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Bienvenido al Platyccionario, el glosario predilecto de ‘erucditos’ y ‘momarrachos’

01 Mar 2017
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Iñaki Berazaluce

Troglolita: Seductora adolescente neandertal. Robespuerro: Vegano intransigente. Quiquimera: Fantasía sexual difícil de llevar a la práctica. Son algunas de las ingeniosas definiciones que Luis Platypus cuelga en su muro de Facebook y que ha dado en llamar Platyccionario, porque, según nos cuenta, “viene de Platypus, es decir, ornitorrinco, que, además de ser mi seudónimo aquí, es un animalejo raro que parece ensamblado a partir de partes otros bichos, algo que parece adecuado para las palabrejas”.

Todo empezó hace algo más de un mes (el Platyccionario va por su séptima edición, a razón de cuatro palabrejas por fascículo) cuando Platypus vio “las que hacían Julián Hernández y otros dos amigos, me gustaron y decidí intentar hacer algunas propias”. Lo que parecía que iba a ser una “coña sin continuidad” se ha convertido en un fenómeno nanoviral en Facebook, especialmente desde que, a partir de la segunda edición, el autor (que no tiene un pelo de “memerluzo”) empezó a incluir los desternillantes ejemplos de uso de los términos.

Ya hay un clamor para que este orfebre de las palabras inventadas publique en papel el Platyccionario. Esperemos que también lo ilustre Daniel Tornero, como en esta edición de luxe de Strambotic:

FURCIONARIA: f. despect. coloq. Trabajadora del sexo que practica el coito con dejadez burocrática.

FEMINUCIA: f. Reivindicación feminista de escasa entidad. v.g. “Estas feminucias apenas hacen mella en la bestia machista de Jorge Cremades”.

TATARAMBANA: m. Juerguista de edad avanzada. v.g. “Pasando de ir al Toni 2. A estas horas allí solo quedan tatarambanas y acabaos”.

DEMOCRÁPULA: m. Despact. Borracho que tiende a convidar a todos los presentes a una ronda durante sus arrebatos eufóricos. v.g. “En los after de antes aún quedaban democrápulas a los que gumiar un tirito de gratis”.

PUTANGANA: f. coloq. Fuerte riña que tiene lugar en un burdel. v.g. “Herman Tertsch se vio envuelto en una violenta putangana”.

CAMPECHUGONA: f. coloq. Mujer de grandes pechos y trato afable. v.g. Sabrina Salerno se labró su fama de campechugona gracias a una llaneza frisante en lo juancarlista.

PURPURITANO: m. Persona moralmente pejiguera, pero de sexualidad ambigua y aficionada a la estética glam. v.g. Un vídeo erótico grabado en un hotel reveló al líder conservador como un rijoso purpuritano.

ERUCDITO: m. despect. coloq. Sabihondo que imparte vanos saberes con voz gutural. v.g. El erucdito logró que la ética kantiana sonara a regüeldo belenestebanesco.

FALOMENAL: m. adj. coloq. Miembro viril de aspecto imponente. v.g. Te lo juro, tía, sabía que era empotrador, pero nadie podría haberle supuesto tamaño falomenal.

TRAMPANTOJA: f. Mujer de apariencia engañosamente similar a la de la diva folclórica.

BAREBER: m. coloq. Moro aficionado a empinar el codo.

REDUNDANDI: m. despect. Petimetre que hace alarde de una elegancia caduca y revenida. v.g. No va el tío y aparece con foulard y bombín… ¡menudo redundandi!

PAROSOSISMO: m. Apoteosis de lo inane. v.g. Con su nuevo álbum, los cansaalmas de Coldplay elevaron a miles de funcionarios a las cúspides del parososismo.

FETENECER: intr. Morir haciendo gran ostentación y derroche. v.g. El redundandi feteneció por encima de sus posibilidades al atragantarse con el Moët Chandon.

MEMERLUZO: m. despect. Imbécil cuyas meteduras de pata se vuelven virales en internet.

HUMORFO: m. despect. Monologuista repetitivo y de escaso talento. v.g. Tras contar su chiste del perro Mistetas, el humorfo salió de la sala embreado y emplumado.

RABOLENGO: m. Categoría profesional de un actor de películas porno. v.g. Tras el escándalo sexual, el rabolengo de Torbe cayó hasta el grado ‘pepinillo’.

QUIQUIMERA: f. coloq. Fantasía sexual difícil de llevar a la práctica. v.g. Tío, nunca lograrás tirarte a Rita Maestre en la capilla del aeropuerto. ¡Déjate de quiquimeras!

ESNINFADORA: f. Cocainómana de corta edad. v.g. Su desmedida afición al Tang hizo sospechar a los padres que su hija adolescente era una esninfadora consumada.

FACHAPAS: m. despect. Patriotero que ilustra sus opiniones políticas con interminables anécdotas históricas. v.g. El muy fachapas se remontó al Mío Cid para hablar de la política migratoria europea.

BONGOLO: m. despect. Hippie aficionado a usar instrumentos de percusión en espacios públicos. v.g. Especie más invasiva que el perroflauta común, el bongolo tiene su hábitat natural en las Ramblas y el parque del Retiro.

MOMARRACHO: m. despect. Pretencioso connaisseur del arte contemporáneo. v.g. Yo solo veía un monigote mal trazado, pero el momarracho se apresuró a corregir mi error de apreciación citando profusamente a Derrida.

TROGLOLITA: f. Seductora adolescente neandertal. v.g. Se cree que las troglolitas iniciaban el rito de cortejo relamiendo con lascivia una tibia de brontosaurio.

GURUGAY: m. despect. Mentor espiritual de doctrina confusa. v.g. Con su obra Forocoches y la iluminación Zen, Punset se consolidó como influyente gurugay.

ROBESPUERRO: m. coloq. Vegano intransigente. v.g. Si soñaba con entrecots, lo que ocurría con frecuencia, el robespuerro se fustigaba con un brócoli para expiar su culpa.

PARRÚSTICO: m. coloq. Órgano sexual femenino de higiene distraída y pilosidad agreste. v.g. ¡Vaya parrústico el de la jai de ayer! Te digo que yo he vivido Woodstock y Ortigueira, pero aquello parecía el Matto Grosso.

PUSTULAR: v. tr. Proponer un candidato para un cargo político mediante enchufes y artimañas. v.g. Se dice que los pustulantes nacen con una caja b bajo el brazo.

VAGABUNDIO: m. despect. Mendigo de escasas luces. v.g. Torpe y bisoño, al vagabundio se le intuía el Rólex en la muñeca del brazo de pedir.

Ya tardas en sumarte a la fiebre del Platyccionario.

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