Las batas psicodélicas de Amancio Ortega se convierten en objeto de coleccionista


Foto: La Voz de Galicia.

Que Amancio Ortega empezó a construir su imperio confeccionando batas de guatiné es algo que saben hasta los niños de Primaria. La historia de cómo se hizo a sí mismo el hombre más rico del mundo va narrándose de generación en generación, como lección para los más ambiciosos emprendedores y envidia más o menos insana para el resto.

Las batas psicodélicas que confeccionaba el joven Amancio y su mujer Rosalía en Confecciones GOA (Amancio Ortega Gaona, al revés) desde 1963 se han convertido en un artículo de coleccionista y un tesoro para las mercerías gallegas que, por cálculo o por despiste, se quedaron en la trastienda. Una bata que en su día costaba alrededor de 800 pesetas se vende en Todo Colección por 800 euros. Es decir, ha multiplicado su precio por 166,386, el cambio al que se cambiaron las pesetas en euros en el infausto 1999.

La bata es objetivamente fea, pero destila el inconfundible olor a éxito y naftalina del Rey Midas de la ropa fast-food. Algo más bonita es la bata roja que la mercería María Victoria cedió para la exposición 'Galicia Cen', que recorre desde el pasado otoño las capitales gallegas (este mes recala en Vigo). La propietaria, Victoria Fernández, atesoró como oro en paño aquella bata original de Goa en cuanto Inditex empezó a convertirse en un imperio: "No quise que nadie la comprase porque sabía que tendría un valor importante", relata la prudente tendera a El País.

Juan Cabrera, comerciante de Boiro, es otro que está siendo beneficiado por el inopinado revival de las batas de Goa. Cabrera se topó con dos batas de la proto-Zara en su trastienda y en cuanto se hizo público su teléfono empezó a sonar insistentemente. Tal es la demanda de las olvidadas batas que el señor mercero está pensando en subastarlas, según explica al reportero de La Voz de Galicia: "Me parece que a vou poñer a subasta. Aínda non o sei, porque na casa agora dinme que non a venda".

Dejamos para el final a Carlos Estévez, propietario jubilado de Confecciones Carlos, el hombre que pudo ser Amancio Ortega pero prefirió mantener un perfil bajo en su tienda de Vigo. Estévez descubrió no una ni dos sino veinte prendas de la marca Goa y otras salidas de la factoría de Amancio Ortega: las camisas y ropa interior para hombre marca Noites y la ropa para niños bajo el nombre de Fíos, según explica en el diario digital Atlántico.

La familia al completo de Confecciones Carlos posa con las batas Goa. Foto: Jorge Bravo, Atlántico.

"A mí no me gusta nada tirar género. Por eso, al acabar cada temporada, en la época de rebajas, recogía el escaparate y lo que no vendía, habitualmente las tallas más pequeñas, lo guardaba en una caja".

Este humilde tendero guarda como oro en paño las prendas de Goa e incluso se niega a vendérselas a los desconocidos que últimamente pululan por su tienda. Eso sí, "si Amancio Ortega quiere recuperarlas, que me haga una oferta". El sueño de la bonanza infinita está a la vuelta de la esquina, forrada en boatiné psicotrópico.

¡Gracias a Jesús Olvera por el chivatazo! Con información de El País, La Voz de Galicia, Antena 3, Abel Gaois y Atlántico.

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