Los Tasaday: la 'tribu perdida' que nunca existió

En junio de 1971, Filipinas sorprendió al mundo, como si no les bastara la boda de Isabel Preysler con Julio Iglesias seis meses antes, pero en esta ocasión se trataba de una historia de interés humano: anunciaron el descubrimiento de una tribu aislada y primitiva en lo más recóndito de la jungla de Mindanao. Tan primitiva era la tribu, aseguraron, que seguía en la Edad de Piedra. ¿Recuerdan la historia de aquellos timadores que vendían la Torre Eiffel o la de Pisa? Esto fue su equivalente para los antropólogos...y los lectores de National Geographic.

Los Tasaday, como así se llamaban los indígenas, vivían en cuevas, cubrían su desnudez con hojas y no conocían la agricultura. Tampoco conocían el tabaco, lo que para los antropólogos era una clara muestra de su aislamiento, dada la difusión mundial de esta planta desde el siglo XV (por no hablar de las agresivas campañas publicitarias de Marlboro). Quizá lo más sorprendente era que caminaban descalzos a pesar de que Imelda Marcos, la esposa del dictador filipino, tenía zapatos de sobra para todos.

Los antropólogos estaban entusiasmados con el hallazgo, tal vez porque confirmaba el mito del buen salvaje . En el microcosmos de los Tasaday, el universo entero se limitaba a su jungla y no existían más seres humanos que ellos. Además, en su lengua no tenían cabida conceptos como guerra o violencia. Habían vivido ajenos al mundo y no sabían nada de la contienda de 1898 entre Estados Unidos y España ni de la invasión japonesa del archipiélago filipino durante la Segunda Guerra Mundial y posterior regreso de McArthur a lo Terminator. Eran felices en la naturaleza, puros, pacíficos e inocentes. Neil Young podría haber escrito una canción sobre ellos.

¿Demasiado bueno para ser verdad?

La tribu fue visitada por medios periodísticos como la revista National Geographic —que les dedicaría una portada y un documental—, científicos y todo tipo de curiosos, incluyendo a la actriz Gina Lollobrigida y el aviador Charles Lindbergh, siempre dispuesto a sacarse una foto. Pero en todo momento bajo la atenta vigilancia de PANAMIN, la agencia gubernamental encargada de proteger a las minorías filipinas y dirigida por el descubridor de la tribu, Manuel Elizalde, que según Planeta Curioso controlaba las visitas a la misma con un celo similar al que aplicaba el coronel Parker con Elvis.

Demasiadas dudas

Sin embargo, pronto surgieron dudas al respecto. ¿Cómo era posible que una tribu hubiera vivido aislada durante miles de años y sus miembros no sufrieran los efectos propios de la endogamia? ¿Cómo eran resistentes a enfermedades a las que (supuestamente) no habían estado expuestos? ¿Cómo podían sobrevivir con una dieta que, según los antropólogos, sólo cubría cerca de una tercera parte de las calorías necesarias? ¿Y no tendría que haber más residuos en sus cuevas? Por si fueran pocas preguntas, muchos de sus utensilios parecían haber sido tallados con cuchillos de metal y a pocos kilómetros de distancia existía un poblado de buen tamaño, lo que hacía aún más improbable el aislamiento de la tribu.

El acceso a los Tasaday ya había quedado bastante restringido a causa de la ley marcial declarada por el dictador Ferdinand Marcos en 1972, pero en 1976, con la excusa de protegerlos, Manuel Elizalde prohibió por completo las visitas a la tribu, que volvía a desaparecer para Occidente.

La Edad de Piedra que nunca fue

Diez años después, Marcos fue por fin derrocado y Oswald Iten, un periodista suizo, aprovechó para visitar a los Tasaday, acompañado por el reportero filipino Joey Lozano, y averiguar qué había sido de ellos. Según Gizmondodescubrieron una realidad muy diferente de la que esperaban: los Tasaday vivían en chozas, no en cuevas, y vestían con ropa occidental, pantalones vaqueros y camisetas, nada de cubrirse con hojas. Algunos miembros de la tribu incluso confesaron haber sido convencidos por Elizalde para representar la farsa a cambio de dinero, bienes y protección.

Manuel Elizalde había escapado de Filipinas tres años antes de la caída de Ferdinand Marcos y se rumoreaba que había llevado consigo varios millones de dólares robados precisamente de fondos para beneficio de los Tasaday. Sin embargo, desde su exilio costarricense declaró que aquello formaba parte de una maniobra para desacreditar todo lo ocurrido bajo el gobierno de Ferdinand Marcos. La tribu era real, afirmó, y hasta consiguió que algunos miembros de la misma se desdijeran de la admisión de fraude y denunciaran en los tribunales a los que se atrevían a difamar el buen nombre de los Tasaday, una forma de actuar que no esperaríamos de gente de la Edad de Piedra (pocos pleitos hubo en el Paleolítico, que sepamos).

Hoy en día, como vemos en la Wikipedia Filipina, parece haber consenso en que nunca se trató de una tribu aislada durante milenios, sino sólo ciento cincuenta o doscientos años y que tampoco fue descubierta en 1971. Parece ser que en la década de los cincuenta ya se relacionaban con otras tribus cercanas.

Con información de: Planeta Curioso, la Wikipedia Filipina y Gizmondo.

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