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Cuando leer novelas o que te abandonara tu marido eran motivos suficientes para ingresar en un manicomio

26 Abr 2017
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Jaime Noguera

A la hora de mandar a alguien a una institución psiquiátrica, al menos en España, durante el siglo XIX se tenía que contar con lo que se llamaba el diagnóstico de demencia, el cual se hacía principalmente basándose en comportamientos observables que eran considerados como propios de los locos. La agitación, los gritos, dejar de comer, la agresividad, la desnudez, tener enfermedades incurables y algunas creencias religiosas te podían llevar al loquero para siempre.  En el resto del mundo la cosa no estaba mejor y para que acabases una temporadita entre paredes acolchadas y vistiendo un chaleco de fuerza, bastaba con interesarse por la política, beber mal güisqui, masturbarse frecuentemente o que te abandonase tu marido. La lista era tan extensa que cualquiera de nosotros habría sido declarado lunático.

¿Cuáles eran los criterios para que se te considerase mal de la azotea? Hemos localizado un listado, perteneciente al Hospital de Virginia Occidental para enfermos mentales  (también conocido como Trans-Allegheny Lunatic Asylum) que, a modo de guía, debía aportar a los galenos 125 pistas claras para  separar a los sanos de los idos de la chorla.  Avisamos: las mujeres se llevan la peor parte.

Para él y para ella

Hemos encontrado dos posibles tipos de motivaciones para vivir en carne propia la película “Alguien voló sobre el nido del cuco”. Por un lado estaban los males propios de hombres pero que podían afectar a las mujeres y por otro lado aquellos que afectaban de manera más específica a las féminas. Veamos los unisex.

Accidentes

Coz de caballo

Patadas en la cabeza por un caballo

Caída de un caballo

Mordedura de perro

Pérdida de un brazo

Enfermedades

Asma

Ataques epilépticos

Carbunco

Difteria

Disentería

Encefalitis

Escarlatina

Exposición hereditaria

Hidropesía

Debilidad del intelecto

Derrame en el cerebro

Congestión del cerebro

Fiebre

Fiebre y nervios

Gastritis

Indigestión

Dolor

Predisposición hereditaria

Reblandecimiento del cerebro

Irritación espinal

Golpe de sol

Insolación

Viruela

Vicio

Abandono de la masturbación

Abuso excesivo del sexo

Abuso de estimulantes sexuales

Consumo de opio

Hábitos disolutos

Hígado y enfermedad social

Intemperancia

Excesos venéreos

Masturbación trastornada

Masturbación y la sífilis

Masturbación durante 30 años

Malas compañías

Tabaco

Tabaco de mascar durante dos años

Trastorno sexual

“Vicios viciosos» en la vida temprana

Mujeres

Vida inmoral

Problemas con la justicia

Crimen

Fiebre y pérdida en una demanda legal

Encarcelamiento

Motivos sentimentales

Boda del hijo

Dudas sobre los antepasados ​​de la madre

Muerte de los hijos en la guerra

Decepción afectiva

Decepción amorosa

Aflicción doméstica

Problemas domésticos

Seducción y engaño

Celos

Remordimiento

Motivos laborales

Estrés por los negocios

Trabajo pesado

Religiosos

El entusiasmo religioso

Los celos y la religión

Estudio de la religión

Excitación religiosa

Ejército de salvación

Políticos

Excitación política

Política

Otros absurdos motivos

El whisky malo

El frío

La picadura de una serpiente de cascabel

Lucha contra el fuego

Gas ácido carbónico

Egotismo

Explosión cercana de una granada

Charlatanería

Falso confinamiento

Avidez

Herida de bala

Estudiar mucho

Pereza

Excitación mental

Salud moral

Lectura de novelas

Los padres eran primos

Disparo de la hija

Superstición

La guerra

Para ti, mujer

La mujeres lo tenían más crudo. Ellas, que aparecen como motivo para el internamiento en un manicomio, podían ser internadas por doce motivos más. Por ejemplo, “problemas imaginarios de la mujer” o “enfermedad femenina” eran como el Bálsamo de Fierabrás: servían para todo.

Amenorrea

Abandono del marido

Enfermedad femenina

Jovencita y el miedo (¿?)

Rumores del asesinato o el abandono del marido

Trastorno uterino

Fiebre láctea

Fiebres puerperales

Medicina para prevenir la concepción

Ninfomanía

Trastornos menstruales

Malos tratos por parte del marido

Problemas imaginarios de la mujer

Muy triste. Las mujeres sufrían de ninfomanía, pero en los  hombres no encontramos la satiriasis catalogada como motivo para el internamiento psiquiátrico. Hace poco más de cien años, simples trastornos menstruales o el uso de anticonceptivos podían acabar en un tratamiento con electroshocks o incluso en una lobotomía.

La lista infame

Con información de Appalachian History, Psicomemorias.com,  La Voz del Muro, y la Wikipedia.

Jaime Noguera es autor de España: Guerra Zombi.

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