Cuando dormir es el enésimo derecho fundamental que nos están arrebatando

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Los amantes de los deportes estadounidenses, los que pasan noches en vela disfrutando de la NBA, afirman que dormir es de cobardes. Por su parte, aquellos a los que no les queda más remedio que pasar poco tiempo en brazos de Morfeo se consuelan pensando que dormir está sobrevalorado. En realidad, en pleno siglo XXI el sueño se ha convertido en una desigualdad social más: la casta nos está quitando, también, el sueño.

No lo busques en la Constitución Española: dormir no está recogido (al menos no directamente) como uno de nuestros derechos fundamentales. Será por eso que, entre tanta turbulencia económica, el sueño también se ha visto afectado por la crisis.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 10,6% de los españoles duermen menos de 6 horas entre semana. Así, cerca de 5 millones de españoles duermen menos de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Pero qué tiene que ver todo esto con las desigualdades sociales y la crisis? Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Pensilvania, que analiza el papel y la duración del sueño en relación a ciertas características sociodemográficas, demuestra que la principal actividad por la que se sacrifican horas de sueño no es otra que el trabajo.

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Hasta ahí, todo normal. Obviamente, si no tuviéramos que entrar a las 8 de la mañana en una oficina iba a levantarse dos horas antes Rita. El problema llega al analizar quiénes son los que sacrifican más horas de sueño por motivos laborales.

Según el estudio, aquellos que tienen varios trabajos a lo largo de una jornada tienen más de un 60% de probabilidades de dormir menos de 6 horas entre semana. En otras palabras: los que necesitan (y logran) recurrir al pluriempleo tienen difícil dormir el mínimo de horas recomendado.

La relación entre pluriempleo y falta de sueño es aplastantemente lógica. Si alguien logra tener varios trabajos en un mismo día, madrugará y volverá tarde a su casa. Por el camino, lo más probable es que su jornada haya estado llena de desplazamientos.

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El estudio, dirigido por la profesora Lauren Hale, va más allá, y desvela que cuanto menores sean los ingresos y cuanto más bajo sea el nivel educativo, más probabilidades se tienen de pasar poco rato en la cama. En resumen: el sacrificio de horas de sueño también está protagonizado por la desigualdad. Hasta para dormir hay casta.

Por desgracia, las consecuencias de dormir poco no se quedan solo en las ojeras y el sueño. Ese es solo el comienzo de la catástrofe. La falta de sueño se relaciona con la obesidad, la diabetes, la hipertensión, enfermedades arteriales y, en general, aumento de la mortalidad. Todo por no poder dormir lo suficiente.

Sin embargo, los pluriempleados (en España, solo el 2,1% de los trabajadores lo son) no son los únicos que sufren a la hora de descansar. De hecho, estar en paro también puede afectar al sueño y restar horas de romance con la almohada. Según el estudio realizado por Hale y su equipo, la ansiedad y la inseguridad económica son algunos de los motivos que pueden ponernos difícil lo de dormir, más allá de disponer o no de horas para ello.

Así, la crisis parece haberse llevado también nuestro descanso. Eso sí, mientras algunos intentar llevar hacia delante varios puestos de trabajo o conciliar el sueño a pesar de no tener empleo, otros duermen a pierna suelta más tiempo del estrictamente necesario. El 1%, ya sabéis. Hasta para dormir hay casta.

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Con información de Faro de Vigo, UltimaHora.com, El Confidencial, La Vanguardia y Fast Company. Las imágenes son propiedad, por orden de aparición, de normalityrelief, arileu y Nathan

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