Un sacerdote propone curar la homosexualidad con homeopatía

curilla

Tranquilo, hermano, que la homosexualidad tiene cura. Con homeopatía. Lo dice un cura. Esta concatenación de despropósitos tiene su origen en la parroquia mexicana de Saltillo, localidad en la que el sacerdote Carlos Aguilera dispensa fe en Cristo y en otras creencias no contrastadas.

Aguilera asegura que es capaz de "curar la homosexualidad mediante un tratamiento a base de fármacos homeopáticos", valga la contradicción. Esas milagrosas bolitas de sacarosa ungidas con el "recuerdo" de un principio activo vegetal serían capaces de "modificar el comportamiento hormonal de hombres y mujeres", siempre según el embajador de Dios.

En una entrevista concedida al periódico mexicano Zócalo, el sacerdote desvela el secreto de la curación homeopática: los chochitos. Sí, no es coña: en México a las píldoras se les denomina "chochitos". Es importante tener en cuenta esta clave para no malinterpretar las palabras de Aguilera:

"Ya se los han dado a gays que están descontentos con su modo de vivir, se les ayuda con los chochitos (pastillas) a alta potencia y después ya son normales".

El sacerdote no cura personalmente a los desviados de la "normalidad", sino que les envía a cinco "médicos alternativos" que conocen y aplican el tratamiento en la cercana localidad de Piedras Negras. Una vez recuperada la normalidad, los ex homosexuales pueden hacer cosas normales, como meterse a cura, hacer voto de castidad y curar otros homosexuales. O tirarse a monaguillos, según.

chochitos

No es la primera vez que Carlos Aguilera causa estupor con sus declaraciones homófobas. Recientemente responsabilizó del derrumbamiento de su parroquia, El Sagrado Corazón de Jesús, a que "se están aprobando leyes donde se casan hombres con hombres". ¿Por qué envió Dios un tornado precisamente a ese templo para castigar a los feligreses por esas leyes contranatura? Los caminos del señor son inexcrutables.

Visto en El País (Uruguay) y en Zócalo (México).

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