Opinion · Palabra de artivista

El gaypitalismo le hace campaña a Esperanza Aguirre (y ella hace pinkwashing)

espeaguirregayMuchos analistas quieren ver un gran misterio en las repetidas victorias de Esperanza Aguirre o del PP en Madrid. No hay misterio alguno: dinero, sobornos y corrupción. Esta estructura capitalista neoliberal a la que nos han llevado los grandes beneficiarios de la misma, se mueve por el clientelismo y el dinero. Teniendo en cuenta que Aguirre se gastó en publicidad (propaganda) de su Gobierno 220,6 millones entre 2008 y 2011, y que ya sabemos que El Gobierno del PP de Madrid “compra” a los medios antes de las elecciones destinando 17 millones en publicidad, tildar esas victorias de misterio es como presentar como fruto de la disciplina, la efectividad de las cremas y el ejercicio, las operaciones de cirugía estética y liposucciones que lucen la mayoría de esclavas agradecidas: pura hipocresía, parte del juego, reforzar el sistema.

Por eso, cuando algunos exalcaldes del PSOE u otros políticos con los que he hablado definen a la simplona y torpe Aguirre como un mitológico “animal político” o un “imbatible adversario” veo la hipocresía que denotan sus palabras. Lo cierto es que ellos también están en el juego (para cobrar sus correspondientes subvenciones) y se sirven de este halo de misterio, que no es más que hipocresía, para justificar su mala gestión de la política e incluso su colaboracionismo con sus supuestos adversarios. Lo único que ha tenido Aguirre ha sido una ristra de privilegios por plegarse al sistema cristofascista y aprovecharse de los contactos o herencias familiares y sociales que esa élite cada vez más otorga a sus esclavas agradecidas, para disfrazar su machismo y hacerse pasar por tolerantes y democráticos cuando siguen siendo los mismos opresores de siempre… con mucho marketing. Roban los discursos de la izquierda cuando ya son inapelables (la sociedad los ha asimilado) y los utilizan para intentar colar el discurso contrario en cuanto el interlocutor baje la guardia.

A esa élite se han sumado últimamente los jerarcas de lo que yo llamo el gaypitalismo. A cambio de traicionar y mercantilizar la lucha gay, reciben sus prebendas de un sistema capitalista que convierte a las disidencias en consumidores. Como he dicho muchas veces, la estrategia del capitalismo para desactivar a las disidencias que representan las minorías (lo que ellos llaman minorías porque se supone que el patriarcado heteronormativo es la mayoría), es insularizarlas, dividirlas y darles privilegios que las conviertan en cada vez más egoistas y las enfrente a unas con otras para recibir esos privilegios. Sin unidad no hay lucha.

Esa oligayrquia que colabora con el verdugo a cambio de ser la élite, no quiere desafiar al sistema. Quiere mejorarlo e integrarse en el mismo. Esto ha quedado patente en la campaña que esos que se proclamaban representantes de la comunidad LGTB y se autoasignan logros que en realidad han boicoteado le hacen a nuestros enemigos.

espeaguirreaegalUn ejemplo perfecto son los ladrones que me robaron mi revista (sí, la revista se llama Shangay por mí, y fue creada por mí a principios de los 90 junto a mis colaboradores Alfonso Llopart y Roberto Sánchez hasta que, aprovechando mi ingenuidad, me la robaron junto a Zerolo creando juntos Editorial Imani y registrando a mis espaldas). Cada vez se desenmascaran más y ahora le hacen la campaña a esa homófoba beligerante que es Esperanza Aguirre.

En un repugnante ejercicio de traición, la revista Shangay lanza un artículo en el que afirma sin rubor: Esperanza Aguirre se siente querida por los gays. Y es tan escandaloso el peloteo a una homófoba que ha generado una retahíla de comentarios indignados (entre los que destacaría los de Hidroboy sarcásticamente titulado A los [Shan]gays nos encanta Esperanza Aguirre; por fortuna, las nuevas generaciones empiezan a ver la escandalosa traición del gaypitalismo, como denunciaba este mismo columnista en otro artículo sobre mi ex colaborador Alfonso Llopart titulado La revista Shangay y Alfonso Llopart, ¿el enemigo en casa?).

No habiendo sido bastante repugnante el apoyo y promoción del verdugo homófobo a cambio de beneficios económicos y poder, la revista que sigue llevando mi nombre se atrevió un mes después a volver a hacerle la campaña a la homófoba y machista madre Gürtel en una crónica de una vomitiva reunión que los que se autodenominan activistas y asociaciones LGTB tuvieron con la cristofascista condesa consorte que sigue cuestionando que el matrimonio homosexual se llame así. El titular que el folleto consumista en que convirtieron mi revista es más que escandaloso: Esperanza Aguirre quiere el Orgullo por Gran Vía. Claro, el negocio que Alfonso Llopart o Pedro Serrano, a través de AEGAL, tienen montado con el Orgullo Gay es lo único que les interesa de la comunidad. El concepto de empresarios gays que no dudan en aliarse con el verdugo para mantener sus privilegios y beneficios es un escándalo que debería denunciarse. Un negocio que la FELGTB y COGAM sustentan con su alianza en MADO. Luego vendrán de víctimas denunciando la homofobia y violencia contra personas LGTB que ellos mismos promocionan al promocionar a estas retorcidas, hipócritas y violentas homófobas (Esperanza Aguirre ha tenido un discurso bipolar que por un lado proclama “tolerar” a los gays y por el otro promociona el estigma de no aceptar la igualdad).

Querer convertir a Esperanza Aguirre en aliada de la comunidad LGTB es como querer hacer lo propio con el homófobo papa Francisco. Ambos casos evidencian el poder y dinero que ambos tienen y pueden proporcionar a medios e instituciones que quieran limpiar su imagen. Y, por supuesto, ambos tiene intereses en utilizar a esos traidores a la comunidad LGTB y los medios mentirosos para limpiar su imagen de cristofascistas intolerante a través de mentiras, promesas y engaños.

Porque eso que hace Esperanza Aguirre se llama pinkwashing –o blanqueorosa, en una alusión al modo en que se utilizan negocios para convertir en ilegal dinero negro de narcotráfico o armas–, y es lo mismo que hace el genocida estado de Israel para legitimar sus políticas asesinas y fascistas. Consiste en dirigirse a una élite privilegiada (y por tanto comprada y convertida en clasista, machista, racista endohomófoba) que recibe los privilegios del verdugo a cambio de limpiarle la imagen e instaurar la discriminación dentro de la misma comunidad. Como hacen en Israel, los gays ricos, machistas, conservadores, militaristas y muy racistas son bienvenidos, los que se atrevan a salir del egoísta prisma de sólo follar y ganar dinero y critiquen la salvaje ocupación de Palestina o la militarización de Israel son machacados y convertidos en torturados, como se ve en este escalofriante vídeo de un chico judío, no gay, que se atrevió a criticas pacíficamente la ocupación de Palestina y fue asfixiado y apaleado en plena vía pública por la policía y militares:

Esa es la finisima línea que separa en el pinkwashing al tolerado del enemigo. Si ocultas mi fascista represión te acepto porque ere útil, pero si unes a tu discurso el de clase, feminista o antiracista, te destruyo.

No, Esperanza Aguirre, por más que intentes esconder tu ponzoña tras el fantasma del terrorismo, no eres creíble como demócrata. No eres más que una represora y explotadora escondiéndose tras mentiras.

Por cierto, ¡Viva Carmena y viva Ahora Madrid* y las compas que lo dignifican! *Mención especial a esa enorme Alba López Mendiola, ejemplo de lucha y dignidad.