Proxeneta, ultraderechista, dibujante de cómics… El currículum del funcionario que gana 50.000 euros por NO ir a trabajar

El domingo pasado, la edición valenciana de El Mundo, publicaba la impactante historia de Carles Recio, el funcionario que se levanta 50.000 euros anuales desde hace una década de la Diputación de Valencia por un trabajo que no es tal: acude cada mañana a fichar al Archivo General y Fotográfico de la Diputación, ficha, se va y vuelve a las 4 de la tarde para volver a fichar, según denuncian sus compañeros.

La historia de Carles Recio -que niega la mayor y asegura que su labor investigadora es itinerante, por eso es “el hombre que nunca estaba allí”, como le llaman con sorna sus compañeros- no sería más que una más del saqueo de las Administraciones si no fuera por la estrambótica figura de su protagonista, cuya peripecia vital parece sacada de ‘Moros y Cristianos’ de Berlanga.

El periodista especializado en comics Isaac Hernández dedicó a Recio una serie de artículos entre 2011 y 2013 en la revista digital ADLO con el revelador título de ‘Carles Recio es tan grande que no va a caber en un solo post‘, de donde he documentado gran parte de este artículo:

1. Todo empezó con un puticlub de señores en su casa

La bizarra historia de Carles Recio comienza un año antes de su nombramiento para el “puesto zombi” que hoy ocupa. En 2005, el que ya era jefe de publicaciones de la Diputación de Valencia aparecía a toda página en el periódico Levante con el siguiente encabezado:

Imagen gentileza de ADLO.

Según cuenta la periodista Regina Laguna, Carles Recio instaló en 2005 un prostíbulo masculino en el domicilio que compartía con su mujer antes de divorciarse y que anunciaba con el siguiente texto. “Abanderados chicos, verdaderos chicos deportistas, cachas, aniñados, activos, pasivos y completos”.

Recio, al que hay que reconocer que no se esconde ante los medios, no negaba la existencia del burdel, pero explicaba al periódico que se limitaba a “echar una mano” a cuatro chulazos que habían sido estafados en un puesto anterior.

En los mentideros valencianos se comenta que existe una relación causa/efecto lineal entre esta aventura empresarial y el cargo en la Diputación por el que Recio se ha hecho (vergonzantemente) famoso esta semana.

2. Pecadillos de juventud: coqueteando con la ultraderecha valenciana

En este mismo artículo de Levante ya se traza un perfil bastante completo de Carles Recio: “Ex militante del GAV [Grupo de Acción Valencianista] y cercano en sus años de juventud a la extrema derecha valenciana, a principios de los años 90 pareció reconvertise desde el blaverismo más extremo a llegar a colaborar habitualmente en varios medios de comunicación”. El blaverismo es un movimiento nacionalista valenciano y anticatalán que tuvo su máximo apogeo (violento) en los años 80.

Durante su militancia en aquel movimiento ultra, Recio “encabezaba un grupo de jóvenes que se dedicaba a reventar manifestaciones”, según completa un reciente artículo en Villaweb. El GAV estaba hermanado en aquella época con Fuerza Nueva, con las distancias propias que imponen sus respectivas agendas.

3. Dibujante de (malos) cómics nacionalistas ‘Fallerela’ y ‘Españolísima’

La indefinición entre la reivindicación valencinista (Recio tiene en su haber un ‘Diccionario diferencial valenciano-catalán’) y el españolismo más recio, valga el juego de palabras, tiene su reflejo en su apoteósica obra gráfica, que puede resumirse en estos los títulos ‘Fallerela’ y ‘Españolísima’ que Isaac Hernández glosa en la citada serie de ADLO.

El primero “se centra en la vida de Fallerela, una heroína creada por el Doctor Carles nacida en un tiempo futuro en el que los dirigentes políticos han prohibido las fallas para poder controlar mejor a la población. La nueva superheroína surge así entroncada como defensa del folklore sobre el poder político”.

‘Fallerela’ no se comió un colín, así que Recio decidió ampliar el espectro reivindicativo y crear otra superheroína igual de neumática pero cuyo ámbito de actuación era esa unidad de destino en lo universal que es España. Ahí surgió ‘Españolísima’, que, en palabras de Hernández es la superheroína total. Surfea encima de su guitarra, ejemplo de que la música nos eleva hasta donde pertenecemos, ataca con sus clavelitos explosivos, y se protege con su abanico blindado”.

Con información de ADLO, LevanteVillaweb, El Mundo y Público.

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