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«Todos los partidos gallegos han sido financiados por el narcotráfico»

07 Oct 2015
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Luis Landeira

marcial dorado y feijoo

Farla, farlopa, pasta, nieve, blanca, perica, merca… La cocaína tiene mil y un seudónimos pero, si quieres pillar en Galicia, basta con decir “fariña”. Y justo así se titula el reportaje que el periodista Nacho Carretero acaba de publicar en la editorial Libros del KO: un estimulante, documentado e indiscreto paseo por el lado salvaje del narcotráfico gallego.

Con amenidad y retranca (por algo es de A Coruña), Carretero repasa la historia y peripecias del contrabando galego desde los tiempos del estraperlo hasta la más rabiosa actualidad, explayándose muy especialmente con Sito Miñanco, Laureano Oubiña, Marcial Dorado y demás supercapos de la edad dorada del narcotráfico, los años 90, cuando el 80% de la coca entraba en Europa por las costas galaicas.

Tras devorar el libro con gula cocainómana y comprobar que mi línea no está pinchada, le pego un telefonazo al autor, para que me dé más detalles sobre el narcotráfico, un negocio que, para bien o para mal, es tan representativo de Galicia como el Zara, los centollos o la catedral de Santiago.

portada

¿Cómo surgió la idea de hacer un libro sobre el narcotráfico gallego? ¿En una juerga de cocaína, tal vez?

No, nada de eso (risas). El libro es el resultado de una idea que tenía en la cabeza desde niño, porque la del narcotráfico gallego es una historia bestial que, como la de cualquier movimiento criminal, está rodeada de romanticismo. Se hacen muchos libros y películas sobre la mafia italiana, pero casi no hay nada sobre la gallega.

¿Por qué crees que no se ha tocado mucho este espinoso asunto, quizás por miedo a represalias?

Bueno, el periodismo en Galicia siempre se ha ocupado con valentía del narcotráfico, y eso que muchos de ellos recibían amenazas, pero faltaba algo más global. Si no lo había tal vez sea porque no existe esa cultura tan anglosajona de sacar partido a fenómenos nuestros.

El libro se lee muy bien y, pese a la gravedad del asunto, está escrito con sentido del humor. ¿Es intencionado o te salió del alma?

Es que es un tema muy agradecido, porque se mezcla el glamour de lo criminal con el folklore gallego, que es tremendamente peculiar. Por lo demás, la idea era hacer un libro de redacción ágil y que lo pudiera cualquier persona que esté interesada en el tema.

¿Por qué la coca entra por Galicia y no por Cádiz o por Lisboa?

Galicia era una zona especialmente abandonada, aislada y padecía unos rigores que la hicieron buscar caminos alternativos. Primero fue el estraperlo de medicinas como la penicilina y otros bienes escasos. Pero cuando ya no fueron necesarios estos productos se pasó al tabaco y, más tarde, a la cocaína. Esto dio mucho dinero, pero dañó el tejido industrial de Galicia.

OPERACIÓN NÉCORA - OLALLA /

Sin embargo, en Galicia ha habido otros negocios con éxito, como Inditex. Aunque se ha llegado a rumorear que incluso esto estaba levantado con dinero del narcotráfico. ¿Crees que es cierto o una leyenda urbana?

Es otro de los males que ha provocado el narcotráfico: que cualquier cosa que en Galicia tenga éxito, la gente lo señala. Para Galicia ha sido una marca, un estigma, aunque desde el resto de España se viera como folklore. Para que te hagas una idea, a mí me han llegado a pedir cocaína en una discoteca de Madrid solo porque tengo acento gallego.

Hay narcos, como Oubiña, que resultan bizarros, casi entrañables. ¿Hay alguno que te caiga especialmente simpático?

Ninguno me cae simpático, porque hicieron mucho daño a Galicia e hicieron sufrir a mucha gente. Pero como personajes, me quedaría Sito Miñanco, que era un Pablo Escobar de la Ría, que tenía sus mujeres, su equipo de fútbol, sus deportivos… o Laureano Oubiña, que no sabía escribir pero tenía una cuenta llena de ceros, se gastaba un millón de pesetas en una noche de copas y tenía un pazo que era como el Falcon Crest de Galicia.

sito minŽanco

Sito Miñanco, il capo di tutti capi.

Me hizo mucha gracia la anécdota de Oubiña presentándose en un juicio con zuecos.

Sí, Oubiña intentó explotar hasta el final su imagen de hombre sin formar. Era muy grosero y maleducado con los jueces, como cuando dijo aquello de “¡Yo nunca he invertido un duro en drogas, ni en casas, ni en fincas, ni en hostias!”.

Durante años, los narcos han contado con la complicidad de políticos, policías, jueces y demás fuerzas vivas.

Sí, en el libro hay un juez que dice que todos los partidos gallegos han sido financiados por el narcotráfico. Había incluso alcaldes contrabandistas. Fraga era íntimo amigo de Vicente Otero “Terito”, que estaba en el famoso tiroteo entre capos en el Parador de Cambados, en 1982, donde al parecer no se discutía de drogas, sino de cuánto dinero se iba a donar a Alianza Popular. La narcopolítica pervivió, pero con los años se vio que ya no daba votos. Aún así, hace poco Feijoó revivió ese fantasma cuando salieron a la luz sus fotos en el barco del narcotraficante Marcial Dorado. Que siga en el puesto dice mucho de la tolerancia que todavía hay con estas cosas.

marcial dorado y feijoo

Curiosamente, Rajoy fue el único político que no comulgó con los narcos, llegando a enfrentarse a Fraga por los estrechos lazos que este tenía con ciertos contrabandistas.

Sí, Rajoy se opuso desde el minuto uno y fue cuando le cayó la histórica frase de Fraga: “Mariano, vete a Madrid, aprende gallego, cásate y ten hijos”. Mariano obedeció en todo menos en lo del idioma.

Algunos narcos se comportaban como si vivieran en Miami: Ferraris, putas caribeñas, camisa desabrochada para lucir colgantes de oro, mansiones con budas gigantes y piscinas construidas sobre el techo de cristal del salón…

En Galicia aún chirrían esas mansiones. En las Rías Baixas se habla de la “arquitectura narco”, con vidrieras, esculturas, etc. La ostentación refleja que era invulnerables o se sentían invulnerables. Eran los reyes de Galicia. Esto fue así hasta la Operación Nécora del juez Garzón, que sirvió para limpiar un poco el paisaje aunque al final salieran todos los narcos absueltos. Y también es cierto que la ostentación fue su ruina: si hubieran sido más discretos, inteligentes y organizados, hubieran controlado toda Galicia, como ocurrió en Sicilia.

Se dice que el mismísimo Julio Iglesias estaba indirectamente relacionado con los capos de la edad dorada.

A Julio y a Rodríguez Galvís, su mánager, era habitual verlos en comilonas en Vilagarcía o en la isla de A Toxa. Pero fue a Galvís a quien se investigó por ejercer presuntamente de intermediario entre dos envíos de cocaína. El capo Sito Miñanco llegó a sentar en su mesa para cenar a la mismísima Isabel Pantoja que, como cuenta un agente en mi libro, terminó la velada taconeando con un cántaro sobre la cabeza mientras el capo daba palmas.

Policías y jueces repiten que los narcos son muy listos, muy difíciles de pillar. ¿Crees que en esto tiene algo que ver la complicidad de los vecinos?

Salvo las madres coraje, la mayoría de los vecinos optaban por mirar para otro lado. Había una especie de miedo, de no querer meterse en líos, pero también es que había mucha gente que vivía del narcotráfico, directa o indirectamente. Las madres fueron las que alzaron la voz por primera vez, llegando a hacer escraches a los narcos.

nacho carretero

Nacho Carretero, autor del libro, sostiene un puñado de alita de mosca.

Una vez movilizada la cosa, a muchos narcos los pillaron por asuntos de blanqueo y demás, en plan Al Capone. ¡Y a uno de los barcos lo pillaron por entrar en una web porno!

Eso es más reciente, en 2013, en una operación del narco Manuel Rodríguez Camesella a quien, curiosamente, su pitonisa le había dicho hasta 20 veces que iba a salir bien. No fue así: el Ejército localizó al barco que llevaba la droga porque uno de sus tripulantes se metió en una web porno y desató un troyano en el ordenador que destapó contraseñas y programas que facilitaron las coordenadas de su ubicación. Por eso aquella operación se conoce en Arousa como “las tetas de los 100 millones de euros”.

En la parte final del libro hablas de narcos actuales, ¿no tienes miedo que aparezcan a ajustar cuentas, por ejemplo en la presentación de un libro?

Miedo no, pero es un tema incómodo, porque ellos ahora van de empresarios legales y atacan a los periodistas con querellas. Sí me pasó por la cabeza esa posibilidad, pero si pensáramos en las consecuencias de todo no haríamos nada.

En cualquier caso, y comparados con los traficantes de otras latitudes, los narcos gallegos no son excesivamente sanguinarios.

No todos, pero hay casos recientes de ajustes de cuentas muy salvajes: José Isais González, el narco colombiano que fue el único que declaró contra el clan de los pasteleros, apareció muerto, sin piernas y metido en un congelador de Ponteareas, no lejos de Vigo.

Los detenidos llevaban los fardos de droga –más de 12 kilos en total– adosados al cuerpo

¿Qué has aprendido escribiendo este libro?

Siempre he seguido como lector el fenómeno del narcotráfico, pero escribiendo este libro descubrí el poder real, como llegaron a controlar todo y las consecuencias que ello tuvo para Galicia: tolerancia, narcodinero, atraso industrial… También que, aunque se hable menos de él, el narcotráfico sigue muy vivo en Galicia.

No ha habido forma de erradicar el narcotráfico gallego, pese a operaciones, detenciones y otros inventos. ¿Crees que la legalización sería la única forma de acabar con las mafias?

No tengo una opinión formada. Más bien tengo un mar de dudas. Sí es cierto que a raíz de investigar se me reveló un aspecto ético que no había tenido en cuenta: si consumes cocaína intervienes en una cadena en la que muere, sufre y malvive mucha gente, sobre todo en países intermedios como Honduras. Pero, ya digo, es un tema muy complicado.

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‘Fariña’ está editado por Libros del K.O. y cuesta menos de medio mogra.

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