Opinion · Palabra de artivista

Telemadrid es viable

Os ruego que veáis este video que los trabajadores y trabajadoras de Telemadrid han montado para explicar cómo el PP, liderado por Esperanza Aguirre, ha destruido la cadena pública para hacer (más) ricos a sus amiguetes y aliados y arruinar la vida de 925 trabajadores que un canalla ERE quiere echar a la calle tras dilapidar los fondos públicos en sueldos astronómicos a directivos, chupones y contertulios:

Es triste tener que ver a una cadena de televisión que ha sido referente en toda España (desde Madrid Directo hasta Madrileños por el mundo, muchos han sido los formatos emulados) reducida a una corrala de serviles aduladores del cacique.

No voy a abundar en datos, ya que el video lo denuncia con minuciosidad y conocimiento, pero sí voy a subrayar que acaba con una gran verdad que los devotos de la privatización de lo público y la socialización de la deuda privada quieren esconder a toda costa: Telemadrid es viable. Sólo tiene que volver a ser lo que era.

Telemadrid era un servicio público que todos y todas las madrileñas amaban como algo suyo. Para mí fue mi primera entrevista, mi desarrollo como personaje público y una visibilidad esencial para la comunidad gay que cristalizó con el primer programa gay de España: Uno más entre nosotros (que presentaba Mariano Blanco hasta que fue sustituido “a dedo” por el íntimo amigo de Gallardón y armarizado Víctor del Campo). Un programa que de forma sibilina, aunque implacable, Esperanza Aguirre fulminó en cuanto sustituyó a Gallardón en la Comunidad. La diversidad no era lo suyo. El PP tiene en el pensamiento único y el populismo su caldo de cultivo óptimo. Al igual que esa Iglesia Católica de la que maman, la diversidad, la información y la pluralidad son sus enemigos mortales.

En aquellos años en los que los formatos más novedoso de España se parían en Telemadrid, yo tenía la suerte de pasarme media vida en la cadena. Desde los disparatados talk-shows que las nacionales envidiaban y copiaban, hasta los especiales 60 minutos, pasando por debates más serios de lo que parecía, como aquél enloquecido Depende que dirigía Cristina Morató, me he paseado por la mayoría de formatos, platós y maravillosos equipos humanos detrás de la cámara. Pero aquello no era rentable para un solo partido, para un solo amo, para los intereses de un cacique. Telemadrid entonces servía a todos los madrileños y madrileñas, al pueblo plural que lo pagaba… ¡un disparate! Aquello se tenía que acabar, decidieron los próceres del PP más duro que dependían de una propaganda abrasiva imprescindible para esconder y sustituir sus escándalos, ineptitudes y tamayazos por pan, circo y boogie-boogie. Así que la extraordinaria labor difusora, educadora e informadora de aquél Telemadrid pre-Espe, fue sustituido por homilías cristofascistas de televangelista enajenado tal que así:

Poco a poco, la innovadora, fresca y vital ventana a Madrid que la cadena había puesto en pie con no poco ingenio (yo tuve la suerte de conocer algunos de esos osados pioneros) fue sustituida por una suerte de hojita parroquial franquista llena de beatonas, meapilas, paletos, perritos falderos, bufones, mujeres machistas, maricas reprimidos, lameculos y trileros de la (in)cultura con alma de estraperlista (un saludo Sánchez Dragó, sin ánimo de ofender a los estraperlistas). Aburridoooos, ¡qué aburridos son estos funcionarios de la limosna! Tanto que la audiencia cayó a menos de la mitad. Pero cuantos menos madrileños veían la cadena, más gritaban, insultaban y despreciaban sus presentadores, contertulios, bustos parlantes…

Poco tardaron en llegar a niveles de decadencia moral (esa que tanto les gusta enarbolar) sin precedentes. Auténticos esperpentos que permitían (aplaudían) aberraciones como Sostres voceando sus instintos de abusador de menores:

“Las chicas jóvenes, de 17 y 18 años, 19,  es ahí donde está la tensión de la carne, ese punto mágico”, empezó a decir y continuó, jaleado por Alfonso Ussía que corroboraba: “Es ahí, es ahí”. “Dragó se pasó con lo de los 13“, siguió… momento en el que la presentadora del programa, Isabel San Sebastián, le recriminó que  estaba “enfermo”. “Si te veo acercándote a mi hija, te mato, te mato”, le dijo, a lo que Sostres contestó: “¿Cuántos años tiene?” “23”, “Ah, es demasiado mayor. Estas mujeres que aún no huelen a ácido úrico... este olor a santidad, que parecen lionesas de crema, limpias, todo dulce… de primer rasurado, que no pica”

A esas alturas ya hacía mucho que habían dejado de llamarme, pero cuando lo hacían era para ofrecerme una oportunidad de redimirme y volver al corro de bufones/perras de tocador/comentamachismos que la derecha suele reservarnos a los maricas coloridos, encantadoramente frivolones o “expresivos”. Pero se equivocaron  varias veces. La más sonada fue esta:

Por supuesto, las consecuencias se hicieron ver enseguida. Desde amenazas de la que decía ser mi amiga Cristina Tárrega y su director Aitor Alonso, hasta las ofertas de la misma Cristina para que yo entrase a colaborar habitualmente con el programa “si no cuentas nada”. Como una es una irresponsabla, le cantó las cuarentas a todo el que quisiese escucharle y nunca volvió a ser llamado a TeleEspe.

Claro que no era de extrañar, teniendo en cuenta que por entonces despedían hasta a los suyos si no eran lo bastante serviles, como bien explicó el ex director de informativos de Telemadrid Alfonso García en una columna titulada Telemadrid: cuando éramos de fiar. La nueva visión de la televisión como panfleto propagandístico queda patente en la explicación que el mencionado ex-director de informativos dio unos días después, como recoge un estupendo vídeo  de la Hemeroteca del Buitre:

“No es que tengan un concepto diferente de lo que debe ser una televisión pública. Sino que no tienen concepto de lo que es una televisión pública. Y me explico. Ellos lo que  piensan que una televisión pública debe hacer es lo que hacía Televisión Española, hace años, que es estar al servicio del partido del gobierno que esté en ese momento en el ejecutivo. Y claro, los que tienen la concepción de televisión pública como un medio de comunicación que se dirija  a todos los ciudadanos con independencia del gobierno que esté al mando, no creemos en ese concepto. Entendéis que solamente creen ellos. Entre otras cosas porque ellos no tienen concepto de televisión pública, lo que tienen es concepto de televisión como medio propagandístico”.

Pero detrás de esta destrucción también había otros intereses más espúreos: depauperar la cadena hasta que no quedase otro remedio que privatizarla… entre el grupo de hienas carroñeras que están robando la hacienda pública. Un nuevo negocio para cuatro a pagar por los ciudadanos, como esas autopistas de peaje abandonadas que tan ricos han hecho a los amiguetes. Esperanza Aguirre y sus esbirros han actuado de verdaderos liquidadores que despedazan una empresa para beneficiar a los oligarcas de turno sin tener en cuenta a los trabajadores que la han construido.

Hablando de esos trabajadores, quiero darle las gracias a Salvemos Telemadrid por el ejemplo de lucha, dignidad y generosidad que están dando. Ilumináis el camino de la izquierda, de la lucha, de la dignidad… ¡Imaginad si os dejasen poner todo ese tesón, ingenio y talento al servicio de las y los madrileños! Definitivamente demostraríais que Telemadrid es viable.

Por ellos y por nosotrxs os esperamos este sábado 15 a las 12,00 en la manifestación que saldrá de la Plaza de la Villa para acabar en Sol en protesta por el ERE.