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Topicazos sobre los vascos en las pelis de Hollywood, de MacGyver a Chacal

16 Feb 2015
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¡Vascos del mundo! ¡Levantaos! La pasada gala de los Goya trajo, con su premio de honor a Antonio Banderas, un homenaje al éxito del andaluz en Hollywood. El malagueño ha ido confirmando en las fiestas del cine yanqui el estereotipo de la simpatía y gracia del sur de España y le ha salido bien. ¿Y qué hay de los vascos que también pululan por allí?

Cineastas vascos como Julio Medem o Pablo Berger hacen cine desde el otro lado del charco y no son, precisamente unos pioneros. Ya en la primera mitad del siglo XX vascos como Juan de Landa, Conchita Montenegro o Martine Carol coquetearon con el cine yanqui con éxito.

La pregunta no es por qué Banderas sí, y los vascos no. La pregunta es qué hacen mal los ‘euskaldunes’ para que la imagen vasca en el cine de Hollywood sea tan… peculiar. Imagina todos los estereotipos que rondan acerca del País Vasco y mézclalos. Con el resultado, haz unas cuantas películas (y un par de capítulos para televisión) y obtendrás esta galería de los horrores y estereotipos vascos que acechan detrás de algunas películas estadounidenses. Una cosa está clara: no tienen ni idea de qué son las Provincias Vascongadas.

El desfiladero de la muerte

Este ‘western’ de 1959 está protagonizado por un grupo de vascos que parten hacia California en busca de una nueva vida. Estos vascos que se lanzan a la conquista del oeste cuentan, entre sus armas para luchar contra los indios americanos, con la cesta punta para lanzar piedras y el característico ‘irrintzi’ como sofisticado lenguaje para enviar mensajes de un monte a otro en forma de gritos. Como buenos vascos, en los descansos de sus aventuras americanas, los protagonistas de la película bailan flamenco.

El capitán intrépido

Esta película de los años 60 narra la historia de un intrépido aventurero navarro al que da vida el rubísimo hijo de Errol Flynn, californiano de pura cepa. La película está repleta de tópicos vascos (‘irrintzi’ incluido) y llaman la atención dos momentos clave: cuando el protagonista se entera de que su padre es un castellano («No es uno de los nuestros», se lamenta el muchacho, al que le debe preocupar la pureza de su raza) y el momento en el que tres vascos que persiguen a Flynn por Mexico (hasta donde va a buscar a su castellano padre) hasta que descubren que es de los suyos. Y claro, como dice uno de ellos: «Ningún vasco puede hacer nada que esté mal».

McGyver

Hasta McGyver ha tenido que pasar por las Provincias Vascongadas para contemplar la belleza de esta tierra. El protagonista de la famosa serie llegó hasta Euskadi en uno de sus episodios para luchar contra unos «montañeros vascos que llevan luchando desde tiempos inmemoriales contra España y Francia», que visten de uniforme (‘txapela’ y chaleco negro) y que son completamente imbéciles: han secuestrado a una geóloga para que les ayude a construir una bomba atómica. ¿A una geóloga? Según McGyver, para ellos no debe haber mucha diferencia entre un físico y un geólogo. Ese día faltaron a la ‘ikastola’.

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El hundimiento del Titanic

«Tukutú». Eso es, según la famosa película de 1953 sobre el trágico final del transatlántico, euskera. Una familia vasca forma parte del viaje inaugural del Titanic. Viajan a Estados Unidos para dedicarse a cultivar vides porque son unos expertos en la materia. Todo bien hasta ahí. En ese momento, empiezan a hablar vasco, o algo que se supone que es vasco y que no entendería ni el mismísimo Sabino Arana. Pues eso. «Tukutú».

Chacal

«Ella es vasca, ¿no? Dicen que los vascos viven en la ‘vendetta’: cuando odian a alguien es hasta la muerte y sucede lo mismo con el amor». Así describen a los vascos en ‘Chacal’, protagonizada por Richard Gere y Bruce Willis. En la película, Gere, exterrorista del IRA, cuenta con la ayuda de Isabella, una exterrorista vasca con la que mantuvo una relación hace años. Además de la descripción, la película aporta un par de datos imprescindibles sobre el pueblo vasco: la probabilidad de que conozcas a uno y sea terrorista es altísima y, además, todos los terroristas del mundo se conocen entre ellos, antes o después.

Chuck

En uno de los episodios de la serie, Chuck y su novia coinciden en un tren con un peligrosísimo terrorista vasco que, sorpresa, habla con un delicioso acento caribeño. Eso no es todo: al final del episodio se enfrentan a todo un comando de etarras que, obviamente, llevan la ‘txapela’ en su sitio y se manejan con el karate de maravilla. Todo muy vasco.

El pasaje

«- Uno oye las cosas más terribles acerca de los vascos.

– Todo lo que se dice es cierto.

-¿ Eres así de malo realmente?

– ¡Peor!»

Este glorioso diálogo tiene lugar en ‘El pasaje’, una película en la que Anthony Quinn interpreta a un vasco que no puede ser más vasco: rudo, solitario y pastor. Como todos los vascos. En la película decide ayudar a un grupo de yanquis a escapar de las garras de los nazis y todo termina siendo un «pastor VS. agente de la SS» de película.

Doce del patíbulo IV

Anthony Quinn no es el único vasco que luchó contra el nazismo desde el cine ‘hollywoodense’. También lo hizo Roberto Echevarría. Tras este nombre típicamente vasco se esconde uno de los protagonistas de esta secuela de ‘Doce del patíbulo’ que resulta ser un Echevarría de los pies a la cabeza: ladrón y amante del porno. Este vasco interpretado por un mexicano estaba, claramente, capacitado para luchar contra los nazis. Como buen vasco.

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Acción en la sangre

En Bilbao, después de la Guerra Civil, todo eran banderitas de España y flamenco. Sí, flamenco. En ‘Acción en la sangre’ los tópicos vascos pasan a desaparecer de un plumazo para presentar unas Provincias Vascongadas con pinta de pueblo pequeño donde el flamenco es una afición más.

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Espías de Cambridge

En uno de los capítulos de esta miniserie se recrea el trágico bombardeo de Gernika. Podemos pasar por alto que, por motivos presupuestarios, el bombardeo en la ficción lo llevara a cabo un solo avión en lugar de 31 bombarderos y 26 cazas como en la vida real, pero hay cosas que no se pueden perdonar. Representar Gernika como un pueblo de mala muerte con cuatro casas, a pesar de tener 7.000 habitantes cuando tuvo lugar el bombardeo; y grabar un mercado que, a pesar de tener lugar en 1937, parece salido de un belén navideño, es imperdonable.

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Con información de Diario Vasco, Euskalkultura.com, desdeultimathule, Wikipedia, Filmaffinity eitb.

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