Y después del debate, ¿qué hay de lo mío?

Intensa jornada la de ayer en el Congreso. Zapatero, exultante tras ganar por enésima vez a Rajoy en la tribuna. Rajoy, calibrando si el militante aplauso de los suyos (medios de comunicación afines incluidos) le bastará para ganar las próximas elecciones. Pero tras la emoción del mano a mano, ¿qué queda?

El Gobierno ha montado esta misma mañana la foto de la flamante comisión triministerial para salir de hoyo económico. En los gestos, el Ejecutivo se afana por responder a la sensación de urgencia que tiene la ciudadanía. Al PP no le ha quedado más remedio que anunciar que aceptará acudir a las reuniones de esa comisión, aunque sea para repetir su mantra de que Zapatero está acabado. El resto de grupos parlamentarios actúan como se espera de los pequeños, arrimando el hombro.

Pero, ¿y los ciudadanos? El debate de ayer no aporta ninguna solución inmediata contra la crisis. No hay una sola medida concreta que vaya a ejecutarse de forma urgente. Hay varias comisiones, sí, trabajando para acordarlas. Pero los tiempos en la calle, fuera del Hemiciclo, son otros. A diario, 4.000 personas engordan las listas del paro. El Gobierno se ha dado un plazo de dos meses para adoptar alguna decisión consensuada, tanto en materia de reforma laboral, como de medidas para aumentar la productividad. Al ritmo actual, en dos meses habrá 120.000 demandantes de empleo más. Dense prisa, no es el mejor panorama para agotar los plazos.