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Cuando el Ayuntamiento de Bilbao secuestró punkis para raparlos y ducharlos en la Semana Grande

21 Jun 2017
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Inma Saranova

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Supongamos que en las Fiestas de Gracia, Ada Colau decide que la Guardia Urbana debe captar a todos los hipsters del barrio, raparles las barbas y cambiarles sus floridas y caras camisas vintage por camisetas del PRYCA.  ¿Impensable verdad? Pues ahora cambiemos las Fiestas de Gracia por la Semana Grande de Bilbao, los hipsters por punkis, y las camisas de flores por chupas de cuero y tendremos exactamente la descabellada (y nunca mejor dicho) idea que el Alcalde de Bilbao, José Luís Robles ejecutó hace ahora 32 años.

Bilbao, Aste Nagusia, 1985. Plena efervescencia del punk español. La capital vizcaína llena a rebosar de locales y forasteros para disfrutar de una Semana Grande en la que el Ayuntamiento se había propuesto tener las fiestas más limpias que jamás se hubiesen registrado. Tanto que puso en marcha una “operación de limpieza corporal” dirigida en exclusiva a los muchos punkis que en esas fechas abundaban en la ciudad. Y que no dijeran que no estaban avisados porque desde el Consistorio municipal ya habían puesto en aviso a la opinión pública con antelación de que el Casco Viejo se iba a mantener limpio en fiestas. Sí o sí.

He aquí el inestimable documento audiovisual de la Semana Grande más limpia de la Historia:

La operación era bien sencilla. Consistía básicamente en que la policía localizara «pies negros» , los sacara de las calles, les cortara las crestas, les diera una buena ducha y les vistiera a la usanza local. Algo que el diario El País del 22 de agosto del ’85 narraba en estos términos:

La desinfección forzosa a la que fueron sometidos una veintena de punks el pasado lunes ha dividido a la opinión pública, que si bien no se encuentra cómoda ante la presencia de jóvenes cuyo aspecto higiénico puede resultar dudoso, no se muestra partidaria del esquilaje forzoso de las tupidas crestas.

Al menos 20 punkis, que se sepa, fueron sacados de las calles contra su voluntad y cuando volvieron a ellas lo hicieron sin sus característicos cabellos puntiagudos y con una vestimenta más acorde con la misa del domingo que con cualquier concierto de Eskorbuto.

Narra El País:

Nadie podía imaginar que el celo profesional en la campaña profiláctica del ayuntamiento llegara al extremo de desinfectar y rapar al cero a los individuos que presentaran aspecto de descuido higiénico. Así, unos 20 punks recién llegados a Bilbao de otros puntos de España se vieron en un santiamén duchados, esquilados y desprovistos de su habitual vestuario de cuero negro. A cambio, estos contestatarios de la vestimenta recibieron el correspondiente hábito de corte castrense.

Al parecer, los punkis ofrecieron resistencia, en lo que la colorida crónica de El periódico global describía como “escenas de tensión” después de que estos ya vinieran calentitos ante la negativa de algunas txoznas de servirles kalimotxo:

No es casualidad que este año la mayoría de los chiringuitos de la feria hayan decidido plantarle cara al kalimotxo, ese bebedizo que los bilbaínos han estado ingiriendo desde que en 1978 fuera ideado por las comparsas como el refresco de la Semana Grande y que ahora ha caído en desgracia. El kalimotxo, cuya fórmula inicial estaba inspirada en el refrescante zurracapote navarro, devino en la estrambótica mezcla de Coca-Cola con vino que en estos años ha causado estragos en los estómagos de quienes buscaban apagar su sed estival y festiva con ella, servida en el correspondiente vaso de plástico.

Como diría EvaristoLa moral prohíbe que nadie proteste. Ellos dicen mierda y nosotros amén.

Amén.

Amén.

Amén… ¡a menudo llueve!

Con información de El País.

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