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El Pelícano Mecánico y su fascinante Máquina de Flamenco

28 Feb 2017
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Iñaki Berazaluce

Conocí al Pelícano Mecánico gracias a un vídeo que compartió el Señor Chinarro en Facebook. En él, un guitarrista flamenco hacía el acompañamiento de una extraña máquina de ritmos, cuyo sonido recordaba a un grupo de bailaoras zapateando o tal vez a una cuadrilla de palmeros. El resultado era fascinante.

Intrigado, empecé a buscar más sobre aquella extraña máquina de compás y su no menos peculiar inventor: su nombre cristiano es Nacho, mientras su nombre artístico lo toma de la plaza sevillana en la que tiene montado el taller: la plaza del Pelícano, en la zona norte de la ciudad. Le escribí y quedamos para hacer una entrevista telefónica para Strambotic pero en cuanto colgué supe que tenía que ir a Sevilla a conocer al personaje y a ver de cerca, y tocar, aquella máquina, bautizada como Carmen.

Efectivamente, el Pelícano Mecánico no defrauda en persona: creativo, ingenioso, y dotado de una curiosidad casi infantil, Nacho nos recibió en su recoleto taller del Pelícano, donde se gestó toda la estirpe de instrumentos de percusión que, de momento, culminan en la versión electrónica de la máquina de ritmos Carmen.

“Yo en verdad soy cocinero pero siempre he tenido curiosidad por cómo funcionan las cosas, especialmente si tienen palancas y engranajes, así que me he hecho inventor”, nos explica mientras desgrana la idea de su próximo gran proyecto: una máquina con la que “entender la magnitud del tiempo a través de las matemáticas, concretamente de los números primos”.

Mientras el Pelícano idea el formato físico que tendrá semejante ingenio, nos enseña las tres generaciones de la estirpe de la Máquina de Flamenco: unos zapatitos en miniatura con manivela que reproducen un ritmo de tanguillos de Cádiz, la máquina Carmen, que ya incorpora dos zapatones que taconean gracias a una manivela y, finalmente, la Melquíades, mucho más evolucionada y diseñada para tocar bulerías, “el palo más popular del flamenco”.

En realidad -aclara- “yo de flamenco entiendo menos que un noruego, pero fui aprendiendo a medida que diseñaba y mejoraba las máquinas: a mí lo que me interesa es el invento”. Un invento cuya estética retro es vocacional e intencionada:

“Ahora hay muchos programas de internet en los que puedes descargarte los ritmos de flamenco, pero eso no llega a la gente. Esta, al ser una máquina analógica, llega mucho mejor: las bolas golpean con la madera, si quitas las bolas desaparecería esa conexión, porque se perdería ese elemento físico que nos entronca con el mundo antiguo y nos hace entender la causa-efecto. Muchas veces lo digital nos ofrece el mismo resultado pero le falta el encantamiento”.

Pero, claro, frente a lo digital, que por definición es liviano, efímero e incorpóreo, la máquina de engranajes y palancas pesa. Y cuesta: unos 10.000 euros, el pack de Carmen + Melquíades. De momento, la compañía Máquina de Flamencos ha vendido dos de las seis unidades que ha fabricado, pero el Pelícano Nacho confía en que “las academias de flamenco que hay por el mundo” acaben cayendo en el embrujo. Entre tanto, él y su socio ya preparan la primera gira con la máquina Melquíades, reconvertida en mesa de mezclas gracias a la magia de Arduino.

Más información en Máquina de Flamenco y Pelícano Mecánico.

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