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“Somos droga”: entrevista coral a los dibujantes que ilustran el nuevo disco de Cabezafuego

24 Jun 2017
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Luis Landeira

“Somos droga”. Un disco-tebeo con semejante título no puede ser malo, ni tampoco bueno para la salud pública: se trata, “somos droga”, de una frase digna del mismísimo Escohotado, pero no del Escohotado viejuno y gagá, sino de aquel joven intrépido que escribió varios tochos sobre droja mientras se ponía fino en una comuna ibicenca. Con un título así, el rockero Cabezafuego tiene el cielo ganado. O el infierno.

Porque estamos hablando de un señor disco que viene acompañado de un tebeo editado por Autsider Cómics en cabal colaboración con Color Hits Discos, que tiene unos impredecibles efectos sobre el cerebelo de las personas. Para perpetrarlo ha hecho falta un equipo artístico-humano de los que hacen época, siempre bajo la batuta del propio Cabezafuego. Ya lo dicen los Hermanos Cubero en una jota incluida en el disco: “Cabezafuego ya vuelve, dando tumbos, dando eses, viene con sus tonterías, ya verán qué les parece”.

En cuanto a los autores del tebeo, son un auténtico quién-es-quién de la historieta toxicómana de ayer, hoy y siempre: desde el inefable Molina hasta el omnipresente Mauro Entrialgo, pasando por Jorge Parras, Don Rogelio, Roger Peláez, Víctor Coyote, Paco Alcázar, Oskar Benas, Kaz, Ata y Olaf Ladousse, que se ocupa del singular portadón.

Ante tamaña marcianada, hemos querido hacer una entrevista a su altura: una cosa coral, psicotrópica y bizarra. Un cadáver exquisito en el que son los propios dibujantes los que se preguntan unos a otros por lo de siempre (sexo, drogas y rock’n’roll), en un círculo vicioso que sigue más o menos el mismo orden de aparición de las historietas del disco-libro. En fin, me callo ya y paso la palabra a esta panda de chiflaos que hablan hasta por las sobaqueras. Perdónalos, Señor, porque no saben lo que dicen: son droga y en droga se convertirán.

Oskar Benas pregunta a Cabezafuego: Hola Íñigo, creo que ya hemos hablado suficiente sobre tu segundo disco, así que ¿recuerdas algo del concierto que dimos el 29 de enero de 2016 en el Fun Club de Sevilla? Si no sabes qué responder te dejo 3 opciones: A: No | B: Concierto… ¿qué concierto? | C: Hijo puta.

Cabezafuego responde a Oskar Benas: Empezó muy bien la cosa brindando con un txupito de Jäger antes del concierto. Todo era candor y simpatía. La falta de droga dura creo que fue la culpable de la conversión en bestia parda que sufrí. Sólo recuerdo despertarme en un motel de carretera a dos horas de allí, con la almohada empapada en vómito de color negro-parduzco. Luego la banda me contó mis andanzas, de las que me siento bastante orgulloso.

Cabezafuego pregunta a Olaf: Nos han dicho que te vas de tourné a Colombia, a predicar la palabra de los Caballitos de Düsseldorf y tu obra gráfica .¿No te da miedo encontrarte con un montón de fans advenedizos de la serie Escobar, a modo de caminantes de Santiago? ¿No habrá perdido el país su savoy faire tras la disolución de las FARC? ¿No estoy metiendo demasiados palabros en francés?

Olaf responde a Cabezafuego:  El Savoy es un mítico club en Harlem donde esperamos ver arder tu melena. El “savoir faire” es otra cosa. Efectivamente, mientras cumples con tus deberes promocionales por el continente europeo, Los Caballos De Düsseldorf trashuman por Bogotá vía Medellín. Por suerte soy ajeno a la plataforma Netflix (quizás patrocinadora de este blog) enderezadora de la corriente principal mainstream y no he visto la serie de Manolo. Pero procuraré dejar en el armario la camisa kaki del ejército colombiano que compré en el Rastro a un autóctono soldado. También cambiaré el nombre de la “Cabeza De Alfredo García” (famoso sicario mexicano según Sam Peckinpah) que nos acompañará.

Olaf pregunta a Ata: Sabemos, por la historieta de Molina, que Autsaider Cómics invirtió en la producción del disco de Cabezafuego en agradecimiento por salvarle la vida. También nos consta que, en el pasado, su secretaria Silvia participó del turbio mundo de la promoción publicitaria. ¿No será este disco-libro otra estratagema para acercar las ovejas al subversivo catálogo de su editorial, colocando esta obra universal en un ámbito marginal?

Ata contesta a Olaf: Amigo Olaf, como bien dices la Silvia sabe latín pero en esta ocasión la cosa es más bien al contrario, Autsaider Cómics, cuasi una ONG, generosa como de costumbre, abre para Cabezafuego las puertas del rebosante y opíparo mercado del tebeo. Se acabaron las penurias del mundo del rock; millones de otakus comprando sus discos, tazas con su efigie, fuentes de chocolate y cosplayers caracterizados como el propio Cabezafuego llenarán sus conciertos, a partir de ya, en pabellones y complejos polideportivos.

Ata pregunta a Molina: Moli, es bien conocida tu parsimonia y ritmo arumbaya en lo que se refiere a tu producción comiquil. Por otro lado, creo que no descubro nada si aludo a tu afición a los adrenérgicos sintéticos estimulantes del sistema nervioso central. ¿Tuviste que recurrir a ellos para conseguir acelerar y entregar las cuatro páginas del ‘Somos Droga’ en casi dos años?

Molina contesta a Ata: Qué va, yo sólo me drogo cuando salgo de casa, para sociabilizar y para tener tema recurrente de conversación (“¿Pillamos al sr. Amarillo?”). La droga para currar a mí no me sirve. Siendo de naturaleza despistada, al final todo el superávit de energía que invirtiese en dopaje laboral terminaría malgastado en sesiones online de cuatro horas de sacudimiento de sardina. Por otro lado, que me demorase tanto en esas páginas fue fruto de varios factores: de querer ser como Carlos Giménez, intentar dibujar mi propio ‘Para-cuellos’ cuando mis dotes secuenciales solo llegan a Para-pléjico. Si a eso le sumas que justo para las fechas de entrega me salieron un cojón de deberes en la uni, pues imagina el panorama de agobio. Pero finalmente y, gracias a vuestra verborrea telefónica, puritito coaching de emprendedor do-it-churself, ¡¡lo logré!! Gracias, amigos. (Iñigo aún estoy esperando ese regalito navarro que me prometiste a cambio de que no me apeará del tren somosdroguil).

Molina pregunta a Jorge Parras: De todos los dibujantes colaboradores del ‘Somos Droga’, tú fuiste el último que se unió al redil (se cayó el huajolote Jokin Larrea y te elegimos a ti como su sustituto). Pues eso, llegas el último y ¡¡encima sales con 3 páginas a todo color!! ¿Te consideras un privilegiado por ello? ¿Eres consciente de que este tipo de acontecimientos puede levantar ciertos recelos y envidias entre tus compañeros de profesión? ¿Puedes explicar por qué pasó esto: ser el elegido de trasvasar su tebeo de gloriosa escala de grises a banal CMYK?

Jorge Parras contesta a Molina: Sí, cuando me dijisteis de participar en esto ya había peña que había entregado sus páginas, así que me olí que sustituía a alguien o algo así, por eso intenté no currármelo demasiado, como para daros una lección. Creo que había dos e-mails con indicaciones, uno especificaba que debía ser en blanco y negro, mientras que el otro no. Así que como por algún motivo tendía a consultar el segundo email, se me pasó por alto lo del color. Improvisé sobre la marcha, es posible que lo empezase en blanco y negro y a mitad se me olvidase que no podía meter color. Al entregarlo, hice creer durante un rato que el despiste al dar las indicaciones había sido vuestro, eso me hizo sentir bien, pero al final no sé por qué acabé confesando. Sobre el recelo y la envidia, claro que soy consciente, si estuviese en el otro lado, en el lado de los que siguen las normas, se desataría en mi interior el odio y las ganas de matar. De todas formas, no creo que nadie confiese algo así, en el mundillo del cómic reina la diplomacia.

Jorge Parras pregunta a Don Rogelio J: Como yo entré tarde, además de la descripción del personaje que debíamos dibujar, al rato me enviaron tu interpretación del mismo, que encajaba con cómo yo lo había imaginado. El personaje es 100% estereotipo. ¿Cuál dirías que es rey que corona la pirámide de personajes que pertenecen a este estereotipo? ¿Es posible que al leer la descripción también te viniese a la mente el protagonista del cómic ‘Sangre de Barrio’ de Jaime Martín y conectásemos en algún tipo de dimensión cósmica?¿Has recibido mis últimos mensajes telepáticos o estás pasando de mí?

Don Rogelio J contesta a Jorge Parras: Parras, alguna conexión tenemos, ya que fuiste el único que vino a mi último concierto en Barcelona ¿O lo negarás? Eso nos ha hermanado forever.

El tema del estereotipo… joder, está claro. Es que hay que jugar con ese rollo. Quiero decir, lo que mola es hacer algo normal, eso típico que todos tenemos en la cabeza pero dándole una vuelta molona. Es que si no eres el típico notas que intentas ir de guays haciendo algo que no entiende ni su puta madre. ¿No?

Don Rogelio J pregunta a Mauro Entrialgo: ¿Cómo va, tío? Pues mira, te voy a ser sincero. La verdad es que no he visto nada del cómic, porque prefiero disfrutarlo en papel cuando me llegue ¿sabes? Ese rollo de pincharlo y ponerte a leerlo mientras suena… Entonces voy un poco perdido porque solo sé lo que he hecho yo… En fin… Ahí va mi pregunta: ¿No te parece que la complejidad de esta entrevista se ha ido un poco de madre?

Mauro Entrialgo contesta a Don Rogelio J: Cualquier periodista profesional de cualquier medio de comunicación generalista del Reino de España, cuando tiene que preguntar algo a cualquier persona que se dedica a hacer tebeos, siempre lo hace sin haberse leído ni una sola de sus historietas. Así que reconozco que tu forma de afrontar esta entrevista es muy profesional. Respecto a su complejidad desmadrada te diré que así es, sin duda, pero creo que funciona bien como metáfora del concepto musical complejo y desmadrado del propio disco.

Mauro Entrialgo pregunta a Roger: En las excelentes páginas que te has currado para esta ocasión he creído percibir un uso más moderado que de costumbre de tus demenciadas ortografía y gramática características. ¿Ha sido una decisión creativa personal o te han metido ahí mano los editores porque, si no, no se entendía ni hostias?

Roger contesta a Mauro Entrialgo: La verdad es que hace unos años hice un cursillo de absceso a la Universidad para mayores de 30 años y ahí me pusieron unos cimientos académicos por los que solamente he tenido que ir escalando cual andamiaje ortográfico como sabandija letrada. Ahora tengo un rollo que ni el puto Samaniego en tanga. Además, siendo corrector el mismísimo Eduardo Bravo, ¿cómo no iba a hacerle caso?

Roger pregunta a Victor Coyote: Siendo, como es este tebeo, una prueba más de la evidencia que el mundo se ha llenado de post-cuarentones alardeando de sus abusos de las drogas: ¿Qué nicho argumental estamos dejando a la gente más joven para escandalizar un poco, que es lo que les toca a su edad? ¿Les estamos empujando al incesto caníbal con nuestra acérrima permanencia generacional en el tema de ponernos pesados con las drogas? Habla sobre el tema, hermano.

Victor Coyote contesta a Roger: Yo nunca he sido evangelizador de las drogas. Ni de nada que no sea la latinidad. No tengo que estar posicionándose constantemente. Mucho menos haciéndome el malote, porque yo creo en la bondad. La gente mas joven, afortunadamente no está pendiente de viejos pesados en perpetua búsqueda de un patético ideal antisocial de cómic underground rockero. Por otra parte es un punto de partida falso que los jóvenes tengan que escandalizar. También pueden: hacer ganchillo, rezar a cualquier deidad, estudiar veterinaria, conseguir un record mundial deportivo o meditar acerca de la cocina de nuestras abuelas; son posibilidades igualmente guays. Dejad de intentar -los que lo hagáis- dirigir a retoños que no tenéis -o sí-.

Victor Coyote pregunta a Paco Alcázar: Paco, para facilitarte e tema, contesta la que te dé la gana de las cuatro:

A) ¿Estamos de acuerdo en que el subidón de la droga es lo mejor para la diversión y el bajón lo mejor para la creatividad?

B) ¿O es el subidón lo mejor para la creatividad y la bajona lo mejor para la diversión?

C) ¿O son totalmente inútiles las drogas para diversión y creatividad?

D) ¿’Somos Droga’ no es un título en la onda de “yo para divertirme no necesito meterme nada (porque mi droga soy yo mismo)”?.

Paco Alcázar contesta a Victor Coyote: Muchas gracias, Víctor. Elijo la pregunta C.

Cualquiera que me conozca sabe lo aficionadísimo que soy al tema de las drogas. Es un asunto que me fascina desde niño y al que he dedicado años y años de estudio y análisis, tanto teórico como práctico. Como te digo, he probado cientos de drogas y cada una de ellas ha tenido un efecto distinto sobre mi diversión y mi creatividad. No quiero apabullarte con todas mis experiencias, así que me centraré sólo en las tres últimas que recuerdo: 1) Desde hace varios años estoy enganchado a consumir cada noche una ensalada de kumato (2) y pepino (1). Esta droga tiene un efecto discreto en cuanto a la diversión, pero te sorprenderá saber que se trata de un somnífero fantástico: alrededor de cuatro o cinco horas después de haberla consumido me quedo irremediablemente dormido. 2) La siguiente droga la estuve consumiendo durante meses el año pasado y consistía en ver todas las películas de Nicolas Cage. Una cada noche, no todas seguidas. Los efectos sobre mi cerebro fueron notables y llamativos. A pesar de muchos momentos incuestionablemente duros, te aseguro que en líneas generales la diversión está garantizada y además los efectos sobre mi creatividad fueron inmediatos: al poco tiempo de comenzar las sesiones empecé a acariciar la idea de volcar toda la experiencia en un gran libro que me haría millonario. Por desgracia, los efectos secundarios de esta droga son considerables y antes de poder terminar la filmografía completa caí víctima de una especie de una melancolía rara, tal vez fruto de la sobredosis, y desde entonces he sido incapaz de volver a ver más películas o series, salga o no salga Nicolas Cage en ellas. 3) La última droga de la que me gustaría hablarte la he empezado a consumir recientemente por motivos personales y siempre en lugares públicos. Se trata de una bebida conocida como “cerveza” (no sé si lo escribo bien). Este líquido espumoso tiene un sabor verdaderamente repugnante y produce efectos de lo más variopintos: ganas constantes de orinar, mareos, tendencia a decir cosas embarazosas y/o fuera de lugar, pérdidas de memoria y dolor de cabeza. Al parecer, gran parte de la población considera todo esto como algo divertido. Yo desde luego que no. En cuanto a la creatividad, ya te imaginarás que bajo esos efectos es imposible crear nada, a no ser que tu trabajo creativo consista en describir toda clase de síntomas desagradables.

Paco Alcázar pregunta a Oskar Benas: Dime, Óskar, ¿por qué crees que para vencer la timidez a la hora de hablar en público se recomienda imaginar a la audiencia desnuda? ¿Es porque a la mayoría de la gente le resulta tranquilizadora la idea de exhibirse frente a un montón de pervertidos sexuales? Gracias.

Oskar Benas contesta a Paco Alcázar: No tengo ni puta idea de a quién se le habrá ocurrido semejante cosa, pero recuerdo que una vez, tocando en una sala de un pueblo de interior en la cual solo había 4 asistentes y los 4 al fondo del todo pasando de nosotros, se me ocurrió decir: “mecagoendios, si se acerca alguien me pongo en pelotas”. Se acercaron todos creyendo que no sería capaz y en comunión perdimos todos la timidez a hacer cualquier cosa en público, interiorizamos la perversión, nadie tuvo que imaginar nada y nos lo pasamos de cojones. Ahora tengo superado el tema de la desnudez. No recuerdo la droga de aquella noche. ¡¡Desnudaos, gentes comunes!!

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