Opinion · Palabra de artivista

Curas abusamenores que van de víctimas

pederastiaIglesiaCatolicaEste último año he tenido la suerte de conocer a Javier Paz Ledesma, un ser humano extraordinario que ha aprendido a convivir con los abusos sexuales que sufrió de niño a manos de un cura y ahora es un magnífico padre, amigo de su excompañera (madre de ese niño por el que ha dado la cara) e hijo afectuoso, pero, sobre todo, un valiente y generoso ser humano que se ha atrevido a denunciar esos abusos y a concederme una dura entrevista en la que declara «Denuncio ahora al cura que abusó de mí para poder mirar a mi hijo a los ojos» esperando que sirva para abrir el debate sobre la injusta e incomprensible ley de prescripción de abusos a menores que, como explica Javier en su entrevista, considera que los abusos prescriben a los diez años de la mayoría de edad de la víctima.

Esos textos van a abrir las puertas para muchas víctimas de abusos de curas, pero también se han llenado de trolls y limpiamierdas intentando negar la existencia de algo que, por desgracia, es mucho mas prevalente de lo que se cree. Recomendaría a todo el mundo leer el libro de Pepe Rodríguez Pederastia en la Iglesia Católica (Delitos sexuales del clero contra menores, un drama silenciado y encubierto por los obispos).

La estupidez y fanatismo de los cristofascistas nunca dejará de asombrarme. Aún sabiendo que la mayoría de comentaristas-trolls son mercenarios pagados por la Iglesia o sus mil organizaciones, fundaciones y similares, grupos que financian para mantener su propaganda (desde FAES hasta Hazte Oir pasando por el periódico La Razón), los fanáticos que intentan desacreditar el durísimo paso que ha dado Javier (un paso que borregos serviles como ellos no entendería ni aunque les cayese en la cabeza en forma de meteorito), parece ser que no creen que un ser humano se pueda dejar abusar con 20 años… ¿pero sí que un ser humano de 20, 30, 40, 50, 60, 70 años le rece a un ser imaginario pidiéndole que le salga la quiniela o que gane el partido su equipo favorito? ¿O que Dios existe y quiere que tu hija muera de cáncer como modo de tener más cerca a Jesucristo como se denunciaba en Camino? ¿O que lo que escribió un grupo de charlatanes arameos hace 2.000 años lo dictó un ser imaginario para que en 2014 se rigiese el planeta por las supercherías de unos cavernarios incultos? O sea: entiende que la tomadura de pelo que es la religión ellos no la cuestionen por muy evidente que sea –¿La Virgen del Rocío nos va  sacar de la crisis y otra Virgen es la que hace la labor de los bomberos?– pero un joven asustado, aislado y sin padre no puede aceptar los abusos de un repugnante cura que le aísla y presiona con su madre para abusar de él.

Dejadme contaros un dato que Javier ha sabido estos días a raíz de la publicación de la denuncia y la entrevista: su grupo de amigos de la infancia le llamaron para pedirle perdón por no haberle apoyado durante todos esos años y para contarle que cuando él tenía 17 años el cura, Isidro López Santos, les llamó a todos y les convocó a una reunión (podríamos decir secreta) para malmeterles contra Javier y decirles que era una mala influencia, que estaba enloquecido y era muy peligroso. De este modo consiguió que su grupo de amigos le diese la espalda y se alejase de él dejándole solo y aislado para que no tuviese apoyo externo alguno que le animase a denunciar o rechazar los abusos («En esa época yo empezaba a resistirme a tener que aguantar sus abusos, a darme cuenta de que algo estaba mal, e Isidro se empezó a dar cuenta y me aisló y machacó más», me decía Javier).

Así es como procede la Iglesia Católica, el peor abusador de la historia, así ha conseguido mantener sus mentiras, sus estafas y sus mitos absurdos. Así ha conseguido mantener ridículas supercherías que cualquier persona racional, medianamente cultivada y con una autoestima media rechazaría entre carcajadas. Así ha conseguido exterminar pueblos, civilizaciones y culturas enteras mientras se proclamaba salvador de esos pueblos exterminados.

En todo esto el cura que abusó de Javier y otros tantos niños (todo se sabrá) ha corrido a declararlo todo una mentira y a amenazar a Público y quien diga la verdad con que se «atengan a las consecuencias». también el Obispado de Salamanca ha corrido a sacar un comunicado en el que se «ofrece» (al modo Papa Francisco o sea: una pose más falsa que la Pantoja cantando Marinero de Luces) a ayudar a la justicia a aclarar este caso y los que sean así como a ofrecer «la oración y el afecto maternal de la Iglesia, solícita de la reparación del daño espiritual que hubiera causado» (traducción: eso con cuatro padrenuestros está olvidado). Por supuesto, Javier también ha recibido numerosas llamadas pidiéndole que deje «al pobre padre Isidro en paz, que ya está jubilado» (como si las consecuencias de los abusos se pudiesen jubilar, que se lo pregunten a Javier a día de hoy).

Mientras tenemos que escuchar (y ver, está en video) a un cura diciendo que «hace 30 años a lo mejor un hombre se emborrachaba y llegaba a su casa y le pegaba a la mujer, pero no la mataba como hoy» (el Obispado de Jaén ha sacado un comunicado condenando la violencia machista casi tan sincero y coherente como el de Salamanca), a un obispo, nombrado cardenal por Papa Paco, que «la homosexualidad es una deficiencia y se puede normalizar con tratamiento», al arzobispo de Granada en una homilía que “Si la mujer aborta, el varón puede abusar de ella”, a otro, Joaquín Melero, que hay que seguir “las huellas y el ejemplo de vida generosa” de Francisco Franco, al Obispo de Tenerife justificar la pederastia porque «hay niños que van provocando», a otro que… y luego piden respeto.

Yo no respeto a al Iglesia ni a la religión, como explicó con meridiana lucidez Pat Condell en su video Tu fe es un chiste (subtitulado en español y muy recomendable), porque una estafa no merece ningún respeto y menos si está manchada de sangre, abusos a menores y muertes.

Dejad de haceros las víctimas y usar los juzgados como un arma de represión y por lo menos dad la cara ante vuestra estafa.

Mientras tanto, las víctimas de sus repugnantes abusos tienen, a día de hoy, que sufrir las poderosas campañas de descrédito, humillación y acosos que sus numerosos medios de comunicación afines (prácticamente todos) les permiten.

Gracias Javier por iniciar este camino de esperanza.