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‘El Puente’: el tebeo del Ministerio de Hacienda para que aprendas a pagar tus impuestos

17 Feb 2014
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Viruete

Impuestos

“Hola niños: ¿habéis cumplido con vuestras obligaciones fiscales? ¡Pedidle a vuestro papá que os enseñe a utilizar el programa PADRE”. No: de momento este anuncio aún no existe, aunque no lo descartamos en un futuro. Los servicios de Hacienda llevan años financiando campañas para convencernos de que “Hacienda somos todos”.

Y que mejor manera de inculcar nuestros deberes tributarios que hacerlo, efectivamente, desde niños. Hoy lo intentarían con videojuegos, pero en los 80 se hacía con tebeos. Tebeos como ‘El Puente‘, un trasunto hispano de Tintín, financiado por el Ministerio de Economía y Hacienda con claros fines propagandísticos educativos.

EL Puente

El cómic se distribuyó en 1985 por colegios, institutos y juvenalias varias, siendo idea del Juan Manuel Ruigómez Iza, abogado del estado y director de los servicios de inspección de Hacienda. Ruigómez debió discurrir que “más vale prevenir”, y que era necesario formar a los chavales en la conveniencia del pago de impuestos y cómo estos se utilizan para mantener las infraestructuras para la vida en sociedad.

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El argumento es bien simple. Un periodista naufraga en una extraña isla, donde sus habitantes se pasan el día jugando felizmente y desconocen el significado de los impuestos (a pesar de tener una muy conveniente moneda única, usando unas supuestas pepitas de fruta). El periodista acaba siendo coronado jefe de la tribu, y decide mejorar las condiciones de vida en la isla construyendo un puente que una la isla de los “Alkeanos” con la isla vecina. La construcción del puente aceleraría el comercio con los vecinos, pero claro: alguien tiene que construirlo.

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Dado que a nadie le apetece hacerlo, el jefe decide dar un sueldo a los que se ofrezcan. Y ese sueldo, claro está, saldrá de los impuestos, amén del pago por los materiales de construcción. Total, que de la nada se saca de la manga un impuesto del patrimonio, que luego va a aumentando: la renta, el de sucesión… con objetivos como construir un hospital, una escuela para formar a los niños…  Pero eso sí, todo esto explicado en larguísimos bocadillos y viñetas donde el texto ahoga el dibujo, más propios de un libro de texto que de un “simpático” tebeo educativo.

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¿Y la corrupción? Pues se ventila en un par de viñetas. Tampoco nos llegamos a enterar de dónde viene ese suministro de pepitas y si es finito o infinito. El buen humor y la bondad natural de estos buenos salvajes evitan los desfalcos, los desvíos de fondos y los paraísos fiscales. O quizá es que, como decían en los Simpsons, “eso no tiene nada que ver con las cajas”.

Es evidente que el guión de un tal “J.M. Lago” debía  de tocar todos los puntos exigidos por los funcionarios que encargaron la obra, a pesar de lo cual trata de meter el mayor número de chistes posibles para aligerar la carga informativa. En cuanto al dibujante, Arranz, sí era una firma más reconocida, a base de trabajos en revistas como Madriz o Cairo.

IVA

El artista tuvo que variar su estilo para imitar el de Hergé y sus cómics de Tintín. No fue algo que pudiera escoger: desde el propio ministerio, los impulsores de la publicación le indicaron que tenía que seguir este estilo. Los amplios y larguísimos bocadillos quizá lo emparentan más con las parrafadas que se podían leer en ‘Blake y Mortimer’, otro clásico del tebeo francobelga. Quizá lo peor es que, cuando el protagonista termina su labor, ni la isla es un lugar mejor ni sus habitantes son más felices. Un “fail” en toda regla.

Nuestras viñetas favoritas, esa en la que se habla de un IVA del 10% (¡que tiempos aquellos!) y el chascarrillo final, de auténtica vergüenza ajena y similar a cuando un padre trata de hacerse el enrollado delante de su hijo y sus amigos. Uno no puede evitar pensar “tierra trágame”.

Ignoramos si algún chaval encontró su vocación gracias a este tebeo, bien como artista, bien como gestor, contable o directamente, inspector de Hacienda. De repetirse la iniciativa, quizá podríamos optar el manga y crear una especie de Naruto que lucha contra el fraude fiscal. Suena apasionante, ¿verdad?

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Descarga el tebeo en Tebeos y Comics

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