La “casa huevo”: una solución redonda para los que buscan vivienda a precios populares

Además de los rebuznos de Trump, otro tema que ha causado debate estos días en los Estados Unidos ha sido una propuesta del senador demócrata Josh Green, que trata de impulsar una ley para que los indigentes reciban una casa. ¿Para qué? Según el político, con esta medida se reduciría el gasto público sanitario provocado por la situación vulnerable y crítica de estas personas, que puede llegar (dice Green) a 100.000 dólares al año por individuo. Vamos, que sale más baratos darles un techo que los tratamientos en los hospitales estadounidenses.

Desde Strambotic queremos proponer al bienintencionado Green que estudie el curioso proyecto de vivienda barata de  John William Ludowici (1896 - 1983), arquitecto e inventor alemán que creó la  Kugelhaus (en alemán: casa huevo) a finales de la década de los años 50.

¿Hemos dicho "casa huevo"? Sí. ¿Que a  qué venía lo de una vivienda con forma de la Estrella de la Muerte? ¿Se había vuelto loco? ¡Nada de eso! Según él mismo, al ser esférica el aire circulaba más suavemente alrededor de la casa, lo que hacía a este hogar prefabricado más fácil de calentar en invierno y más seguro en caso de tormentas. El invento llamó la atención y despertó gran interés en un mundo que empezaba a preocuparse por la superpoblación y el cuidado del medio ambiente, llegando a ser exhibida en muchas ferias de muestras.

¿Qué paso para que no triunfase? Se trataba de una solución barata, ecológica, fácil de transportar e instalar, tan segura que podía flotar en caso de tsunami. Todo parecían ventajas. Y además, como se puede apreciar en las fotos siguientes, era bien molona.

La casa (de Pin y Pon) de tus sueños.

En el interior de la creación de Ludowici hay de todo: cocina equipada, baño, dormitorio y hasta un saloncito con grandes ventanas para dejar entrar toda la luz exterior posible.

En tu hogar esférico, de 4.5 metros de diámetro, dispondrías de 15.9 metros cuadrados de espacio para disfrutar de la vida. No es mucho, pero sí más que algunos  trasteros "minipisos" que se venden por ahí hoy en día.

 

¿Y cómo me instalan?

Los métodos de entrega a domicilio también resultan impresionantes, pues podía ser transportada, gracias a su pequeño tamaño y su poco peso, por al menos tres medios.

1. Por el aire, por el aire, por el aire va (por el aire va) 

Nada más sencillo. Si tu idea de negocio es montar junto a un lago una colonia de vacaciones, o simplemente quieres conseguir al fin la ansiada independencia colocando tu casa-huevo en el jardín de tus padres, contrata un helicóptero.

2.Por el mar corre la liebre, tralalá.

¿Vives en una isla, o has heredado un terrenito cerca de un río? Incluso en un pédalo, si te lo montas bien, puedes transportar tu nueva vivienda.

3.Por el monte la sardina.

Si eres un urbanita de pro, si solo con pensar en un abedul te salen ronchas, ningún problema. Se te puede llevar por carretera. ¿Complicado? ¿Temes que la casa de tus sueños acabe rodando por una autovía y haciendo carambola con los vehículos que por ella circulan? Tranquilo, hay coches que suben al ferry Algeciras-Ceuta que llevan encima bultos más grandes.

La casa contra desastres.

Si vives cerca de la costa y recibes una alerta por tsunami, recoge la maceta de los geranios y enciérrate en tu kugelhaus. La publicidad sobre esta vivienda indicaba que era flotante y además estaba equipada con un práctico esnórquel para que pudieses respirar en caso de que se hundiese a poca profundidad. Lo que no aclaraban era si el interior estaba acolchado.

¿Y cómo es que mi barrio no está llena de casas de estas?

No sabemos exactamente qué sucedió para que el invento no triunfase, pero suponemos que Ludowici, que tenia una fábrica de ladrillos, probablemente se dio cuenta de que se pegaba un tiro en el pié con su idea. Y es que la casa estaba confeccionada en su mayor parte con madera. Eso, o que finalmente su invento se vio como una rareza, un mero diseño futurista, divertido pero que no interesaba a una sociedad que vivía una expansión económica tras la Segunda Guerra Mundial y aspiraba a grandes casas, grandes coches y grandes sueños.

BONUS TRACK.

Si quieres ver una de las poquísimas "casas huevo" supervivientes, puedes hacerlo visitando el bucólico pueblo de Jockgrim, en Renania-Palatinado, (Alemania) donde falleció precisamente su creador John William Ludowici.

Con información de Vaumm,  Treehugger, e imágenes de Tumblr.

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