La incoherente posición de los conservadores

Anuncia el PP que irá ante el Constitucional para frenar la “aberrante” reforma de la Ley del Aborto. Práctica para inundar el alto tribunal de recursos les sobra a los conservadores, que sólo en la pasada legislatura llegaron a plantear la friolera de 26. Tampoco es menor su colección de revolcones ante la máxima instancia judicial, que no les ha dado la razón hasta ahora en ninguna de sus pretensiones.

Al margen del lejano resultado de su próximo recurso, cabe preguntar por qué los de Rajoy se escandalizan con una norma que da autonomía a una mujer menor de edad para decidir si interrumpe su embarazo. Fueron ellos mismos (bajo el manto protector de la mayoría absoluta) los que aprobaron en 2002 la Ley de Autonomía del Paciente, esa norma que concede potestad a las chicas (también a los chicos) para decidir sin consultar a los padres si, estando su vida en riesgo, proceden a la amputación de un riñón o se niegan a ser operados a corazón abierto, por poner dos ejemplos espeluznantes.

No me encuentro capacitada para dilucidar si la capacidad de una chica de 16 años es menor, igual o mayor que la de otra de 18 para decidir su propio aborto. Supongo, por sentido común, que dependerá en buena medida de la madurez de cada una de esas chicas. Lo que sí me parece de lógica es que las legislaciones por las que nos regimos tengan una mínima coherencia.

Sólo en 2007, 6.273 menores se sometieron a una interrupción voluntaria (aprobada por sus padres) de un embarazo. Otras 4.400 decidieron tener a su hijo (para eso no consta que se exija el plácet paterno). Todo ello conforme a una legislación que el PP se niega a revisar. Recurrir al Constitucional la nueva ley no rebajará la primera de esas cifras. Trabajar para que la norma refuerce la prevención de embarazos no deseados, sí. Esa sería una oposición responsable.