Opinion · Palabra de artivista

Rouco, el Papa y el negocio del odio

Este domingo la Iglesia, el PP y el ala más cristofascista de ambos, ha sacado la artillería pesada (muy, muy pesada) a las calles de Madrid y, cortando sin pudor su avenida principal, ha tirado de amex centurión (que dinero tienen para hartar gracias a su estafa inmobiliaria que vende parcelas en el más allá y aquí con el ladrillazo) y han montado un chiringuito que ni Hitler en sus peores delirios megalómanos. Todo esto para intentar convencer al gobierno y al (escasísimo) pueblo que les quieran escuchar que la democracia es una cosa del pasado. Y es que parece ser que Rajoy no quiere ver a Rouco, así que el cardenal y arzobispo de Madrid ha tirado del ala dura, esa que ve en Espe Aguirre a su líder, y gracias a los favores de esta última ha montado esta macro pataleta cristofascista en la que, cual niño consentido, quiere insistir en exigirle al gobierno que prohíba el aborto, las bodas gays y hasta el divorcio. Ah, y que a los niños no se les enseñe nada de democracia o respeto, sino religión, prejuicios y odio. Vamos, que exige que vuelva Franco, ¡ya!

Por supuesto, para tamaña empresa, esa máquina de odiar que es Rouco Varela ha contado con su creación más cristofascistamente estelar: el fundador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, popularmente los Kikos. A semejante verbena del odio, la homofóbia y la misoginia, tampoco ha faltado el Papa con pasado nazi, Benedicto XVI. Desde una pantalla ha repetido en directo su absurda matraca de que los gays, los enfermos terminales y las mujeres que se ven en la desgraciada tesitura de tener que abortar son el peligro real para la paz, incluso para el fin del mundo (que si no lo controlan ellos pierden mucho caché y queda pobretón, como Maya), y no sus ventas de armas desde el Vaticano o su inacabable cantera de pederastas violaniños.

En el hilarante monólogo que ha presentado Rouco para esta nueva cita humorística (se ha echado de menos a Eva Hache presentando al monologuista con algún campechano «es más divertido que ir a misa de 7 con un tripi y vestido de monaguillo provocadorrr»), ha decidido contraponer la infancia y vida de Cristo frente a «los nuevos modelos de familia que están destruyendo el mundo». No he podido evitar pensar que su guionista ha patinado un poco poniendo como ejemplo de familia no alternativa a Cristo que, al fin y al cabo, era hijo de una paloma a la que anunciaban ángeles cotillas que iban cascando los alumbramientos de unas y otras (un contertulio gay, vamos) que fecundó a una mujer virgen porque esta se negaba a copular con hombres que dan asco y son «superordinarios» (un tanto piji-lésbico el dato). Encima, su padre adoptivo se dedicaba al bricolaje, la restauración o interiorismo —carpintero se llamaba entonces— y tampoco fornicó con mujer alguna, vamos un referente nada gay… así iba luego el hijo multiplicando vino para saciar las parrandas de sus 12 amigotes íntimos que vestían con túnicas, dormían juntos, discutían fenómenos paranormales o una sociedad alternativa, jamás iban con mujeres y se daban besos hasta para traicionar… ¡eso es un perroflauta gay de toda la vida!

Pero el negocio es el negocio. Porque sólo había que seguir la magnifica cobertura que ha hecho la revista Mongolia en directo desde la Misa de la Familia en Madrid para entender el por qué de todo este tinglado:

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También han aclarado:

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Claro que viendo quien pedía el dinero y quién lo daba (ojo a la cartera de Louis Vuitton) se comprende esa lucrativa recaudación:

mongoliamisafamilias3

 

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Yo creo que Rouco y los Kikos deberían mejorar su campaña de marketing acudiendo a los artistas contemporáneos que luchan por renovar la antipática imagen del Papa. Podrían, para empezar, reclutar a la agencia que le ha creado esta vistosa campaña publicitaria a la compañía eléctrica de Nueva Zelanda Powershop, que bajo el lema de «El mismo poder, diferente actitud» le regala al Papa un consejo que haría bien en entender:

 

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Si no quiere escuchar las ideas de una mercantilista agencia de marketing, pues podría volverse hacia artistas que han utilizado su imagen para conmover al espectador. Por ejemplo, el retrato que para su serie «Retratos: una serie de ‘fabulosas’ imágenes de tiranos, dictadores y papas» ha hecho Scott Scheidly:

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O la celebrada obra de Maurizio Cattelan «La nona ora» o «el papa golpeado por un meteorito», que se vendió por 3 millones de dólares:

papameteorito-MAURIZIO CATTELAN’S “POPE STRUCK BY A METEORITE”

Por no mencionar la ingeniosa ocurrencia del escultor Paolo Schmidlin que renovó completamente la imagen para su escultura titulada «Miss Kittin». El peinado bob rubio es espectacular. Casi tanto como los ligueros:

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No me digáis que la Iglesia no conseguiría muchos más adeptos con esa imagen desenfadada en lugar de insultando a prácticamente el 99,9 % de la población. ¿O es que en realidad no quieren que entre cualquiera para seguir siendo una élite económica dictatorial? Na, no creo que sea eso.