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El libro infantil sobre los ‘chemtrails’ para convertir a tu pequeño en un conspiranoico precoz

29 Mar 2016
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Iñaki Berazaluce

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“Mamá, yo creía que las nubes eran algodonosas pero hay una que parece una línea. ¡Un momento! Hay otra que es verdaderamente divertida… ¡MIRA! Es un avión haciendo un extraño dibujo”. Es una de las viñetas de ‘Funny Clouds: A Chemtrail Tale’, un libro ilustrado para niños a la venta en Amazon en el que se explica con un lenguaje básico y una lógica de parvulario la “verdad” sobre las nubes químicas, más conocidas como chemtrails”.

La conspiración de los chemtrails sostiene que las estelas de vapor que dejan los aviones al atravesar los cielos son, en realidad, fumigaciones químicas cuyo probable objetivo va desde aniquilar a la población (un absoluto fracaso, hasta la fecha) hasta modificar el clima mediante programas de “ingeniería climática”. ¿Quién es el culpable de los chemtrails?, se pregunta la protagonista del cuento. La respuesta (ojo, spoiler) de la madre es la siguiente:

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La sospecha de que unos “hombres codiciosos” están tratando de modificar el clima se basa en que “las nubes ya no son como eran en mi infancia”, razona la madre/autora. Puede que esta gráfica le hubiera despejado esta incógnita, pero ya sabemos que algunos prefieren dejarse las venas largas que abrir la navaja de Ockham.

Como no podía ser de otra forma, se ha desatado un encontado debate entre defensores y detractores de los chemtrails en los comentarios del libro en Amazon (sección de Ciencia, por cierto). Exactamente la mitad de los 82 comentarios puntúan el libro con 5 estrellas sobre 5 y jalean a la autora Raphaelle O’Neal por su “valentía”. Los detractores (40 comentarios con 1 estrella) catalogan el libro como “una desdichada muestra de seudociencia” para “adoctrinar a los niños”. “Dime que escribes para ‘The Onion’ y te voto 5 estrellas”, ironiza uno de los “debunkers”, como peyorativamente definen los conspiranoicos a quienes no compartimos sus imaginativas fantasías.

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Bien mirado, la conspiración de los chemtrails responde a uno de los principios rectores de este tipo de teorías: exonerarnos a nosotros -los ciudadanos, los inocentes consumidores- de cualquier responsabilidad en el ecocidio que perpetra la especie humana y echar la culpa a unos “superiores desconocidos” que traman sus felonías desde despachos blindados en inaccesibles rascacielos.

En realidad, la concienciada Raphaelle O’Neil también conduce un coche y coge aviones de cuando en cuando (como yo) e incluso puede que se coma un bistec de tarde en tarde, aportando su parte alícuota de CO2 a la atmósfera. Y el calentamiento global sí que es un hecho y no ninguna paranoia colectiva y sí, está causado por la actividad humana: la tuya, la de la señora O’Neil y la de su inocente churumbel. Es una pena que toda la energía disipada por los bienintencionados denunciantes de los chemtrails en su lucha no se dirija al cambio climático un asunto, este sí, que va a afectar a sus pequeños.

Los insultos en los comentarios, por favor.

Compra el libro (o ponlo a parir) en Amazon. Aquí puedes ver un entusiasta vídeo/crítica sobre el volumen. Las imágenes están sacadas de aquí

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