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Ni al bueno, ni al malo: que se lo den al feo

No sabemos si será verdad, pero todos los medios señalan que el FIFA Balón de Oro al mejor entrenador de 2010 se lo van a dar a José Mourinho, el entrenador del Real Madrid, por delante de Vicente Del Bosque y de Pep Guardiola. A muchos no les gustará la decisión, si es que al final se confirma. A mi desde luego no: yo se lo daría a Del Bosque.

Pero más allá de los gustos personales, analicemos sucintamente a esta terna de entrenadores que bien podríamos definir con el título de una película de Sergio Leone: El bueno (Pep), el feo (Del Bosque) y el malo ('Mou').

El bueno. Guardiola, un entrenador sobrevalorado. Desde hace tiempo mantengo una teoría que no gusta a casi nadie: Guardiola es buen entrenador pero no tanto como los medios nos quieren hacer creer.

Aunque desarrollaré mi idea en un post ulterior (si por entonces mis jefes o los lectores no me han fusilado al amanecer), la explicaré brevemente: es un mal fichador (Chigrinski y Ibrahimovic pueden dar fe de ello); cada vez que ha intentado innovar le ha salido el tiro por la culata (contra el Inter de Mou en el partido de vuelta de la semifinal de la Champions jugó con tres defensas y pienso que eso fue lo que condenó al equipo); tira tanto de modestia que ya resulta reiterativo (la suya más parece una falsa modestia a fuerza de repetirse); y aunque no comulgo con José Ramón De la Morena, estoy de acuerdo con él cuando afirma que Guardiola es un tipo listo que dice a cada uno lo que quiere oír aunque no lo sienta.

Guardiola ha vendido la imagen del típico chico bueno que nunca ha roto un plato, pero últimamente ha sacado a relucir algún que otro enfado: el asunto de los controladores le desquició; también se enfrentó a Garrido, técnico del Villarreal, y en la Liga de Campeones las tuvo tiesas con el entrenador del Copenhague. Así que no es oro todo lo que reluce.

El feo. Vicente Del Bosque, un caballero del fútbol. Dios (si es que existe) me libre de meterme con los atributos físicos del seleccionador: fue Florentino Pérez el que le echó del Madrid en 2003 porque no daba una imagen moderna acorde con el club. El seleccionador estuvo hace unos días en la redacción de Público y con su sencillez y su inteligencia demostró que es un deportista de los pies a la cabeza que sabe de fútbol como el que más. Quizá no se venda tan bien como otros, pero su bonhomía es natural, lejos de la impostura de Guardiola y de la prepotencia de Mourinho. No tiene tanto tirón mediático como sus dos colegas, pero por carácter, saber estar, trayectoria y títulos (ganar un Mundial me parece más complicado que ganar una Champions o una Liga), el título de mejor entrenador de 2010 debería ser para él.

El malo. Mourinho, el gran provocador. A José Mourinho habría que sacarle de las páginas de deportes y meterle en la crónica de sucesos. Cada domingo la lía. Luego dice que no entiende tanta inquina contra él, pero siempre está donde no debe estar y haciendo lo que no debe hacer. Y tiene pinta de que es premeditado: A Mou le gusta figurar, ser él la estrella. El fútbol es algo secundario para él. Puede que sepa de táctica y estrategia (para mí no tanto como sus seguidores piensan), pero da igual: no le gusta que se hable de fútbol. La pregunta se hace entonces evidente: ¿Cómo darle el FIFA Balón de Oro a él? Sería como dar margaritas a los cerdos.