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Tebeos fachas: del Buitre Buitaker a Roberto Alcázar y Pedrín

19 Dic 2016
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Luis Landeira

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Españoles, estas alturas de la democracia, puedo prometer y prometo que los fachas no necesitan presentación. Aún así, haremos una breve introducción para los despistados. Considerada una síncopa coloquial de “fascista”, la palabra “facha” define a las tribus urbanas nostálgicas del franquismo y otros regímenes totalitarios del pasado, al igual que los rockers o los mods son nostálgicos de una música y una imagen que para bien o para mal pertenece a otra época .

En nuestro mundo globalizado, la pintoresca tribu de los fachas es cada vez menos numerosa, y a día de hoy resulta difícil encontrar a un individuo cuya ética y estética respondan a esta descripción: un señor engominado con raya al lado, calvorota o rapado, con bigotillo o bien rasurado, vestido de traje impecable o con uniforme vintage, y reivindicador de los valores eternos de patria, familia y Dios.

Para rendir un jocoso homenaje a esta tribu en vías de extinción, vamos a recordar a un puñado de personajes de tebeo que nos han hecho sonreír, en unos casos, y partirnos de risa, en otros, precisamente por su carpetovetónico facherío. ¡Arriba España!

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Roberto Alcazar y Pedrín

Una versión (más) facha de Batman y Robin que, en lugar de en un murciélago se inspira en la figura de José Antonio Primo de Rivera. No en vano, el tal Roberto Alcazar va engominado, trajeado y hecho un pincel, como dictan los cánones joseantonianos. Y Pedrín, va como él, pero en rubio y enano. Juntos, eran el azote de gánsters, piratas, fantasmas, comunistas y demás supervillanos.

El tebeo fue creado por el dibujante valenciano Vañó en 1941, poco después de que Franco ganara la guerra civil. Y desapareció con el Caudillo, al imponerse la mal llamada «democracia». Y es que un par de fachas de este calibre poco pintaban en el nuevo régimen presidido por Juan Carlos I, pese a que tras la estrechísima amistad de Roberto y Pedrín había una latente homofilia que quizá hubiera permitido reciclar a los personajes a estos tiempos de orgullo gayer.

Fascistómetro: 100%

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San Reprimonio

Históricamente, este es el primer personaje facha creado con sorna, para caricaturizar los modos y maneras reaccionarios. Fue un invento del historietista underground Nazario, que al parecer se inspiró en un maduro santurrón que un amigo suyo intentó ligarse en un parque y, tras entrar en su coche, se negó a hacer guarrerías pues, según dijo, sólo estaba poniendo a prueba su castidad.

Ataviado con impecables traje y corbata, San Reprimonio es básicamente un facha del tardofranquismo, que aun cuando la dictadura vive sus horas más bajas, continúa aferrándose a la virginidad y otros valores rancios que sirven de asidero a su frágil personalidad. Que Nazario lanzara este personaje en pleno 1971, con Franco aún vivo y coleando, demuestra su valor como dibujante de trinchera.

Fascistómetro: 65%

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Martínez el Facha

En 1977, con el Caudillo ya criando malvas, el dibujante Kim creó para la revista “El Jueves” la caricatura de facha más descacharrante jamás publicada. Calvo y con bigote, inspirado en el aguileño físico del actor José Sazatornil «Saza», el personaje venía siendo un excombatiente del bando nacional en la Guerra Civil que aseguraba tener metralla en el cuerpo. Franquista hasta la médula, Martínez anda siempre metido en líos para salvar al mundo del comunismo y restablecer el viejo orden, pero siempre fracasa estrepitosamente. Lo ayudan en sus gestas, el enano Adolfito (vivo retrato de Hitler, pero todavía más enano), su nieto Francisquito o el orondo Sr. Morales, que, más en la línea de los modernos prebostes populares, es más neoliberal que facha: un señor de escasos escrúpulos cuya única meta es forrarse.

Fascistómetro: 93%

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Buitre Buitaker

Nacido como personaje secundario en las páginas de Makoki, obra de los inconmensurables Gallardo y Mediavilla, Buitaker, el buitre facha, se ganó a pulso su propio tebeo. Pajarraco de sangre azul, su verdadero nombre es don Julio Buitaker de Tordesillas, y es marqués de Medina Sintoña y conde de Albalate, entre otros títulos nobiliarios. Es Buitaker un facha singular: su nido está en la barcelonesa estatua de Colón, y compagina su ideología filonazi y su cruzada contra el comunismo con la compra, venta y consumo de heroína, cocaína, películas porno y otras drogas duras. Porque, en el fondo, la droga está por encima de ideologías. ¿O no?

Fascistómetro: 75%

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Sargento Arensivia

Protagonista oficioso del tebeo coral “Historias de la puta mili”, del gran Ivá, Arensivia es el prototipo de sargento como-los-de-antes, perteneciente a aquellos poco añorados tiempos en los que el servicio militar era obligatorio: un señor achaparrado y vocinglero, nostálgico del franquismo y devoto de Millán Astray, a quien invoca cada vez que su soldadesca perpetra una trastada. Además, el sargento gusta de rememorar unos tiempos que supone más heroicos y en los que el ejército era una cosa “como Dios manda” y no el sindiós de las milicias democráticas, llenas de cantamañanas que él debe meter en vereda a grito pelado. Un sargento que es, en el fondo, un pobre diablo, sobre todo en manos de su señora y de sus superiores.

Fascistómetro: 58%

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García

Érase una vez un superpolicía que vivió sus días de gloria durante los primeros años del franquismo. Tras ser criogenizado cual Capitán América y guardado en una cámara secreta de El Valle de los Caídos, despierta 40 años después, en plena democracia, y se encuentra con un panorama francamente desolador, en el que sociatas y liberales forman coalición de gobierno para frenar a la izquierda radical. ¿Les suena? Con una pinta y una ideología muy parecidas a las de Roberto Alcázar, este superpolicía creado por Santiago García y Luis Bustos se mueve por la España actual como un elefante en una cacharrería. Pero todo cambia cuando el destino entero del país, de España, depende de él. Un superhéroe facha en tiempos progres.

Fascistómetro: 78%

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Franco

¿El generalísimo convertido en vulgar personaje de tebeo? Sí. Y a mucha honra. Quien se ocupó de este trabajo, sucio pero necesario, fue el dibujante Furillo, que en la historieta “Nosotros llegamos primero”, publicada por Autsaider, dibuja a un caudillo ya anciano, de colmillos vampíricos, que se despierta de una pesadilla gritando “¡hay que poner la rojigualda en la luna!” Con ese objetivo, varios expertos en la cosa espacial, todos ellos puteros recalcitrantes y más fachas que el pollo de la bandera, se reúnen en el más estricto de los secretos en la sede de la Agencia Española de Aeronáutica y emprenden una misión que parece imposible, pero no lo es tanto. Porque nada hay imposible para un español con cojones, ¿no? Y hasta aquí puedo leer, porque de otro modo les destriparía esta hilarante ucronía en la que los españoles (los españoles fachas) llegan a la luna mucho antes que los yanquis fachas, valga la flunflunflancia.

Fascistómetro: 98%

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