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El invento de los lunes

Faltan dos semanas para el Barcelona-Real Madrid y hasta hace bien poco nadie discutía sobre quién ganará ni sobre quién juega mejor. Todos hablaban de la fecha del partido del siglo (con permiso de los partidos del año pasado, del partido de vuelta y de los que vendrán), previsto para el mismo día que se celebran las elecciones catalanas, el 28 de noviembre. Un mal asunto para la política, dado que el fútbol concentra muchas más miradas hacia sí mismo.

Por esa razón, la discusión era si aplazarlo al lunes para no hacerlo coincidir con los comicios. Esta disyuntiva provocó diversas reacciones, como la de Guardiola, quien dijo que le parecía bien y que jugar en lunes no restaría "glamour ni audiencia al clásico". Jorge Valdano, sin embargo, consideró el lunes como "indigno para un Barça-Madrid".

No sólo para ese partido, sino para el fútbol entero. Es evidente que no pasa nada por jugar un lunes, ya que los futbolistas seguirán teniendo dos brazos y dos piernas, e incluso alguno hasta la misma calidad, como dice Guardiola. El problema es que el invento de los lunes es ajeno al propio fútbol.

Forma parte de la tiranía de las televisiones, que imponen sus horarios indiscriminadamente a los de la Liga, que permite partidos en dos días de diario: lunes (de Primera) y viernes (de Segunda). Si lo del lunes es grave, lo del viernes ya no tiene nombre. Al ser días laborables, muchos de los aficionados que tuvieran pensado desplazarse para ver a su equipo no podrán hacerlo.

Por esa misma dictadura de las audiencias televisivas, se produjo aquel conflicto con los Premios Príncipe de Asturias, que hacían imposible mover el partido del Barça de las 18.00 horas a las 20.00 horas, o al domingo.

Pero no importa con tal de hacer dinero de este gran negocio del balompié. Tan enorme en sus beneficios, que hemos llegado a permitir que haya fútbol cada día de la semana, ya que los martes y los miércoles hay Champions League y los jueves Europa League. Ahora se suma el invento de los lunes y los viernes, más el fin de semana.

De esta forma se corre el riesgo de cansar a la gente con un exceso de oferta que resulta agobiante. ¿Es este el modelo que los dirigentes quieren para el fútbol? De momento, esta noche se juega un Sevilla-Valencia. Muy digno, pero muy tarde.