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Los héroes del Black Friday: Piden una lavadora para una anciana desfavorecida

25 Nov 2016
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quiero lavadora - ultrarracionalistas

¿Qué hacen unos jóvenes manifestándose por una lavadora frente a un Alcampo en el Black Friday? Si quieren saber el porqué de esta fascinante cruzada, tendremos que comenzar por el principio.

Internet, lo sabe todo el mundo, se inventó para defender las causas justas. Desde los perros que necesitan ser adoptados hasta la recogida de apoyos para que alguna oscura diputación regional no retire los fondos a un audaz festival de cortometrajes independientes, el horizonte de la red se muestra como el prado donde florecen los más nobles instintos humanos. Además, (¡por si necesitase más bondades!), Internet (todo el mundo lo sabe) es el lugar de la libertad: ¡al fin grandes, medianos y niños pueden decir lo que quieran y como quieran! Porque eso, como todo el mundo sabe, es la libertad.

Muy seguramente, por esto de la libertad, Pilar López, una admirable septuagenaria, solicitó una lavadora en el muro de Facebook de Alcampo. «Quiero labadora» fueron sus palabras: un mensaje humilde, conciso, donde no se quieren hacer alharacas ni molestar a los demás con una historia (posiblemente terrible y conmovedora) personal. «Quiero labadora» es la voz del Pueblo, la sencillez de los limpios de corazón.

quiero labadora

Vale que quizás no era el mejor canal para este petitorio, pero debemos ser indulgentes: los ancianos ya sufren mucho por la agitación de un mundo lleno de luces y de ruidos que no entienden, ¡cuánto más desconcertados quedan en internet! Su generación ha padecido, como ninguna otra, la aceleración del mundo: el daguerrotipo, la telegrafía sin hilos, los zepelines, el tecnicolor, ¡y ahora esto! El community manager, un tipo sin duda impertinente y un oficio que Pilar desconoce, respondió escuetamente, como queriendo escurrir el bulto, con un hipervínculo al catálogo general de la marca.

Muy seguramente, por esto de las bondades, los ultrarracionalistas, que tienen mucho tiempo libre porque reniegan de la prisa y de la modernidad, se vieron obligados a tomar una decisión heroica: reclamar, de una vez por todas, la máquina que los cansados huesos de Pilar reclaman. Para ello, siguiendo los cauces que tantas veces ha usado la gente seria y respetable, los ultrarracionalistas empezaron a pedir firmas, que es la actividad que da más sosiego espiritual en nuestro tiempo. Cualquiera, desde su mullido sofá, mientras ve a los próceres de su preferencia a través de su televisor, puede secundar todas las buenas acciones del mundo: una silla de ruedas para María, la niña prodigio bailarina que se cayó por el hueco del ascensor; exigir la dimisión de algún director general de algo; pedir que bajen los impuestos; pedir que suban los impuestos; aborto para unos, banderitas americanas para otros.

Tú también puedes firmar la petición, ¡pincha aquí!

Culminada la primera fase, los intrépidos ultrarracionalistas, que siempre están dispuestos a jugarse el tipo, marcharon el viernes 25 de noviembre, llamado «Black Friday» (los revolucionarios franceses, en mitad del baño de sangre del Terror, cambiaron el nombre a los meses: ¡no digan que no les advertí!) a la sede central de Alcampo a solicitar, entre animadas e ingeniosa consignas («Pilar López dignidad», «Más pensiones y menos smartphones»), una lavadora para Pilar.

quiero labadora - ultrarracionalistas

¿Qué podemos esperar del sistema? Sólo lo peor. Pero aún hay jóvenes comprometidos dispuestos a cambiar el mundo. ¿Cómo, sin embargo, un colectivo reivindicativo y justo ha conectado con las esperanzas y los anhelos de una buena mujer sometida a la violencia del establishment? ¿La Providencia? ¿La masonería? Desconocemos las leyes de la causalidad, pero podemos constatar sus efectos. ¡Aún hay esperanza! Donde quiera que un anciano confundido comente en Facebook, ahí estarán ellos. Donde quiera que el transporte motorizado arrase con el sosiego, ahí estarán ellos. Donde quiera que el mundo moderno amenace a una persona seria y respetable, ahí estarán ellos. Jóvenes como los de antes: los ultrarracionalistas.

Joaquín Jesús Sánchez escribe crítica de arte, crónicas malhumordas y artículos de variedades. Puede seguir sus trepidantes aventuras a través de Facebook y Twitter.

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