Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Una paciente se tira un pedo durante una operación y provoca un incendio en el quirófano

02 Nov 2016
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Strambotic

quirofano

No hay lugar seguro. Ni siquiera un quirófano del prestigioso Hospital Universitario de Tokio. Una mujer que estaba siendo operada de la cérvix sufrió graves quemaduras en las piernas y los glúteos después de que el láser que estaban utilizando los galenos incendiara una flatulencia que, accidentalmente, expulsó la paciente, que fue a por lana y salió trasquilada.

Los pedos son una combinación de dióxido de carbono, nitrógeno, oxígeno, hidrógeno y metano, estos tres últimos altamente inflamables. El olor nauseabundo de ciertos pedos lo causan otros tres gases “el ácido sulfhídrico (olor a huevos podridos), metanotiol (olor a verduras en descomposición) y sulfato de dimetilo (olor dulzón)”, según explica doctamente Sergio Parra en JotDown (“Anatomía de un pedo”).

llamarada

Morencos sufrió un espectacular fogonazo anal en ‘Amanece que no es poco’.

La aséptica noticia del periódico japonés The Asahi Shimbun no especifica si la flatulencia de la mujer fue olorosa o sonora pero lo cierto es que iba bien cargada de gases inflamables. La paciente, en su treintena, estaba siendo sometida a una operación en el cérvix, la parte baja del útero, cuando el gas procedente de la descomposición del sushi salió del recto, llevando a la ignición el rayo láser.

Durante unos terroríficos segundos, el quirófano se iluminó con una gran deflagración. Los médicos salieron despedidos, pero la gran damnificada fue la propia enferma, que sufrió quemaduras de segundo grado en las piernas y en la cintura.

El accidente tuvo lugar el pasado 15 de abril, pero no ha sido hasta ahora que se ha conocido, tras publicarse esta semana los resultados de una investigación llevada a cabo por una comité externo. La investigación descarta que alguno de los aparatos en funcionamiento estuvieran en mal estado; se debió más bien a una desdichada concatenación de improbables sucesos:

“Cuando el gas intestinal del paciente se filtró dentro de la sala de operaciones, entró en ignición con la irradiación del láser, y la explosión se expandió, alcanzando eventualmente el equipo quirúrgico y causando el fuego”.

Lo que resulta sorprendente que el pedo de la paciente pudiera llegar a provocar una pequeña deflagración. “Sólo un tercio de las personas producen niveles combustibles de metano en sus intestinos”, asegura el especialista Robert Provine en su libro ‘Curious behavieuour: Yawning, Laughing, Hiccupping, and Beyond’. Se sospecha, remata Sergio Para, que las llamadas “combustiones espontáneas” de personas están motivadas por el incendio accidental de los gases almacenados en sus intestinos.

El incendiario accidente de Japón no es el primero de este jaez descrito en la literatura médica. En el citado libro de Provine se hace referencia a la explosión acaecida durante una operación en la que una chispa hizo deflagrar los gases del paciente al que se le estaba cauterizando un pólipo anal. La explosión provocó un agujero de un palmo en el intestino grueso del inadvertido (por sedado) paciente.

Visto en The Asahi Shimbun. Con información de Jot Down y The Washington Post.

BONUS TRACK: Drama en el portal: Los mejores carteles nunca hallados en una escalera

¡Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

Hay otros mundos, pero están en este:

El repartidor de pizzas que patentó el chaleco antibalas

– Diez homenajes escultóricos que son peores que una puñalada trapera

Die hard: Cinco tipos muy difíciles de matar

– El fascinante (¿y bien pagado?) oficio de liar porros para las estrellas de la música

– Anatomía de un pedo