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“No vino ni Perry” vs “no fue ni el Tato”. ¿Quién eran esos dos tipos que no se perdían una?

13 Sep 2016
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Iñaki Berazaluce

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¿Disparó Vd. al morlaco con un 26 corto, señor Tato?

Duelo de titanes: Perry vs El Tato. Aparentemente, no se perdían ni una. O, dicho en negativo, como suelen expresarse ambas frases, el fracaso máximo de una convocatoria a una actividad colectiva (o “evento”, que diría uno de marketing) es que no aparezcan ni el uno ni el otro: “No vino ni Perry a la mani contra los reptilianos”, “el concierto estuvo guapo, sí, pero no fue ni El Tato”.

¿Quiénes son estos tipos tan demandados? ¿Por qué no se ha inventado aún la expresión “no fueron ni el Perry ni el Tato” para resumir el fracaso absoluto, la debacle definitiva en una convocatoria?

El Tato, el torero que no se perdía una

El primero de nuestros contendientes es el diestro Antonio Sánchez, alias El Tato, que fue sumamente popular durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando los toreros aún no eran considerados unos matarifes anacrónicos por el personal. El Tato era famoso “por su manera de torear y encarar al toro, y fue invitado a todo tipo de saraos y festejos”, según explica El listo que todo lo sabe.

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Estampita: Taurología.

Pero si a todo cerdo le llega su San Martín, a todo torero que se precie le acaba pillando el toro, sobre todo en aquella época que no se llevaba el afeitado de los morlacos. Al bueno del Tato le tocó en 1869 y por aquella mala cornada perdió su pierna derecha. Sin embargo, el Tato supo sobreponerse y siguió toreando con su pierna ortopédica… “tal era su empeño por demostrar que seguía sirviendo para torerar que se presentaba a todas las corridas de toros con la esperanza de poder demostrar que podía volver a los ruedos”, cuenta Alfred López.

Y de aquel obcecado empeño, aunque condenado al fracaso, proviene la expresión “no vino ni el Tato”.

El Perry, un detective ubicuo

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«¿Un cóctail en José Alfredo? ¿Con 2×1? Venga, voy.»

Probablemente conozcan el jeto de Perry Mason por algún episodio de Mundo Viejuno. Y la etiqueta “viejuno” te queda como bolita de alcanfor a traje de Celso García si viste algún capítulo de la serie, o bien leíste las novelas o incluso fuiste al cine a ver las pelis de Perry, Mason, que de todo hubo: entre 1933, año en que Perry Mason debutó con la novela policíaca ‘El caso de la joven arisca’, hasta 1993, en que protagonizó su último telefilm, Perry Mason fue una especie de “superhéroe judicial”, según explica el no menos viejuno ABC.

Tan ubicuo llegó a resultar el legendario abogado que en España empezó a usarse la frase “no fue ni Perry” para referirse a una exagerada inasistencia a cualquier acto, según explica el docto volumen ‘ReAprende español: las 101 cagadas y otras curiosidades de nuestro idioma’.

Si montas un sarao y no viene Perry la has cagado. Esperemos al menos que aparezca El Tato, aunque sea para saludar.

Con información de Ya está el listo que todo lo sabe y ABC.

BONUS TRACK: ¿Cuál es el secreto para que una frase del cine se vuelva memorable?

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