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Protejamos a nuestras mujeres de los peligros de la vida moderna

21 Jul 2015
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Iñaki Berazaluce

Railways

Ahora nos da mucha risa, pero en los años 80 del siglo pasado el miedo a que el juego de mesa ‘Dragones y mazmorras’ pervirtiera a la juventud estaba al orden del día, según nos contó el blog Cooking Ideas. Los guardianes de la moral y las buenas costumbres esgrimen argumentos descacharrantes -vistos con las gafas del presente, claro- para justificar el miedo a cualquier innovación o tecnología que amenace la “armonía social”.

Por ejemplo, los médicos de la Inglaterra victoriana temían que las mujeres pudieran volverse lesbianas por montar en bicicleta, o bien desarrollar la terrible afección “cara de bicicleta”, una enfermedad imaginaria que deformaría las lindas facciones del “sexo débil”. A falta de bici, la opción de ir en tren era aún más peligrosa si cabe: “el cuerpo de la mujer no está diseñado para ir a más de 80 km/h; su útero podría salir volando del cuerpo”.

Estos son algunos de los pánicos morales más absurdos de todos los tiempos. Y no, no todos son tan viejunos.

El teléfono, un instrumento de “futilidad y frivolidad”

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¿Por qué era considerado un peligro? En 1901, los teléfonos empezaron a aparecer en los hogares, y las mujeres empezaron a usarlos socialmente. Los maridos se asustaron tanto que empezaron a bromear sobre la innovación y a desdeñarlos por su “futilidad y frivolidad” en periódicos y libros. El tiempo medio de aquellas llamadas era de 7 minutos y medios, como nos recuerda Cracked.

Fuente: ‘America Calling: A Social History of the Telephone to 1940’.

El servicio de correos, una oportunidad para la “correspondencia clandestina”

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¿Por qué era considerado un peligro? “El servicio postal ofrece una vía para la correspondencia clandestina que ningún padre respetable de este lado del Atlántico aprobaría sin un escalofrío, en caso de que ofreciéramos a nuestras jóvenes mujeres un privilegio similar”, según recoge Blackwood’s Edinburgh Magazine, de 1867.

Fuente: Laphams Quaterly.

Los insondables peligros de la luz eléctrica

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A priori, cualquiera diría que la electricidad ha traído más de un beneficio a la Humanidad, empezando por la sufrida ama de casa, que ha visto cómo unos “esclavos mecánicos” le ayudaban en tareas que antes le llevaban interminables jornadas de trabajo. Y sin embargo…

¿Por qué era considerado un peligro? “Si permites que la luz eléctrica entre en tu casa tu mujer y tus hijos serán más vulnerables -argumentaba un periódico de EE.UU. a principios del siglo XX-. Los asaltantes podrán saber que están en casa si la luz está encendida, de modo que mujeres y niños estarán en constante riesgo”.

El vals, ese baile degenerado

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Antes de la irrupción del vals en las pistas de baile de Centroeuropa en el siglo XVIII, las parejas bailaban sin tocarse, girando unos alrededor de otros. El vals fue considerado desde el principio un baile “pecaminoso”, dada la postura de los danzantes, cachete con cachete, ombligo con ombligo.

¿Por qué era considerado un peligro? Dado el “voluptuoso roce de las costillas” durante la danza “este baile debería estar cofinado a las prostitutas y las adúlteras, pero en tanto se ha extendido a las clases respetables de la sociedad no podemos por menos que lanzar un aviso para que su hija no quede expuesta a tan fatal contagio”, según escribía un periódico inglés de 1830. No queremos imaginar la cara del escribiente si viera a su tataranieta expuesta hoy al perreo jamaicano.

Fuente: Cedance.

Mamá, no vengas en tren”

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“La mujer, en casa y con la pata quebrá” es una filosofía que lleva aplicándose desde la edad de las cavernas hasta nuestros días, pasando por las chinas de pies jibarizados a base de vendas. No sorprende por tanto que cualquier medio de locomoción que brinde una pizca de autonomía a la parienta sea considerado sospechoso de sedición por el patriarcado.

¿Por qué era considerado un peligro? A raíz de la implantación de la red ferroviaria en EE.UU. durante el siglo XIX, los periódicos informaban de que “el cuerpo de las mujeres no estaba diseñado para ir a 80 km/h”. Sus úteros saldrían volando del cuerpo si aceleraran a esa velocidad.

Fuente: Tech Europe (WSJ).

Empiezas montando en bici y acabas haciendo la tijereta con la vecina

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¿Por qué era considerada un peligro? Si la mujer montaba en bici no sólo se arriesgaba a que se le quedara “cara de bicicleta”, como ya nos advirtió la furiosa ciclista Noe Rivera en su día, sino que también podía caer en las redes de captación de Safo: en 1909 los médicos debatían si la vibración entre las piernas de las ciclitas podrían disparar su deseo sexual y, en consecuencia (¿?) llevarlas a los infiernos del lesbianismo.

Fuente: ‘Women in France since 1789’.

Idea original en Cracked y WSJCon información de Laphams Quaterly, Cedance y Strambotic. 

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