esos trogloditas y que se televise con nuestro dinero y tengamos que soportar sus aburridos cánticos, pero no lo es que tú escuches a los ciudadanos que te pagan tu puesto de trabajo? ¿No es demasiada casualidad que tú vivas en Chueca y quieras convertirlo en un aburrido barrio burgués que eche a las ruidosas maribollos que lo rescataron? ¿Acaso es ese elitismo clasista el que defendéis en el PP? ¿Para los gestos demagógicos y las sonrisas sí estáis, pero para las consecuencias de vuestra crispación, vuestras injusticias, no?

Por otro lado, no estoy totalmente de acuerdo con esta "cacerolada". O, más bien, con lo que defiende, en concreto, a quienes defiende. Creo que esas transmaribolleras deberían utilizar sus energías en apoyar causas menos interesadas, capitalistas y clasistas que el lucrativo negocio de los gaympresarios de Chueca, ahora tan preocupados por sus negocios después de haber ignorado a muchos maribollos a los que sólo veían como competencia y estar en connivencia con los poderes conservadores. Estoy seguro de que sus intenciones son buenas, pero creo que están siendo manipulados por la gaypitalista AEGAL (Asociación de Empresarios Gays).

Este desacierto en las causas defendidas en las protestas, por no mencionar el momento (en muchos sentidos ya es tarde), me devuelve a mis objeciones al 15M.

Estoy completamente de acuerdo con la necesidad de resucitar el activismo, de recuperar la política como causa de los ciudadanos, de echarse a las calles a recordarle a los poderes que nosotros les hemos puesto ahí, pero las causas y momento que se escogen me parecen bastante inoportunos. En el caso del 15M tan sólo facilitó la aplastante victoria de la derecha y la desactivación de la izquierda (único objetivo real de sus críticas).

En el caso de estas protestas al "botellazo", defienden a unos gaympresarios que han desvirtuado completamente el sentido del Orgullo Gay, convirtiéndolo en un negocio mundano, clasista y asimilado, que parece diseñado para entretener a las masas heterosexuales más que para celebrar nuestra orgullosa diferencia, nuestra esencia, nuestra cultura. Me revienta cuando se me dice que "lo que no me gusta del Orgullo es tanta loca", porque eso es precisamente lo que deberíamos celebrar, pero en lugar de eso se ha recompensado cada vez más a cantantes oportunistas recién salidos de concursos televisivos, o artistas desesperadas por salvar su carrera gracias al bien adoctrinado público gay o, incluso, a antiguos homófobos que ahora son pregoneros.

Por otro lado, nunca está mal que los ciudadanos se echen a las calles. Esa ha sido mi única disyuntiva: ¿puedo criticar a los ciudadanos por hacer lo que llevo tiempo pidiendo que se haga pero por unas razones desacertadas? No lo sé. Sí que sé, sin embargo, que mi miedo a que cuando este movimiento se evapore y los que han puesto sus ilusiones ahí pierdan la motivación activista para siempre, de que estas erráticas y ambiguas manifestaciones nos priven de necesarios activistas, desilusionados para siempre, irrecuperables, es un miedo real que llevo sufriendo desde el 15M.

Porque vamos a necesitar a todos los activistas posibles cuando la derecha desembarque al completo. Con sus tijeras de recortar derechos, con su censura, con su Iglesia sibilina, con su demagogia que vuelve a unos hermanos en contra de otros mientras se queda con sus casas... Porque esto sólo es "asomar la patita". ¿Por qué creéis si no que Rajoy no se atreve a hacer una moción de censura que le obligaría a presentar su programa de gobierno? A más de uno que ahora cree que Zapatero es "el mal" se le helaría la sangre ante el anuncio de lo que viene.