Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Un multimillonario chino renuncia a su asquerosa fortuna para convertirse en monje budista

15 Sep 2015
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Strambotic

budista2

Tenía 37 años  y su vida ya era todo un éxito. Su fortuna era acorde a su puesto de trabajo: Liu Jingchong era el director y principal accionista de una importante empresa textil china hasta que un accidente de tráfico y un libro cambiaron por completo su vida.

“Todo cambió cuando unos amigos míos y yo tuvimos un accidente de coche en un lugar remoto del país”, explica el propio Jingchong. El empresario recuerda que, en aquel crítico momento, debían buscar un nuevo coche pero no todos podían seguir viajando después del golpe.

Él, sin embargo, estaba lo suficientemente bien como para quedarse en un cercano hotel a esperar a que el estado de salud de los demás mejorara. En la soledad del hotel, Jingchong tuvo por única compañía un libro sobre budismo. “Tengo que decir que me cambió la vida”.

budista1

Tras la experiencia, el ejecutivo decidió tomarse un año sabático y retirarse a las montañas Zhongnan, residencia habitual de ermitaños, pero antes de lanzarse a la aventura espiritual, Jingchong vendió sus bienes para experimentar una vida simple y minimalista. Este pequeño Amancio Ortega ‘made in China’ despachó, entre otras cosas, siete coches, su mansión y sus casas de vacaciones.

«Es verdad que había ganado mucho dinero y no puedo decir que odiara mi vida», reconoce el millonario. Sin embargo, Jingchong logró aguantar dos años enteros lejos de la civilización.

La vida en las montañas Zhongnan no fue fácil para este ejecutivo textil. Vivió totalmente aislado, en una cabaña hecha de paja, y utilizó su tiempo para ahondar en el budismo, meditar, leer y practicar la compleja caligrafía china. Cultivó sus propias verduras y tan solo se acercaba a un pueblo para comprar arroz, harina y aceite una vez al mes.

budista3

“Mi cama estaba hecha de ladrillos y no había electricidad, pero no tuve frío ni en los inviernos, cubierto de nieve. Me gustaba la vida allí y tal vez me centré solo en lo que me gustaba”, reflexiona este millonario ermitaño.

Tras dos años viviendo en una cabaña de paja, y a pesar de las duras condiciones de las montañas Zhongnan, Jingchong hizo algo aún más sorprendente: dejó de forma definitiva el negocio textil para convertirse en monje budista.

budista4

Sin un pelo en la cabeza, el exmillonario vive ahora en un templo situado al este de China. Allí, trabaja en como uno más en la cocina. Lejos de sentirse incómodo en su nueva piel, el antiguo empresario dice estar más cómodo entre fogones que gestionando millones. “Ahora casi no tengo ninguna necesidad de ganar dinero”, afirma.

Precisamente, tiene mucho que ver ese poco apego al dinero el que le llevó a los muros de un templo budista, y es que comprendió que el deseo de lo material es ilimitado: según él, la gente nunca dejará de querer casas más grandes y coches más caros.

Ahora, desde la paz del templo en el que reside en la provincia de Anhui, el que una vez tuviera suficiente dinero como para tener la vida solucionada, rechaza volver a su anterior vida o incluso a la civilización. “Soy muy feliz si la gente viene a visitarme”, explica. Sin lugar a dudas, el bicho de la espiritualidad le picó como a pocos.

—————–

Con información de Oddity Central y Express.

¡Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

banner strambotic

Pon un poco de espiritualidad en tu vida:

La vida después de Disney: un viaje distópico al futuro de los parques de atracciones

Diez aplicaciones nostálgicas para viajar con tu móvil a los 90

La bruja que fichaba Pixar en tiempos de Jobs y otras pitonisas de Silicon Valley

Diez canciones que no podían fallar en un guateque pijo