El día que Curro estuvo a punto de perecer ahogado en la inauguración de la Expo 92

Estos días se conmemoran los 25 años de la inauguración de la Exposición Universal de Sevilla, en el ya remoto y glorioso año de 1992, el V Centenario, los JJOO de Barcelona y el resto de fastos que auparon a España en el tren (de alta velocidad) de la historia.

Qué mejor momento que esta feliz onomástica para recordar uno de los acontecimientos más estrambóticos de aquellos fastos, concretamente la botadura de la réplica de la nao Victoria, que tuvo lugar un año antes que la Expo, en 1991, en Isla Cristina, provincia de Huelva, y que estuvo a punto de costarle la vida al pobre infeliz que daba vida a Expo, la sicotrópica mascota de la Expo, y elevar a Luis Yáñez, cabeza visible del evento, a la innoble categoría de gafe.

Curro, a la izquierda, con Felipe González. Foto: ABC Sevilla

La nao Victoria fue la primer nave en dar la vuelta completa a la Tierra. Capitaneada por Magallanes, la Victoria completó en 1522 en Sanlúcar de Barrameda la singladura que había iniciado 3 años antes, en 1519 desde aquel mismo puerto. Casi 500 años después, los descendientes de aquellos ilustres marinos (18 supervivientes de los 42 que partieron) se cubrieron de gloria al conseguir que la réplica de la nao naufragara apenas 24 minutos después de su botadura, con Curro en la popa.

Gif obra de los colegas de Verne.

Según cuentan los cronistas de la época [Luis Eduardo Siles en El País], el público que estaba reunido en el puerto de Isla Cristina para presenciar tan magno acontecimiento no daba crédito cuando la nao empezó a irse a pique minutos después de la botadura mientras la mascota de la nariz multicolor y tres tripulantes saltaban al agua: "¡Mamá, Curro se ha caído al agua!", gritó un niño desde el muelle. "¡Jodeeeer!", se oye decir a un señor en el vídeo del Telediario.

"No hubo suerte"

Según se excusó ante las cámaras el director técnico del proyecto, Ignacio Fernández Vial, el naufragio vino provocado por un error de bulto. O más bien, de lastre: el barco debía llevar 60 toneladas de lastre pero los técnicos sólo pudieron colocarle cinco, dado el poco calado del puerto de Isla Cristina. Como consecuencia, la nave se movía más que el Navío Barbarroja de Isla Mágica, el parque temático levantado sobre el pecio de la Expo.

Pilar Pinazo, la joven sevillana que daba vida a Curro.

El barco naufragado era una réplica casi exacta de la nao con la que Magallanes logró dar la vuelta al mundo pero "no hubo suerte", se lamentó Vial con la cara desencajada ante las cámaras. A su lado, escuchando las explicaciones, estaba su jefe, Luis Yáñez, señalado como posible fuente emisora de aquella mala follá que persiguió a aquella Feria de Muestras, trufada de incencios y accidentes. No en vano, a Yáñez le llamaban "el Mosca" porque allí donde iba la cagaba.

Muy felices se las veía Curro minutos antes del naufragio que estuvo a punto de costarle la vida: saludando al personal, con su sonrisa impertérrita. Dentro de aquel traje de espumillón se asaba la sevillana Pilar Pinazo, que hoy revive con nostalgia las andanzas de la recordada mascota de la Expo, que todavía se puede ver en algunos establecimientos de Sevilla en su versión atracción de monedas para la muchachada:

Con información de Verne, Wikipedia, Strambotic, Yorokobu y El País.

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