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Messerschmitt, el diseñador aeronáutico de Hitler que creó un supercaza para Franco

04 Mar 2017
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Jaime Noguera

En los años 50, antes de que el Tío Sam hiciese buenas migas con el Caudillo, nuestra fuerza aérea seguía usando los aviones a hélice enviados por Hitler, que ya estaban más que obsoletos. Camino de Sudáfrica, un ex miembro del partido nazi y diseñador de algunas de las mejores armas secretas de la Alemania hitleriana, pasaba por Sevilla cuando detectó el nicho de mercado que le ofrecía España. Ansioso por pillar una chamba, Willy Messerschmitt montó su base de operaciones en Sevilla y se puso a desarrollar aviones para el régimen. Alguno de ellos, tan revolucionario que podría haber colocado a nuestro país a la cabeza de la industria aeronáutica mundial. Hoy en día, el ultimo descendiente del mayor proveedor aviones del III Reich es un helicóptero que usa la policía española para, entre otras cosas, controlar el tráfico.

Wilhelm Emil Messerschmitt había nacido en Fráncfort en 1898 y fundado su primer empresa de construcciones aeronáuticas en 1925. Afiliado al Partido Nazi, su empresa fue una de las más exitosas del III Reich, llegando a tener más de 45.000 empleados, eso, sin contar con la mano de obra esclava que, recuerda Elholocausto.net, Adolf Hitler puso a disposición de grandes empresas alemanas durante la guerra. Así se podría explicar (al menos en parte) que su avión Bf 109, con unos 35.000 aparatos producidos, siga siendo en la actualidad el avión de caza del que más unidades se han fabricado en la historia de la aviación.

Al paro por la paz.

Tras la derrota de Alemania, se prohibió a Messerschmitt fabricar aviones, y con razón.  Gracias a su genio, a pesar de la feroz campaña de bombardeo contra la industria armamentística germana, la Lufwaffe había puesto en vuelo aparatos tan formidables y avanzados como el avión cohete Me-163 o el cazabombardero Me-262, que (de haber sido producidos en la escala necesaria) podrían haber inclinado la balanza del lado pardo de la Segunda Guerra Mundial. Americanos y soviéticos se hicieron de hecho con todos los planos y aparatos supervivientes y sus industrias aplicaron la tecnología de estos para producir aviones durante los años siguientes.

Además, los aliados estaban decididos a impedir que Alemania se levantase en veinte años para iniciar una tercera guerra mundial, y la mejor forma de asegurarse de que algo así no ocurriera era controlar la producción militar del país.  De diseñar el bombardero Me-264, capaz de alcanzar objetivos en Estados Unidos, el ingeniero nazi pasó a producir casas prefabricadas o el carismático coche triciclo KR 175.

¡Vente a España, Willy!

Buscando volver a lo que se le daba mejor, Messerschmitt puso sus ojos en Sudáfrica, pero en su camino se cruzó Francisco Franco, al que alguno de sus diseños como el caza Me-109 habían ayudado a ganar el control del espacio aéreo español y por ende la Guerra Civil. En 1951 recibió una oferta oficial para viajar a Sevilla y trabajar para la empresa Hispano Aviación.

España era el apestado de Europa. Aislada a nivel internacional, la dictadura del General Franco se encontraba instalada en la autarquía: el país debía abastecerse con sus propios recursos, evitando en lo posible las importaciones. La estrella de la aeronáutica nazi debió sentirse como en casa en la fábrica del barrio de Triana, rodeado de sus hijos alados de metal, los Me-109 que serían rebautizados como Hispano Aviación HA-1112 y conocidos popularmente como Buchones debido a su nuevo aspecto tras tener que ponerles motores Rolls-Royce Merlin. Ironías del destino, el mismo que habían usado sus enemigos mortales, los Spitfire británicos.

“Empecemos por algo sencillo”.

Willy se pudo manos a la obra. De su mesa de diseño salió un avión de entrenamiento barato y sencillo de producir, el HA-100 al que llamo “Triana”. El aparato sufrió enormes problemas debido al aislamiento español. Por ejemplo, las ruedas se fabricaban en Inglaterra y tardaron una eternidad en superar las trabas administrativas para ser importadas.

La Aviación hizo un pedido de 40 ejemplares del avión, aunque luego prefirió quedarse con el norteamericano T-6  Texan.  Los yanquis aterrizaban en España, y venían para quedarse.

Americanos, os recibimos con alegría. 

En 1953, EEUU y España firmaban los Pactos de Madrid por el que España cedía cuatro bases aeronavales (Morón, Zaragoza, Torrejón de Ardoz y Rota) ) a los estadounidenses para el desarrollo de su cruzada contra la URSS. A cambio, nuestro país comenzaba a ser rehabilitado para su integración en la llamada Comunidad Internacional.

Mientras, merced a estos acuerdos, desde Washington se preguntaban  en qué material militar podían colocarnos para tenernos contentos, Messerschmitt preparaba un nuevo modelo que ofrecer a los militares franquistas: un avión de ataque al suelo.

Como una flecha. 

Para el desarrollo se su nueva creación el alemán contó con la ayuda de dos técnicos españoles: Ángel Figueroa y Rafael Rubio. Tras dos años de trabajo, el 12 de agosto de 1955, la lumbrera nazi hacía posible la construcción del primer avión a reacción Made in Spain: el Ha-200 “Saeta”.

Un avión de magníficas prestaciones, como podemos leer en Gaceta Aeronáutica, Messerchmitt intento vender el aparato en su Alemania natal (a la que sus antiguos ocupantes ya permitían tener ejército para ser usado como carne de cañón en el caso de una guerra contra el Pacto de Varsovia), Austria y Suiza, sin éxito.

España le hizo el primer pedido: diez aparatos. Serían armados inicialmente con viejas ametralladoras italianas de las que España guardaba en los almacenes criando telarañas desde que nos las envió Mussolini.

Egipto… y el Sahara.

Fuera del nuestro, el único país que se interesó por estos aviones fue Egipto, que acabó adquiriendo los diez primeros ejemplares producidos en 1959 y dotándolos de armamento más potente. Los egipcios nos compraron además la licencia para producirlos y, tras bautizarlo como Al-Qāhira, (El Cairo, en árabe) fabricaron 90 unidades que acabaron ametrallando israelíes en la Guerra de los Seis Días. El antiguo jefe de Messerchmitt debió soltar una carcajada en el más allá. Y los Reyes Católicos.

Se da la circunstancia de que, casi veinte años después de su fabricación, en los años 70, los Saeta desplegados en Gran Canaria tuvieron que ser usados en el conflicto del Sáhara. ¿La razón? Como cuenta Aerobatallas, por no apoyar lo que consideraban una “guerra colonial” (lo de Vietnam debía ser un retiro espiritual), nuestros queridos aliados americanos nos prohibieron el empleo de armamento fabricado en EEUU. Tuvimos que desempolvar todo lo que volase y no nos hubiesen vendido ellos.

El supercaza español.

Por mucho que los americanos estuviesen usando a Werner von Braun para llegar a la Luna, no era el caso de Wilhem Messerchmitt y poco podía hacer él con sus planos y diseños contra el poder de convicción del Pentágono. Resultaba evidente que su contrato no era indefinido.

Su último proyecto bajo la bandera del aguilucho fue el más ambicioso. Un caza que no tuviese nada que envidiar a los cacareados Mirage franceses: el Ha-300. Iniciado su desarrollo en 1953, debía ser un aparato a reacción polivalente, de reducidas dimensiones, barato de producir y fácil de mantener. Según el blog Sandglass Patrol, debía haber alcanzado una velocidad de Mach 2. Todo un sueño para los pilotos españoles.

En 1959 se llegó a finalizar un planeador hecho de madera, a escala, pero finalmente la potencia de la industria armamentística de EEUU se interpuso en la carrera del ambicioso diseñador alemán.

Buen viaje, Willy

La llegada a España de aviones los F-86 Sabre, cazas que se habían hecho famosos por la Guerra de Corea, y más tarde del F-5, acabó con proyecto de Messerchmitt. Acabó por venderlo a la República Árabe Unida (Egipto y Siria) que, bajo la denominación Helwan Ha-300 avanzó en su desarrollo hasta que, tras la derrota en la Guerra de 1967, Egipto decidió comprar a partir de entonces aviones baratos a la URSS antes que invertir en producir uno propio.

El controvertido ingeniero abandonó las instalaciones de la fábrica del sevillano barrio de Triana y volvió a Alemania, donde siguió trabajando en la industria aeronáutica teutona. Murió en 1978.

No se vayan todavía, aun hay más. 

Seguramente ha pasado sobre tu cabeza en alguna ocasión. Es un helicóptero que usa la Policía Española, así como nuestro ejército. Se trata de hecho de un modelo muy popular en todo el mundo. Hasta la actualidad se han producido, según la Wikipedia, más de 1500 unidades.

Si te decimos que se llama MBB Bo105  te quedarás igual, pero ¿qué significan las siglas MBB?

Messerschmitt-Bölkow-Blohm. Si, leíste bien. Messerschmitt. Aunque no lo parezca, el MBB Bo105 realizó su primer vuelo en 1967, una década antes de la muerte de Willy. Este hijito mecánico del diseñador de los aviones que escoltaron a los bombarderos de Guernica es empleado en la actualidad por 55 países.

En la actualidad, la compañia Messerschmitt-Bölkow-Blohm forma parte del Grupo Airbus.

Con información de: El holocausto.net, Aerobatallas, El Loco AviadorGaceta Aeronáutica, Sandglass PatrolWikipedia y Juan Antonio Guerrero, Asesor de Comunicación Aeroespacial. 

Jaime Noguera es piloto de carrito del súper y autor del best seller ‘España: Guerra Zombi‘.

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