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Siete razones por las que el Teletexto no debe desaparecer jamás

21 Ago 2014
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El Teletexto…qué voy a decir del Teletexto que no se sepa a estas alturas. Seguro que hasta a alguno de vosotros se os había olvidado con tanto Internet y tanto avance tecnológico. Pero el Teletexto es mucho más que eso. En España lleva abierto desde mayo de 1988 cuando TVE lo incluyó como servicio de información, con la misma estética pop-art que muestra hoy. Sigue pareciéndose a un teleprompter de esos que utilizan los presentadores del telediario para leer las noticias, sólo que con mucho más arte y colorido.

Es un saco sin fondo en el que cabe de todo. Nuestros padres lo usaban, mando en mano, para leer los titulares y, si acaso, profundizar en alguno de ellos abriendo la noticia. También para hacerse eco del tiempo que iba a hacer y, generalmente -en el caso de mi madre-, para ver si le había tocado el reintegro como mínimo. Hoy en día sigue usándolo, así que es de las fieles seguidoras que le quedan a este maravilloso invento o caja de sastre y noticias.

Pero el Teletexto también es una manera de entender lo que pasa de un pantallazo, con esos bloques de texto de lectura rápida desdoblado a veces en varias páginas, y con fondo negro formado por cuadros y líneas intocables desde hace más de 26 años. Y algunas de las piezas han sido vitales, un hito para los periodistas que las redactaron, teniendo en cuenta que su principal enemigo, Internet, lo tiene en jaque desde hace muchos años. Veamos por qué debe seguir existiendo…

Forma parte de nuestro pasado: El Teletexto nos ha acompañado cuando aún muchos no habíamos abierto un periódico. Manejar el mando de la tele era un símbolo de estatus, teniendo en cuenta que a los padres, de estar en el salón, siempre les interesaba ver «algo» en la tele. No se sabía muy bien qué, por eso muchas veces cuando «no echaban nada», tiraban del Teletexto para ver qué había. Era otra forma de ‘ver’ la tele…incluso hoy en día cuando un miembro de la familia combina el Teletexto con un programa de televisión, empiezan las peleas que había entonces: «déjalo, déjalo, a ver, aparta…¡quita un momento el Teletexto!».

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Para leer textos de plumillas con mucho arte: (…) «La bolsa parece el somnoliento sesteante veraniego incordiado por la mosca zumbona que pretende sorber las sales de su sudor y fastidiarle el descanso» ¿A qué flecha se le ha ocurrido un párrafo de tal calibre literario? es verdad que hay que imaginárselo en una redacción un verano, semivacía y siguiendo la Bolsa con un aburrimiento que echa para atrás. «¡Tate!», diría, «si me marco una crónica de premio, por lo menos me lo paso bien y me van a leer más»…¿seguirá haciendo la información bursátil? esperemos que sí.

Otro artista de la pluma fue el cronista del partido que enfrentó a Rusia con España en baloncesto femenino y, ni corto ni perezoso e imaginándose a las rusas en acción -en la cancha, queremos pensar- se largó una frase que quedará en los anales informativos del Teletexto español: «las rusas, rubísimas y guapísimas, por cierto, genocidaron a las nuestras…», ¿¡genocidaron?! qué maestro…bueno, el titular ya adelantaba que a este periodista le gustaban las rusas: «Rusia tritura a España en cuartos de final»

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Para ir al baño mientras da la vuelta el contador: Si estás en la página 100, la principal, y quieres ir a una de las últimas, pongamos el 800 te da tiempo a levantarte, irte al baño y volver. Seguro que te ha pasado.. incluso a veces, por arte de birlibirloque, se pasa la página y tienes que volver a empezar. Esto quiere decir que si tienes hambre puedes ir a coger unas patatas a la cocina y volver tranquilamente. Con el más y el menos del mando también te encuentras sorpresas: si le das muy pronto puede que se pase de página. Otras veces el botón rojo, amarillo, verde o azul nos acercan más rápido al destino, pero a veces no encuentra la página o se pasa y vuelta a empezar. Como vemos, el Teletexto exige paciencia y templanza, dos cualidades que se deben tener en la vida. Con algunas cadenas de televisión -no daremos nombres-, te da tiempo a ducharte o cenar, así que no es para tanto.

Lectura obligada para hipsters y/o gente vintage: Decir que lees el Teletexto debería estudiarse en las mejores universidades de hipsters y/o vintage people del país, estoy seguro que en Malasaña o en barrios de modernos tienen más audiencia. «Es cool», dirán, y no es para menos si se tiene en cuenta que el diseño no ha pasado por el taller desde que la madre TVE lo parió. Quizás los colores y figuras -de eso hablamos a continuación- lo han mejorado ligeramente, pero la esencia del diseño -fondo, tipografía pixelada, etc- brota por todas sus páginas. Por cierto, me encanta Malasaña y espero que no me neguéis el paso cuando vaya. Tampoco me obliguéis a llevar barba de un año y mi BH de cinco, era broma.

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Tetas pixeladas con pezones fucsia: Que no den mucho morbo, no te lo discuto, pero arte y estilo tienen un rato los pezones fucsia-furia de esta rubia con esas ‘protuberancias leoninas’, a la par que mantiene una postura sugeren… vamos a dejarlo, que se me sube la libido. El caso es que la mujer de pechos pixelados, a pesar del test incoherente a su lado, le da un toque ‘mu sesi’.

También da cabida este tipo de imágenes para adultos otras figuras más logradas, aunque los cuadros y las líneas no den para mucho más. Es el caso de la moza Lucía, que acostada, te recuerda que su marido no le pone, por si le puedes ‘echar un cable’ con unas buenas moneditas. Y como el referente masculino en el porno español no podía faltar, ahí va una imagen para animar a las féminas interesadas en el Teletexto para adultos. Con todas ustedes: ¡Nacho Vidal!…sí, en blanco y negro, pero marcando tableta y con un brazo que… en fin.

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Páginas que son arte de verdad:  Que me digan a mí que lo que estoy viendo no es arte. Pero si supera a muchas de las piezas de museo -por decir algo- que se ven en algunos de los que se hacen llamar «contemporáneos». Vas, te plantas delante de una de esas piezas y no entiendes ni mú y encima ni te interesa. Sin embargo, esta imagen bien podría valer un quintal si llevara la rúbrica de uno de esos que se hacen llamar postmodernos y te la clavan porque Dios les ha elegido como artista. Lo dicho, una firma atrás y a subastarla en Sotheby´s… o sino, para estamparse una camiseta bien chula.

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Tantos canales para nada…¡qué viva el Teletexto!: Si desaparece el Teletexto, ¿qué vamos a hacer si no hay nada en la tele? es algo tan frecuente que no haya nada salvo algún debate, documental -no sólo de animales o de la Guerra Civil- o un informativo, que el Teletexto tiene que estar ahí, al rescate de las mentes inquietas. Ya va camino de los 26 añitos de edad en España y por eso y lo expuesto, debe seguir al pie del cañón. Es cierto que sería de agradecer la lectura de más textos de estos plumillas literarias -dicho con todo el cariño- para animar el cotarro, que a veces le falta un poquito de ‘grasia’ a pesar del magnífico cuerpo y colorido que visten sus páginas.

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Otras fuentes: Wikipedia

Jorge Todolí es autor de ‘¡El Mundo se acaba mañana! 101 noticias reales que parecen mentira y culpable de, por lo menos, la mitad de Parece Del Mundo Today.

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