Opinion · Palabra de artivista

Fernando Tejero, el pregonero armarizado de FELGTB y COGAM

fernando-tejeroEl patético ejemplo que ha dado hace una semana el actor Fernando Tejero (Aquí no hay quien viva, La que se avecina) ha sido despreciable. Hemos tenido que leer sus agrias protestas por el terrible modo en que, según él, le han sacado del armario “a patadas”. Primero se lo contó a la prestigiosa revista política y nada involucrada en la vida privada de nadie ¡Qué me dices! (El corazón más divertido), en una entrevista con la prestigiosa activista, filósofa libertaria y periodista de investigación Marta Cibelina. Pero ha sido el medio cristofascista Periodista Digital el que ha corrido (como hace siempre la derechona franquista) a utilizar sus declaraciones para atacar a la comunidad gay, al activismo y al propio Orgullo, del que el actor dice que no debería existir (¿sólo cuando tú paseas tu ego por las fiestas?). El titular del medio cristofascista, por supuesto, aprovecha los ataques del actor cordobés contra los activistas y el activismo (que eso es lo que está haciendo con sus quejas de que a los armarizados no hay que decirles nada) para plantar un titular tan poco dañino como El dolor de Fernando Tejero: “¡Me han sacado del armario a patadas y de manera morbosa!”. Este insultante titular viene acompañado de un subtitulo que incide en demonizar a la comunidad gay y al activismo, dando a entender que los armarizados cobardes deberían ser la norma en nuestro colectivo y el silencio nuestra humilde respuesta a sus agresiones, afirmando un despreciable “No debería de haber un día del orgullo gay, yo no me considero ni distinto a nadie, ni diferente a nadie”.

Fernando Tejero ha leído 3 (¡tres!) pregones del Orgullo Gay, dos en Madrid (2006 y 2012) y uno en Sevilla (2011). Por no mencionar su participación(2013) como jurado de ese machista, clasista y sexista concurso de cuerpos normativizados que es Mr. Gay Pride. Pero lo más grave es que ha tenido el papo (y el mal gusto) de utilizar su twitter para, agarraos los amantes de “con quién se acuesta y su vida son algo privado”, Fernando Tejero reclama dinero a su ex novio Mister Gay Pride vía Twitter . Para a continuación ligar abiertamente en twitter con otro jovencito al que le tira el tejo y le obliga a decirle “Lo de los amores, mejor en privado”. ¿Y ahora nos viene a hablar de privacidad? ¿O sea, para beneficiarte de ser famoso y jurado del premio, para deslumbrar a tus 47 años a un chaval de 19 años al que luego reclamas deudas, qué casualidad, sí te viene bien la visibilidad gay, pero para luchar por desconocidos que no te beneficien te mata del dolor? Chico, esa ruindad y egoísmo de absurdigay es, repito, algo penoso. Resulta que, según tú, los que te han oprimido y siguen oprimiendo no son los homófobos que te han hecho sentir mierda, sino los otros gays, especialmente los más libres… justo al revés que la realidad. Es el mecanismo perverso del traidor que justifica al verdugo y ataca a la víctima. La opresión es culpa del oprimido.

La declaraciones de Tejero son, simple y llanamente, pura homofobia. Plantan el mensaje peligrosísimo de que la homosexualidad es algo negativo que se debe ocultar y, mucho peor, siguiendo la estrategia de la nueva derecha que aplica una homofobia sigilosa que pretende pasar como lo contrario: defensa de los pobres homosexuales que se ven obligados por sus activistas a sufrir la homofobia, el actor está abogando por esa destructiva diferenciación que la derecha homófoba sigue intentando recuperar entre lo público y lo privado. Lo público está prohibido para cualquier homosexual, porque nuestra vida está reducida al dormitorio, no podemos hablar de nuestros sentimientos, nuestros afectos, nuestra mirada en público. Y eso es lo que, querido Fernando, en tu inabarcable egoísmo, estás diciéndole a las y los niños, adolescentes, mayores que viven atemorizados en ambientes menos privilegiados que el tuyo (nuestro), que no deben sentirse orgullosos ni compartir sus sentimientos reales, que deben ocultar ese amor porque es algo privado, sucio, despreciable.

Todavía en 2011 iba diciendo en entrevistas Estoy convencido de que hay una mujer para mí en alguna parte”. Hombre, no te mientas y escondas tu vida enviando ese mensaje de que la homosexualidad es mala. O diciendo a Rosa Villacastín en la revista, también marcadamente intelectual, rigurosa y nada dada a inmiscuirse en la vida privada, Diez Minutos: Si encuentro a una mujer que quiera tener un hijo conmigo, bien”, dando a entender que las familias homoparentales no existen y que dos hombres no pueden tener hijos. Delicia de cristofascistas, pero vamos, que en 2013, mientras se tiraba de los tuitpelos con su ex pidiéndole dinero en público, en una entrevista con Europa Press tenía los huevos de contestar a la pregunta “¿Qué características tiene que tener una mujer para captar tu atención?” un cobarde “Muy poca cosa. Sobre todo que me haga reír y que sea inteligente. Mi problema es que tengo mucho miedo al dolor. Con mi última pareja lo pasé tan mal que creo que estoy poco receptivo con el amor y de alguna manera tengo una coraza que no me deja avanzar, pero creo que todo llegará”. Tela. ¿Se platea en algún momento a cuántas personas LGTB habría ayudado con un simple “Soy homosexual y tendré un hijo con un hombre al que amaré orgullosamente”? No, es evidente que no.

Y a todo ese rebaño de cobardes, endohomófobos y absurdigays que han corrido a defender al “pobre Fernando” con el surrealista argumento de que “nadie tiene obligación de salir del armario” (en mi propio Facebook se puede ver una ristra de absurdeces que desafían a la más precaria inteligencia), ¿dónde creéis que estaríais vosotros si todos los activistas y personas que sacrificaron su vida o sus trabajos o su comodidad para luchar por la visibilidad y avances de la comunidad LGTB pensasen con vuestro egoísmo, cobardía y ruindad? ¿Creéis que si todos usasen vuestro “este no es mi tema, que se pringue el de al lado, que a mi me viene mal” o “nadie está obligado a hacer nada”, habría habido algún avance, tendríais el matrimonio, las leyes de protección, los precedentes legales de parejas lesbianas que han denunciado discriminación, de activistas que se manifestaron arriesgando su vida, la posibilidad de ver modelos positivos en los medios que os hiciesen sentir menos solos, menos asustados cuando, de adolescentes o niños, os veíais como un bicho raro aislado y despreciado por vuestro entorno? ¿Cómo os atrevéis a decir esas sandeces de “si sales del armario bien y si no también”, “Si eres activista bien y si eres homófobo también”, “si eres un homosexual abiertamente bien y si le das una paliza de muerte al que va abiertamente de homosexual también”… Un discurso que recuerda al misógino-machista de “el feminismo es lo mismo que el machismo”. ¡Ignorangutanes! Venga, absurdigays, que hasta vosotros tenéis que tener más neuronas que eso.

Las nuevas generaciones han olvidado y negado la lucha que ha conseguido que ellos vivan el libertad. Y lo peor es que se han acostumbrado a esa protección y les incomoda que los activistas les hagan sentir obligados a defender lo conseguido (que se está perdiendo precisamente por esa actitud), en lugar de venderse por unas migajas del amo patriarcal, el jefe del curro, los amigos, o encajar en un grupo homófobo sin incomodar a nadie, a pesar de que hagan chistes homófobos o incluso insultos (a cuántos de estos he visto callarse la boca cuando insultaban a “maricones” o “bolleras” o “travelos” con su justificación de “no es mi asunto, hay que tener un poco de humor”).

Pero, entrando en el fondo del  asunto, el peor problema no es Fernando Tejero y sus ataques a los activistas y compromiso solidario que le regalaron sus derechos, la verdadera tragedia de todo esto es que las asociaciones que dicen luchar por la comunidad LGTB y su visibilidad elijan año tras año a este tipo de personajes como ejemplos de nuestra comunidad. Desde Paloma San Basilio hasta Chenoa, nos es impuesta, para explicarnos cómo debemos vivir, una oportunista troupe sin el más minimo compromiso (no, bonitas, decir en una entrevista “yo tengo muchos amigos gays” no es ningún compromiso), e incluso atacar a la comunidad veladamente abogando por un modelo conservador, homófobo y de derechas. ¿En qué están pensando FELGTB y COGAM cuando escogen a estos personajes y niegan a los activistas verdaderos que deberían ser apoyados ya que en los medios masivos son negados por “radicales”?

Por desgracia esto hila con mi denuncia El Orgullo gay como negocio (Bienvenidos al gaypitalismo) de hace unos días (que ya había planteado en mi entrada anterior Gaypitalismo: Orgullo Empresarial), en la que exponía el inexplicable poder absoluto y control que la asociación de gaympresarios AEGAL mantiene sobre las asociaciones FELGTB y COGAM (a los que, como documento en el artículo, ataca e insulta repetidamente), imponiendo a los pregoneros y actuaciones de cada Orgullo.

Este año teníamos a Conchita Wurst y Ruth Lorenzo que, casualmente, fueron contratadas por Alfonso Llopart para su chiringuito privado Shangay Pride, tras lo cual, y de repente, a última hora, fueron convertidos en pregoneros (momento que fue utilizado escandalosamente para promocionar la fiesta privada una y otra vez tanto por Boris Izaguirre como por los pregoneros). Por no mencionar la ristra de cantantes pop ligadas a la revista privada Shangay –que, repito, me fue robada, por algo lleva mi nombre, en una sucia artimaña por mi exsocio Alfonso Llopart para asociarse con Pedro Zerolo que compró mi parte– que año tras año aparecen como pregoneras: Chenoa, Soraya, Marta Sánchez (que se permitió llamarnos “maricones” porque la interrumpieron en su pregón y que tiene ése sólido compromiso con la solidaridad cimentado durante su relación con el PP), Paloma San Basilio, que publicó su absurdo pregón en su blog en ese nada homófobo diario llamado ABC… También Fernando Tejero tiene una relación directa con AEGAL al ser jurado de Mr. Gay Pride (evento privado organizado en exclusiva por AEGAL) y ser pregonero. ¿Es AEGAL, y sus gaympresarios, el que marca la agenda de las asociaciones gays que deberían buscar el interés general de la comunidad gay? ¿Por qué?

¿Hasta cuándo vamos a seguir premiando el egoísmo, cobardía y ruindad de estos absurdigays que facilitan la destrucción de los avances duramente conseguidos por los y las activistas de la comunidad gay para sustituirlos por un criminal gaypitalismo que privatiza, mercantiliza y está convirtiendo esos valiosos avance en machismo, endohomofobia, racismo, elitismo, clasismo, conservadurismo… valores de esa derecha que paga bien a los traidores? Desde luego, mientras ignorantes, egoístas y obtusos sigan defendiendo esta cobardía como “derecho” (“derecho a la ruindad” debería llamarse) esto va a seguir retrocediendo en favor de la cómoda élite que está justificando al verdugo y vendiendo nuestra lucha por unas migajas. La dignidad no la regalan, se lucha por conquistarla. Cada día, cada hora, en cada espacio personal… no en cómodas aglomeraciones que invitan al anonimato o escondido en tu miedo o comodidad egoísta.