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Los siete ‘simpas’ más épicos de la historia

02 Mar 2017
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Un ‘simpa’, por si has vivido aislado en algún atolón del Pacífico durante la última década, es el acto de abandonar de manera premeditada un bar o un restaurante sin pagar la cuenta. Aunque pueda parecer que para cometer este tipo de fechorías hay que tener mucho estómago o muy poca vergüenza, los ‘simpas’ se triplicaron en nuestro país desde la prohibición de fumar en los locales de esparcimiento. Y es que con el «salgo a fumar un piti y ahora vuelvo», se abrió la veda a los amigos del impago. Hoy en Strambotic os mostramos,  seis ‘simpas’ (o ‘sinpas’: según otra escuela de pensamiento) de auténtica técnica pro, tan absolutamente míticos que puede que le entren ganas al mismísimo James Bond de escaquearse para no pagar su Martini.

Técnica 1: Fuga Ninja.

Donde: En el exclusivo Hotel Shangri-La de París.

Quién: La princesa saudí Maha al-Sudairi y los 60 integrantes de su séquito.

Cómo: Tras seis meses de estancia, el lujoso hotel parisino en el que ocupaba 40 habitaciones le comentó a al-Sudari que sería conveniente que pagase la abultada cuenta de la estancia a tutipleni de ella y sus 60 acompañantes. Tras dar una serie de evasivas, a Maha (que de Maja tiene poco) se le ocurrió, quizás por aquello de estar la capital gala, despedirse a la francesa. Para ello, en mitad de la noche, optó por irse sin pagar.

El problema es que, junto a ello lo hizo la patulea de su corte personal, lo que alertó a los recepcionistas, que avisaron a la policía y, claro, se formó un pollo real. Dado que la interfecta  tiene inmunidad diplomática, nada pudieron hacer las autoridades para impedir que se fuese de rositas. Se acabó instalando, como contó República Insólita, en otro hotel de la ciudad, propietario del emir de Catar.

Qué pupa dejaron: 6 millones de euros. ¡Glups!

Técnica 2: Estampida y desconcierto.

Dónde: En el Hotel-Restaurante El Carmen de Bembimbre (León)

Quién: 120 miembros de una familia de búlgaros que asistían a un bautizo.

Cómo: Aprovechando que los camareros habían ido a por el postre. Los invitados al ágape se levantaron y salieron en estampida hacia sus vehículos de alta gama. Como informábamos en un artículo anterior, el dueño del establecimiento casi es atropellado por uno de los asistentes. Les han tomado las matrículas y se tiene el nombre del padrino del niño bautizado, que va a tener sin duda una gran anécdota que contar (o mejor no) cuando sea mayor. Se sospecha, por cierto.  que algo tuvieron que ver en todo el despropósito las 30 botellas de Johnnie Walker que se trasegaron durante la velada.

Qué pupa dejaron: 2000€ aproximadamente.

Técnica 3: Saltando desde un rascacielos.

Dónde: En el bar Lui, ubicado en la azotea de un rascacielos de Melbourne (Australia).

Quién: Cuatro maromos con pinta de haberse escapado de Le llaman Bodhi.

Cómo:  Según relata el blog Yorokobu, cuatro tipos encorbatados entraron en el local portando unas mochilas que en principio no llamaron la atención de nadie. Los amiguetes se tomaron un par de rondas de cócteles, se pusieron a mirar las vistas desde la terraza, haciéndose el longuis , y en un descuido de los camareros se colocaron las bolsas a la espalda y ¡tantatachán! se lanzaron al vacío. Sobre el asfalto les esperaba un coche para culminar la huida por las calles de Melbourne. Y todo esto, para fardar, que si tienes panoja para un paracaídas seguro que también para pagarte un Destornillador o un Ruso Blanco.

Qué pupa dejaron: 140 dólares australianos de nada.

Técnica 4: Endilgarle  «la dolorosa» al capitán

Dónde: En la discoteca Billionaire de Cerdeña (Italia).

Quién: Seis rusos, tres chicos y tres chicas, que tenían amarrado el yate frente al garito.

Cómo: Los seis ruskis (que ya se sabe que no son de practicar la ley seca) pidieron no una ni dos, sino 90 (sí, noventa) botellas de champán Cristal, a casi 1.000 euros la botella. A la hora del cierre le dijeron al camarero que el patrón del yate que tenían justo enfrente se encargaría del pago de la cuenta. Tal patrón nunca pasó por caja para abonar la deuda, por lo que el dueño del local, el billonario Flavio Briatore, que será playboy pero no tonto, procedió a denunciar a los hijos de la madre Rusia.

Qué pupa dejaron: 86.000 burbujeantes euros.

Técnica 5: Haciéndote el tremendamente indignado.

Dónde: En un restaurante de Cerdeña (Italia).

Quién: Flavio Briatore. Sí, el de antes.

Cómo: Donde las dan las toman. El simpa que infligieron los rusos a Briatore seguramente fue una venganza kármika infligida al dueño de la Fórmula 1 por una ocasión que él mismo se fue sin pagar en un restaurante. Sucedió al parecerle al millonetis que la cuenta de su almuerzo (o cena)  era“excesiva”.  Según relata el artículo Vida y obra de Flavio Briatore, aquella noche el magnate abandonó el local entre aspavientos y gritando al dueño “no pienso pagarte la cuenta, prefiero dar 1.000 euros de propina a cada camarera”… Las camareras siguen esperando que cumpla lo dicho.

Qué pupa dejó: 2.086 euros. Una bicoca (para él, se entiende).

Técnica 6: El Maikelyason.

Dónde: En El Bulli (aquí, en España).

Quién: Pascal Henry, conocido bon vivant suizo.

Cómo: Este hedonista convecino de Iñaki Undargarín decidió en 2008 usar parte de su fortuna en pegarse una ostentosa ronda gastronómica por los 68 restaurantes que cuentan con tres estrellas en la famosa Guía Michelín. Al llegar al número 40 se encontró en el local que por aquel entonces regentaba Ferrá Adriá en la Costa Brava. PascalHenry, por algún inexplicable motivo (tal vez se le atragantó la nieve de pepino), se fue sin pasar por caja. Tras dos meses de búsqueda (y algún helicóptero) lo localizaron. El gourmet aseguró, con toda la pachorra,  que no se acordaba de nada.

Qué pupa dejó : El coste del menú degustación (40 platos): entre 200 y 350 euros.

Técnica 7: Saliendo a echar un pitillo

Dónde: En prácticamente todos los bares hípster-chic de Londres (Gran Bretaña).

Quién: Janis Nords, tunante letón.

Cómo: Nords se ganó  a pulso el apodo de “emperador del simpa”  gracias a su desparpajo para cenar en los restaurantes de moda de Londres y luego hacer mutis por el foro, diciendo que salía afuera para echar un cigarrillo. Sin embargo, llegó un juez y mandó a parar. En 2010 Nords fue castigado con una orden de alojamiento que le impedía acercarse a los distritos más chics de la ciudad, para así proteger a los exclusivos locales de este Houdini del impago.

Qué pupa dejó: 18.000 euros, entre pitos y flautas.

Fusilado y tuneado de un artículo de Iñaki Berazaluce en Yorokobu.

Con información de: República InsólitaEl Mundo, Strambotic, Autofácil y Público.

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