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Año 2017: Pepsi inventa el calimocho

27 Abr 2017
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Esta primavera está siendo pródiga en “nuevos” inventos. Si hace un par de semanas descubríamos que una cadena de cafeterías de Londres había inventado The Cortado, hoy nos enteramos que la multinacional de bebidas azucaradas Pepsi ha descubierto el calimocho.

Sí, habéis leído bien: el calimocho de toda la vida se ha convertido en una suerte de cóctel exclusivo que supuestamente se elabora con un brebaje llamado “1893”, una suerte de “gran reserva” de la Pepsi. ¿Calimocho de Pepsi?, ¿en serio? ¿Pero alguien ha entrado alguna vez a su bodega de turno para pedir un cartón de vino y una PEPSI COLA?

No, señores: el calimocho se ha hecho de toda la vida con Coca-Cola, y, por si no lo saben, su rival es propietaria de la palabra “calimocho” y les va a crujir en cuanto se enteren de la usurpación. Pero vamos con algo de historia: esta es la verdadera historia del calimocho –o kalimotxo-, antes de que Pepsi pusiera sus almibardas manos en él:

Como su propio nombre indica, el kalimotxo o calimocho nació en Las Vascongadas, tras un afortunado experimento consistente en salvar un hectolitro de vino picado mezclándolo con Coca-Cola. La historia de la cuadrilla de Getxo que “inventó” el popular combinado ha sido contada en artículos, en la tele y en YouTube, lo que viene a ser lo mismo. La anécdota es excelente pero tiene un pequeño problema: es inexactoel calimocho no nació en 1972 sino casi 70 años antes, en 1904. Aunque no se llamaba así, bien es cierto.

Los primeros en mezclar (y beber) vino con Coca-Cola fueron los inmigrantes italianos que llegaron a Nueva York a principios del siglo pasado, sí, esos mismos que salen en ‘El padrino’, ”Erase una vez en América’ y tantas otras recreaciones de aquel encuentro. Los italianos llegaban a la isla de Ellis con garrafas de Chianti, un vino de la Toscana de gran renombre hoy pero bastante básico en aquel tiempo (como el Rioja, para entendernos), que tras atravesar el charco quedaba un tanto perjudicado.

Por suerte, los transalpinos llegaron al país de la prosperidad, donde todo es posible y la Coca-Cola brotaba de las fuentes públicas. Bueno, quizá no tanto, pero ya empezaba a ser un brebaje popular entre los enfermos, primero, y los golosos, después del glotón imperio. De aquel encuentro de culturas salió también el primer combinado de tinto y coca-cola, el proto-calimocho, tal y como relata Mark Pendergrast en ‘For God, Country, and Coca-Cola: The Definitive History of The Great American Soft Drink’.

La cuadrilla que bautizó el combinado. Foto de EITB.

Lo que sí inventaron los mozos de Getxo es el nombre que da a la bebida en medio mundo: calimocho, un acrónimo montado a partir de los motes de dos miembros de la cuadrilla: Kalimero y Kotxo. Como explican los propios inventores en una entrevista en la tele vasca, la mezcla de vino y Coca-Cola ya se estilaba en el País Vasco con el nombre de “Rioja libre”, una versión popular del “Cubalibre”. En los años 70 en Barcelona la mezcla se conocía como El Cubata Gitano, según cuenta la docta Wikipedia. Allí mismo podemos leer este inquietante aviso:

“La empresa Coca Cola posee kalimotxo como marca registrada a nivel local. No comercializa la bebida como tal, pero sí suele distribuir cachis para consumo de la mezcla en fiestas populares con su logotipo y la palabra kalimotxo.”

Por si fuera poco, el calimocho, con éste u otras acepciones, es un brebaje muy popular en Sudamérica (“jote”, en Chile, “vino cortado” en Uruguay, “vinhoca” en Brasil o el irreverente “orín de Jesús” en Argentina) e incluso en el África negra, donde se conoce genéricamente como “katemba”.

Con información de Cooking Ideas: ‘El verdadero origen del calimocho’. Con información de Ad Age. Visto en El Confidencial.

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