"El banco me prestó por error dos millones de dólares, así que me los gasté en drogas y coches deportivos"

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Luke Brett Moore, un veinteañero australiano que había perdido su trabajo a causa de un accidente de tráfico, recibió por error de su banco una línea de crédito ilimitado. ¿Avisó del evidente fallo que había cometido su entidad bancaria? ¿Se resignó a pasar los lunes al sol y mal nutrirse con una dieta diaria de macarrones sin salsa? No, todo lo contrario. Ni corto ni perezoso se lanzó a una carrera de gastos desenfrenados que incluía coches de lujo, barcos, alcohol, cocaína y strippers.

Esta orgía consumista le acabo llevando a ese infame lugar con altos muros donde no es recomendable perder la pastilla de jabón en la ducha. Sin embargo, cosas de la ley, hace unos días, un juez le ha puesto en libertad. Esta es su increíble historia, envidiosos.

Un buen día Luke se encontró sin dinero suficiente para pagar su hipoteca. De hecho, estaba sin blanca. Se había quedado en paro hacía unos meses, tras sufrir un accidente automovilístico y su situación económica era poco menos que desesperada. ¿Qué hacer? Tiró de su cuenta de crédito del Banco St. George y sacó de ella, para pagar, la humilde cantidad de  375 dólares (350 euros).

¡Puedo gastar sin límite!

Al mes siguiente repitió la operación sin que saltase ninguna alarma, así que se abonó al método y continuó realizando la misma operación durante un año. Viendo que nadie le ponía pegas ni le llamaba preocupado al teléfono, según The Sydney Morning Herald, el joven pidió 2.224 dólares a su banco, de los que también pudo disponer, tan ricamente. Animado, se lió la manta a la cabeza y solicitó 28.180 machacantes más. ¿Cómo se le quedó el cuerpo cuando le ingresaron el dinero sin rechistar?

"Ambos préstamos fueron aprobadosQuedé estupefacto. Me di cuenta de que tenía acceso a una línea de crédito extraordinariamente grande. No mucho después compré mi primer coche, un Alfa Romeo 156."

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Como el Alfa Romeo no le acabó de convencer, Luke se compró un Hyundai Veloster de tres puertas y techo de vidrio. Con él viajó hasta Sídney, donde adquirió un Maserati de 25.000 euros. Estaba eufórico y, con 22 años, tras haber pasado por el mal trago del accidente, perder su empleo y su novia del instituto, decidió empezar desde cero... y a lo grande.

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Me voy de fiesta

¿Qué hacer cuando te has comprado tres cochazos , tienes pasta a tutiplén y vives en una (gran) isla? Luke no lo dudó ni un instante.

"Volé a Surfer's Paradise (un centro turístico en la costa occidental de Australia) para unas vacaciones de una semana. Me gustó y terminé quedándome. Fue genial. Hice lo que la mayoría de jóvenes hacen con esa edad cuando tienen un montón de pasta: irme de fiesta. Fui a clubes de estriptís y gasté cientos de miles en mujeres, alcohol, cocaína y todo lo demás."

Con "todo lo demás", nuestro descerebrado protagonista quizás se refiere, en una entrevista a la BBC que ha dado la vuelta al mundo, a una lancha de pesca que tambien se compró. ¿Tres coches, vacaciones a full, una embarcación...? Su estratosférico nivel de gasto empezó a llamar la atención de sus más allegados.

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"Creo que, al comienzo, mi madre tal vez pensó que traficaba con drogas pero imagino que se dio cuenta pronto de que eso no era lo que hacía. La gente aprendió rápidamente que conmigo "ni preguntes ni cuentes".

Coleccionista friki

El australiano, no contento con el despiporre drogosexual, se dedicó a comprar una serie de caros objetos de coleccionista, desde un fetichista cuero de tambor firmado por la malograda Amy Winehouse a un billete de 10 libras esterlinas obra de Bansky , pasando por un CD firmado por Michael Jackson, Luke Brett Moore ha declarado que no se trataban de alocadas compras realizadas al buen tuntún.

"Administraba un almacén de venta de mercancía. Los medios dijeron que mi dormitorio era la cueva del tesoro de Aladino, pero muchas de esas cosas estaban a la venta en mi almacén. Hasta cierto punto, había una idea comercial detrás de todo lo que estaba haciendo."

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Se acabó la fiesta

Todo lo que sube, baja, y el colocón del dinero le bajó del todo al joven australiano en diciembre 2012, cuando la policía realizó una redada en su domicilio familiar.

"Era 2012 y estaba sentado con mi mamá en mi dormitorio cuando escuché golpes en la ventana. Para cuando llegué a la puerta principal la policía ya estaba dentro. A mi madre básicamente la apretujaron contra una pared y me pusieron una cámara de vídeo en la cara. Iban armados, como si yo fuera un maldito pandillero."

Y es que, según el Daily Mail, en tres años, el chaval le había creado al banco un agujero de dos millones de dólares. No es de extrañar que, en 2015, fuese encontrado culpable de beneficiarse económicamente de manera fraudulenta y de "comerciar con los frutos del crimen". Para más inri, mientras Luke Brett Moore mantenía su lujoso tren de vida, seguía cobrando una ayuda económica de Centrelink, la oficina de asuntos sociales de Australia.

Se le sentenció a pasar entre rejas entre dos años y tres meses a cuatro años y seis meses.

"La cárcel fue horrible. Estás alejado de tu familia y encerrado en una celda durante 17 horas al día. La comida es muy mala y uno se asocia con un grupo de gente bastante escabrosaA pesar de ello, debo admitir que tuve suerte, porque el tipo de crimen por el que estaba allí no era algo que alguien en prisión estuviese especialmente mal visto."

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Libre, libre, quiero ser...

Fue exculpado de sus crímenes hace unos días. De acuerdo a la ley australiana, no estaba bajo la obligación legal de informar al banco de que se estaba fundiendo lo más grande.

"El juez dijo que yo fui deshonesto, pero que no vivimos en una sociedad donde las fallas morales acaben poniéndote tras las rejas y quitándote la libertad. De todos los comentarios que he recibido en redes sociales, parece que muchos otros jóvenes, hubiesen hecho exactamente lo mismo."

El ex millonario asegura que, tras su paso por el maco, está estudiando la carrera de derecho en la universidad y parece que no tiene ganas de repetir la singular experiencia si un día un banco se vuelve loco y le presta dinero..

"Si tuviera la oportunidad, no volvería a hacerlo. Destruyó mi vida y a mi familia y no valió la pena por pasar un par de buenos meses con strippers y un poco de cocaína. Seré un abogado criminalista en dos años."

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Con información de The Sydney Morning Herald, The Courier Mail,  Daily Mail y BBC .

Jaime Noguera , que busca un banco similar, es autor de España: Guerra Zombi.

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