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El inglés que entregó por error a los republicanos un cargamento de coñac para Franco

23 Jul 2017
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Jaime Noguera

Rupert Belville era el típico pijo inglés con hambre de aventuras (o algo) que igual se ponía a hacer piruetas aéreas con su avión que se iba a ver una corrida de toros. Había viajado por medio mundo y el comienzo de la Guerra Civil Española le pilló en Andalucía. Ni corto ni perezoso, decidió alistarse como voluntario para luchar junto a los fascistas golpistas. Lo que no sabía es que, tras pasar una temporada fusilando prisioneros, iba a protagonizar uno de los episodios más surrealistas de nuestra contienda fratricida, dejando a Franco sin morapio y causando una crisis diplomática entre el Reino Unido y la España republicana.

Turismo de Guerra

Belville tenía ganas de vivir una guerra en primera persona y en agosto de 1937, en Andalucia se apuntó a pegar tiros en una unidad falangista. Su primer chasco se lo llevó cuando esa agrupación militar, en lugar de ser enviada al frente a plantar cara a la cacareada bestia bolchevique, recibió el encargo de fusilar prisioneros. Según afirma Judith Keene en su libro Voluntarios Europeos al servicio de Franco, aquella experiencia le pareció repugnante, una de las “caras más feas de la Guerra Civil” y gracias a su condición de extranjero consiguió escaquearse, tras lo cual pasó un año sabático recorriendo la «España Nacional».

¿Arde Santander?

Fue al parecer en ese viaje cuando se encontró con un viejo amigo de la escuela cuyo padre era comerciante de vinos de Cádiz, en concreto de la afamada bodega González Byass (la de Tío Pepe). Estarían tomando quizás unas copitas cuando escucharon que Santander había caído en manos de las tropas de Franco. Jubilosos por la información, decidieron marcarse un punto con el Caudillo y llevarle a la ciudad conquistada un cargamento de coñac y jerez. Querían celebrarlo por todo lo alto.

Vuelo a Santander

Hoy en día, buscaríamos primero en Google, por si acaso, pero en aquella época no existía, así que no pudieron cerciorarse de que la noticia de la caída de la Santander era cierta. Pero claro, allí que cargaron el avión de Belville con los licores y despegaron, sobrevolando el camino hacia la capital cántabra. El vuelo transcurrió sin incidentes y a las pocas horas aterrizaban en el aeródromo correspondiente. Vieron tranquilos cómo se les acercaban una serie de oficiales a los que saludaron desgañitándose la garganta con exaltados “¡Arriba España!” y “¡Viva Franco!”.y seguramente se extrañaron cuando nadie alzaba el brazo en respuesta.  Gran cagada. Eran republicanos. Santander seguía en manos del gobierno legítimo y los aviadores fueron detenidos inmediatamente.

Se les debió quedar cara de tonto e hicieron lo que hace cualquier extranjero cuando les pillan en el tren de cercanías a Torremolinos sin billete: decir con una medio sonrisa “mi no entiende”.

Tira y afloja con Reino Unido

La captura de los dos hijos de la Gran Bretaña causó un conflicto diplomático entre la Pérfida Albión y la República que llegó a la cámara de los lores, donde se pidió que se enviase un destructor a España para liberarlos de los republicanos «cueste lo que cueste”. Tampoco hacía falta ponerse tan bravos. Tras pasar varias semanas en prisión, el 10 de septiembre de 1937 fueron intercambiados por dos oficiales republicanos. Santander había caído el 26 de agosto, aunque las operaciones militares en Cantabria no terminarían hasta el 17 de septiembre, con la caída de Tresviso.

Al poco de cruzar la frontera francesa, Belville recibió 500 libras esterlinas del periódico Evening Star a cambio de la exclusiva de la historia. Virginia Cowles, en su libro Looking for Trouble, señala que el aristócrata inglés perdió todo el dinero en el Casino de Biarritz.

Belville, según el blog A Fleeting Peace se declaró en bancarrota en 1955 y murió en 1962.

¿Qué pasó con el avión del inglés o con el vino de González Byass? Desde luego, el segundo no tardó en ser trasegado.

Con información de los libros Voluntarios Europeos al servicio de Franco (Judith Keene) y  Looking for Trouble (Virginia Cowles) y del blog A Fleeting Peace .

Jaime Noguera  es autor confeso de la novela España: Guerra Zombi.

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