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Los más grandes impostores de ayer, hoy y siempre

03 Abr 2017
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Iñaki Berazaluce

Decía Churchill que “puedes engañar a todos durante un tiempo o puedes engañar a algunos durante todo el tiempo, pero jamás podrás engañar a todos durante todo el tiempo”. Esto no se lo han solido aplicar muchos de los suplantadores o creadores de identidades falsas a lo largo de la historia. En lugar de parar a tiempo y tomar las de Villadiego con lo obtenido, suele pasar que queden atrapados en su propia red de mentiras o medias verdades.

A continuación, algunos de los más grandes impostores de ayer, hoy y siempre.

Enric Marco

Quién decía ser: Un superviviente del Holocausto.

Cómo lo hizo: En su empecinada obsesión por la notoriedad, Marco aprovechó la coincidencia de unas iniciales para convertirse en un superviviente del campo de concentración de Flossenburg y, ulteriormente, la voz de los supervivientes españoles.

Cómo le pillaron: El historiador Benito Bermejo advirtió el embuste en 2005 y Enric se vio obligado a reconocer su condición de impostor.

Huella en la cultura popular: El documental “Ich bin Enric Marco”, infinidad de artículos periodísticos y, últimamente, el reportaje “Verdadero o falso”, donde Marco se convierte en epítome del embustero profesional.

Paco Sanz

Quién decía ser: Un enfermo con 2000 tumores en el cuerpo y que pedía dinero para pagarse sus medicinas y tratamiento contra el síndrome de Cowden en EEUU.

Cómo lo hizo: Este valenciano grababa vídeos dramáticos en los que pedía ayuda económica para sobrevivir. También escribió el libro «Paco Sanz. Una vida de sueños, una vida de lucha» para recaudar fondos y llegó a organizar hace tres años una gran gala con tal fin en la Universidad Politécnica de Valencia, presentada por el humorista Santi Rodríguez.

Cómo le pillaron: Según Levante EMV, fue la Policía de Puente de Vallecas, tras una denuncia de un particular, el que comenzó a investigar el entramado creado supuestamente por Paco Sanz,  asegurando su muerte inminente , para recaudar dinero a través de donaciones a una asociación que él mismo creó.Posteriormente los agentes averiguaron que recaudó unos 250.000 euros, que en ningún momento destinó  a los fines médicos que prometía.

Huella en la cultura popular: Es muy pronto todavía, pero con la cantidad de famosos a los que supuéstamente ha engañado, es carne de meme.

Francisco Nicolás López Iglesias

Quién decía ser: Operativo del CNI, intermediario entre el gobierno y la «cuestión catalana» o solucionador de los pasados problemas de la Infanta Cristina e Iñaki Undargarín, entre otras cosas.

Cómo lo hizo: Nicolás se hizó con un album de fotos con famosos que quitaba el hipo a cualquiera que lo cuestionase Eso, unido a su cara de niño bueno (que lo era, lo de niño) un pico de oro y a una inteligencia que ni Fu-Manchú le hicieron crear una red de contactos y confidentes de la que se sirvió, supuestamente, para su propio beneficio.  Además, según la Wikipedia, alquilaba vehículos de alta gama para reforzar sus historias inventadas en los que colocaba el luminoso azul de las  unidades secretas de las Fuerzas de Seguridad para identificarse en caso de emergencia y así saltarse semáforos en rojo y evitar atascos. Habría contratado guardaespaldas personales para dar mayor credibilidad a sus identidades.

Cómo le pillaron: En una de sus supuestas operaciones apareció en el Real Club Nautico de Ribadeo con cuatro coches oficiales haciendo un ruido que ni unas fallas. Allí esperaban a Juan Carlos I. La falta de discreción le salió cara a Nico. Le detuvieron a los dos días. Al parecer, la policía le venía siguiendo la pista.

Huella en la cultura popular: Le vimos en GH Vip 4, pero este chico (que nos encantaría que fuese el hijo secreto del monarca emérito con cierta famosa vedette)  promete.

Anna Allen

Quién decía ser: Una actriz catalana que, además de aparecer en series como «Cuéntame como pasó» o «The Big Bang Theory»  tenía la inmensa suerte de ser invitada a la gala de los Oscars, al nivel de Penélope Cruz o al Festival de Cine de Roma.

Cómo lo hizo: Anna aprendió los rudimentos del photoshop y se copipasteó el jeto en fotos de otras asistentes a la gala de los Oscars o sí participaron en «The Big Bang Theory». Parece que la agencia de Los Ángeles que la representaba, Green Air Agency, también era un invento de Allen.  Lo de «Cuéntame…» sí era verdad y sus compañeros de serie lo fliparon al descubrir los montajes  de su compañera.

Cómo la pillaron: Anna se pasó de frenada con su foto en la gala de los Oscars de 2015. No se había hecho el curso avanzado de photochop y sus fotos, que cantaban más que Raphael, junto (imaginamos) con alguien que usó con cabeza Google Images, hicieron caer sus mentiras, una detrás de otra.

Huella en la cultura popular: Muchos memes y una obra de teatro de Joan y Pau Olivé titulada «Todos somos Anna Allen», que es una reflexión sobre la imagen pública. La Anna Allen real sigue missing in combat desde que se descubriese su pastel.

Un ¿turista¿ americano

Quién decía ser: Michael Lowe, el hermano de Rob Lowe.

Cómo lo hizo: No conocemos el nombre de este portento, pero sí que llegó a Madrid a finales de los 80 y que, ante la insistencia de los locales sobre su parecido con el actor, se dijo “¿por qué no?” y empezó a presentarse como Michael Lowe. Paleta como es, la alta sociedad madrileña acogió al pequeño Lowe, que vivió la post-movida sentado en el banquete de la vida.

Cómo le pillaron: La culpa la tuvo Aitana Sánchez-Gijón, que andaba en aquella época rodando “Un paseo por las nubes”. Su maquilladora resultó ser la esposa del mito, Cerril Berkoff, quien desmintió categóricamente la existencia del tal Michael”. Rob sí tiene un hermano pero se llama Chad. El pobre.

Huella en la cultura popular: El culmen de la epopeya del mochilero fue un idilio que mantuvo con Rociíto cuando aún era moza.

Cyril Henry Hoskins

Quién decía ser: Lobsang Rampa.

Cómo lo hizo: En los años 50 y 60 un monje budista llamado Lobsang Rampa logró gran notoriedad –y algún milloncejo- gracias a libros como “El tercer ojo” o “La historia de Rampa”, en los que contaba su tortuoso aprendizaje como monje budista en un templo de Lhasa. En realidad, los libros los escribía el hijo de un fontanero de Plympton, Inglaterra, que por supuesto nunca había estado ni en el Tíbet ni siquiera en Lourdes.

Cómo le pillaron: Los expertos en budismo en seguida vieron que eso de hacer una trepanación para “abrir el tercer ojo” no era muy ortodoxo. Enviaron al detective Clifford Burgges, que dio con Hoskins, quien se defendió diciendo que “él no era Rampa, pero ocupaba su cuerpo”. Además de impostor, okupa.

Huella en la cultura popular: Increíblemente, los libros de Lobsang Rampa se siguen vendiendo como churros. Y es que oriente siempre tira aquí, en occidente.

El falso piloto (derecha) instruye al falso Abagnale, aka, Di Caprio.

Frank Abagnale

Quién decía ser: Comandante Frank Abagnale.

Cómo lo hizo: Su registro era amplio: estafador, falsificador y suplantador de identidades. En esta última (múltiple) faceta voló 1 millón de millas en 250 vuelos entre 26 países a costa de la Pan Am, haciéndose pasar por piloto. Y todo antes de alcanzar la mayoría de edad. En encarnaciones posteriores se hizo pasar por médico y por abogado.

Cómo le pillaron: Una azafata de Air France le reconoció en un vuelo a Francia en 1969. Los 26 países en los que había cometido felonías reclamaron su extradición. Al final fue extraditado a Suecia, donde un juez poco menos que aplaudió sus métodos, y posteriormente a EEUU, donde –carentes de sentido del humor- le metieron 12 años en chirona.

Huella en la cultura popular: Su historia inspiró la película “Atrápame si puedes”, en la que Leonardo DiCaprio le dio vida. Hasta en esto tuvo suerte Frank, como puede apreciarse en la foto.

José Manuel Quintía Barreiros

Quién decía ser: Según la estafa.

Cómo lo hizo: El famoso Capitán Timo (así no se presentaba, evidentemente) hizo de su uniforme de alquiler un sayo durante la década pasada. Conocedor de la debilidad de los militares y sus contratistas por el oropel siempre iba acompañado de una numerosa escolta. De este modo logró estafar 1.300 millones de pesetas de las de entonces a otros pillos como él.

Cómo le pillaron: Simuló comprar 400.000 gafas Ray Ban para el Ejército, cuando todo el mundo sabe que los militares usan Mojave.

Huella en la cultura popular: Escasa, por no decir nula. Y es una pena. El Capitán Timo fue detenido por última vez en 2013, y (que sepamos) sigue en el talego.

Frédéric Bourdin

Quién decía ser: Francisco Hernández Fernández.

Cómo lo hizo: ¿Quién querría dejar de ser Frédéric Bourdin para convertise en Francisco Hernández Fernández? Por ejemplo este francés de la imagen, especialista en hacerse pasar por adolescentes desaparecidos con la taimada intención de ocupar el nido vacío en el hogar y “sentirse como un niño entre otros niños”, en sus propias palabras. Hasta 20 veces llevó a cabo su fechoría.

Cómo le pillaron: Aunque el francés era un maestro en esto del disfraz, cuando intentó suplantar al gerundense de 15 años tenía 15 años…en cada pierna. Y, claro, en el insti llamó la atención.

Huella en la cultura popular: Una película, The Chameleon (2010), dirigida por Jean Paul Salomé.

Fab Morvan y Rob Pilatus

Quiénes decían ser: Milli Vanilli.

Cómo lo hicieron: Milli Vanilli no dejarán una huella demasiado profunda en la historia de la música, pero sí en el de la estafa masiva. La historia es bien conocida: dos bailarines guapetes de Sabrina Salerno (sí: esa Sabrina) se convierten en dos rutilantes estrellas de la música pop gracias al productor alemán Frank Farian. Milli Vanilli tocaron el cielo con el Grammy al grupo revelación recibido en 1990, lo que dice mucho de los Grammy y de la industria discográfica en general.

Cómo les pillaron: En un concierto en Connecticut se rayó la canción Girl you know it’s true. Ellos mismos reconocieron el chanchullo poco después de recibir el Grammy, anticipándose a un eventual Premio Nobel.

Huella en la cultura popular: Después de varios intentos fallidos de retorno, Rob Pilatus murió de sobredosis en 1998. El guionista de “Atrápame si puedes” planea dirigir una película con la historiade Milli Vanilli, que interpretarán Fernando Esteso y Andrés Pajares.

David Hampton

Quién decía ser: El hijo de Sidney Poiter.

Cómo lo hizo: A partir de una agenda robada a un compañero de clase, Hampton contactó a algunas de las familias más boyantes del Nueva York de los 80, afirmando que era el hijo del famoso actor de color (negro) Sidney Poiter, que había sido víctima de un robo, motivo por el cual no tenía dónde dormir hasta que su padre llegara a la ciudad.

Cómo le pillaron: El capellán de la Escuela de Periodismo de Columbia sospechó de Hampton, verificó su identidad y fue detenido, pasando 21 meses en prisión por la broma.

Huella en la cultura popular: Su historia inspiró la película “Seis grados de separación”.

 

Claude Khazizian

Quién decía ser: El embajador de Armenia ante la ONU.

Cómo lo hizo: En la foto de familia del 50º aniversario del final de la   II Guerra Mundial puede verse a este caballero detrás de Chirac y Miterrand. En realidad, Khazizian sólo era un jubilado francés con ganas de figurar, pero los mandatarios se habituaron a verle por las cumbres europeas, en representación de un oscuro organismo armenio.

Cómo le pillaron: Alguien preguntó “¿pero, ahora en serio, quién es este tío?”

Huella en la cultura popular: El periódico danés Extra Bladet le siguió la broma y le coló en la boda del príncipe Joaquín, en 1996. Allí conoció a la reina de Inglaterra, antes de que le pusieran de patitas en la calle.

Alicia Esteve

Quién decía ser: Tania Head, presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-S.

Cómo lo hizo: Abandonó su Barcelona natal para plantarse en 2002 en una Nueva York en estado de shock. Una vez, allí aseguró que permaneció inconsciente cinco días después del fatídico 11-S, que le pilló en la planta 96 de la torre norte, nada menos, y cuando despertó se enteró de la muerte de su novio Dave en la torre norte del World Trade Center. Antes de desmayarse logró salvar la vida de 18 personas.

Cómo la pillaron: Se inventó una fundación, Los Hijos de Dave, en honor a su difunto novio. Dave sí existió pero Tania/Alicia nunca le conoció, como descubrió The New York Times.

Huella en la cultura popular: Su relato da para una película de la Coixet. Al tiempo.

Natalie Reid

Quién decía ser: Paris Hilton.

Cómo lo hizo: A juzgar por su presencia en los medios y en las discotecas de medio mundo, no hay una Paris Hilton sino media docena. Al menos se sabe que una es de palo: Natalie Reid, una estudiante canadiense de 21 años que, como su colega Michael Lowe, decidió hacer de su desdichado parecido (¿quién le gustaría parecerse a Paris Hilton?) una profesión y vivir del cuento, igual que su sosias.

Cómo la pillaron: El chihuahua de Paris, Tinkerbell, está entrenado para detectar falsas Paris. Por si acaso.

Huella en la cultura popular: De momento, apariciones esporádicas en los medios. Es cuestión de tiempo que cuele algún vídeo robado.

Anna Anderson

Quién decía ser: La princesa rusa Anastasia.

Cómo lo hizo: Se inventó una historia según la cual uno de los soldados que ejecutaron a toda la familia Romanov le perdonó la vida tras comprobar que seguía con vida. Por amor, claro. La historia de una superviviente de la familia del zar de Rusia cautivó al mundo entero. Este deseo por creer la historia de la impostora fue su mejor aliada para mantener la mentira hasta su muerte en 1984.

Cómo la pillaron: Siete años después de fallecer, se encontró una fosa común con los restos de la familia imperial rusa. Las pruebas de ADN confirmaron que Anderson fue una impostora toda su vida.

Huella en la cultura popular: De la película «Anastasia» (1957) de Anatole Litvak a la de título homónimo de 1997 realizada por estudio de animación de Don Bluth, pasando por varios telefilmes y libros

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