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Una libertina selección de políticos verdes (y no hablamos de ecologistas)

25 Oct 2016
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David Cánovas

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Afirma el filósofo Antonio Escohotado que “la clase política es el peaje que tenemos que pagar por la democracia”. Y lo cierto es que, últimamente, el peaje está saliendo bastante caro. A pesar de ser supuestos garantes del estado de derecho y  figuras que teóricamente debieran destilan ejemplaridad por los cuatro costados, no se puede decir que nos estén dando muchas alegrías. Ya se sabe: corruptelas, tráfico de influencias, clientelismo, analfabetismo en diversos idiomas…

Pero, además de las diversas mamandurrias y chanchullos en los que suelen andar metidos, hay muchos de ellos que encima pecan de sátiros libidinosos y, lo peor de todo: les han pillado in fraganti. Ah, cómo no, nada de lo humano les es ajeno. Errare humanum est and all that. Pero eso da igual, insistimos: se cantearon pública y notoriamente, y ahora podemos disfrutar de un cómodo linchamiento virtual gracias a sus deslices. Está claro que el boss, el puto amo, ha sido, es, y siempre será, Silvio Berlusconi. Pero amigos, hay vida más allá del bunga bunga: ahí fuera tenemos un selecto ramillete de alcaldes, ministros y presidentes más salidos que el pico de una plancha. Aquí van algunos de los más míticos. Un verdadero hall of shame.

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Percy “Manoslargas” Fernández

Cargo: alcalde

Fechoría: manosear, besuquear y babosear a cualquier fémina al alcance de sus viscosos tentáculos

El alcalde de Santa Cruz, ciudad boliviana, no solo empezó a palparle el muslamen a una periodista en directo, sino que, al resistirse esta a sus avances, la tachó de “tacaña” a micrófono abierto. Pero hay más madera: por ahí circula un vídeo bajo el expresivo título de “El más asqueroso beso del alcalde Santa Cruz Percy Fernández”. Si lo ves, es probable que necesites una ducha para quitarte la sensación de suciedad de encima. Avisado quedas.

Fred

Fred de Graaf

Cargo: alcalde

Fechoría: su plato favorito son las manitas de cerdo

Hace algunas semanas la prensa del corazón y la entrepierna se hacía eco del polémico gesto del alcalde de la ciudad holandesa de Amstelveen que, caballerosamente, le sujetó un glúteo a la reina Máxima de Holanda para evitar que se le cayera. O eso dice.

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Galardón ex aequo para Sarkozy y Obama

Cargo: mandamases en el G7

Fechoría: ay, esos ojitos locuelos…

Conocida es la mirada asesina de Michelle, ma belle Michelle, cuando Obama andaba tonteando como un teenager con la primera ministra danesa en pleno funeral de Estado. Aún estaba caliente el cadáver de Mandela. Pero quizá la foto más icónica, plástica y elocuente es aquella de la dama de escarlata satén. Ahí los tenemos, cuales colegiales, echando un ojo a la retaguardia de la incauta señorita. Y todo ello con una audiencia estimada de mil millones de personas.

Bill

Bill Clinton

Cargo: (ex)presidente del universo conocido

Fechoría: cepillarse a la becaria en el despacho y hacer chistes sobre puros con intenciones aviesas

Antes de Bill los políticos eran gente gris que guardaba escrupulosamente bajo llave su vida de alcoba. Secretos de alcoba. ¿Hay expresión más rancia que esa? Bueno, a lo que íbamos, con Clinton el sexo oral con becarias llegó a los titulares. Dejó el listón bien alto: pocos presidentes pueden preciarse de haber comparecido ante el congreso para pedir perdón por sus líos de faldas. Algo es algo.

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Elliot Spitzer

Cargo: gobernador de NY

Fechoría: fundirse la Visa en un burdel de lujo con los calcetines puestos

A este señor no es que le gustaran las mujeres, concretamente las meretrices, sino que se las apañó para convertirse en el verdadero mecenas de un burdel neoyorquino. El muy zorro se hacía llamar George Fox en sus citas con las pelanduscas de alto standing que frecuentaba. Puede que otra persona hubiera pasado desapercibida, pero nuestro querido Spitzer era a la sazón gobernador de Nueva York. Tras destaparse el escándalo, su carrera política cayó en picado. Sin embargo, recientemente ha resurgido cual ave fénix de sus cenizas prostibularias.

Candidate for New York City Mayor Weiner listens to fellow candidates at a debate in New York

«A la mierda mi contrato publicitario con Oscar Mayer».

Anthony Weiner

Cargo: congresista de EEUU

Fechoría: andar enseñando la pilila por Twitter

A Weiner, evitemos los chistes salaces de embutidos, le pillaron enviando por el móvil fotos de su salchicha (mejor hacemos el chiste nosotros y nos lo quitamos de en medio) a desconocidas por Internet. Sexting lo llaman por esas latitudes. Aunque dimitió en 2011 a causa del Weinergate, en 2013 volvió a las andadas, esta vez bajo el nombre de guerra de “Carlos Danger”. Semejante seudónimo acabaría por enterrar definitivamente su carrera política.

Foley

Mark Foley

Cargo: congresista de EEUU

Fechoría: intentar llevarse al huerto a unos efebos indefensos

Aquí tenemos todos los ingredientes de un buen cóctel illuminati: un señor respetable, con una posición de poder, presuntamente involucrado en una red de abusos a menores, y que encima es el séptimo de esta lista (inequívoco indicio cabalístico). Para colmo, antes de que le pillaran con las manos en la masa (léase enviando mensajes procaces a adolescentes que trabajaban de becarios en el Congreso), había sido uno de los grandes fustigadores de la pornografía y la homosexualidad.

Y de propina este vídeo de Los Ganglios, una inmejorable banda sonora para este post que nos invita a la calma, la reflexión y el sosiego:

Este arduo trabajo de investigación bebe de fuentes del máximo rigor como la revista Lecturas, El País, Washington Post y Wikipedia.

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