Ibiza, desolada ante la abrupta marcha del 'putibarco' del príncipe saudí

Que Arabia Saudí continúe el bloqueo contra Qatar, que haga ya dos largos años que este país y su coalición bombardean  civiles en Yemen, que la monarquía saudita viole sistemáticamente derechos humanos o que fomente el terrorismo yihadista internacional, no había sido hasta ahora impedimento para que el Príncipe Saudí, Abdul Aziz  bin Fahd Al Saud, hijo del fallecido Rey Fahd, se pegara la fiesta padre cada verano en Ibiza a bordo del sexto yate más grande del mundo, el Prince Abdulaziz, más conocido como el "putibarco." 

Pero este año las vacaciones ibicencas del Príncipe han acabado abruptamente y a finales de agosto Abdul Azid se fue de forma repentina a mitad de sus vacaciones dejando un mes y medio de reservas de superlujo en Ibiza sin aprovechar y a muchos trabajadores de la isla sin sus conocidísimas y desproporcionadas propinas.

El Príncipe y su pelazo antes de esfumarse de la faz de la Tierra

Abdul Aziz Bin Fahd Al Saud salió de Ibiza junto a todo su séquito a principios de este mes, supuestamente después de que su tío requiriera su presencia inmediata y le mandara este avioncete BOING 777 para que volviera echando leches.

https://www.youtube.com/watch?v=GLmFBxUL9eo

Y claro, la marcha de Abdul Azid y de su "discreta" comitiva de 200 personas entre seguridad, familiares y amigos, ha dejado un vacío difícil de llenar en Ibiza. Los veraneos de este Príncipe Saudí en las Pitiusas provocan un impacto económico importantísimo al reservar plantas enteras de hoteles de lujo y gastarse un pastón solo por amarrar sus yates en Ibiza.

Las Fiestas del yate de El Lobo de Wall Street se quedan cortas comparadas con el "putibarco".

¿Quién ocupará ahora las suites del Ibiza Gran Hotel o del Casino de Ibiza de entre 800 y 4.200 euros la noche? ¿Quién contratará el catering privado del chef italiano Walter Martino por 800.000 euros que incluye en la cubertería un plato de oro macizo y 84 diamantes valorado en un millón de euros? ¿Cómo se llenará ahora el hueco que ha dejado su flota de entre 60 y 80 vehículos de lujo, en su mayoría Mercedes, desplazados expresamente hasta Ibiza desde Alemania, con tres chóferes cada uno 24 horas al día? ¿Qué "barcucha" ocupará ahora el espacio del  "putibarco" que abandonó el puerto de Ibiza este lunes para aparecer el jueves en Málaga con sus 147 metros de eslora, su helipuerto, su hospital, su mezquita y su cine, pero sin el Príncipe Abdul Azid?

La salita de estar del "putibarco".

¿Pero qué ha pasado con el Principito? Parece dudoso que el hombre que ha dejado gratificaciones en el Lío Ibiza de 80.000 euros, o a los 'croupiers' del Casino de 30.000€, de repente se haya quedado sin panoja para continuar su estancia veraniega. Y sin embargo, se ha esfumado y desde la isla temen que no vuelva, una posibilidad que no parece tan descabellada.

Y todo por un tweet. Sí, sí, la red social del pajarito no solo pone en situaciones comprometidas a Facu Díaz o César Strawberry si no que puede torcerle el destino hasta a los vástagos de la realeza.  A principios de mes, Abdul Aziz aseguró que su cuenta de Twitter había sido hackeada horas después de publicar un mensaje en el que aseguraba que su vida estaba en peligro después de una visita al actual monarca, su tío, el Rey Salman."Después de realizar el Hajj", declaraba el tweet, "voy a despedirme de mi tío Salman y voy a viajar. Si no me voy, sé que me matarán."

El Rey Salman, de colegueo con Felipe VI.

El alarmante tweet fue eliminado poco después, y en el siguiente mensaje del príncipe en la red social este aseguraba que su cuenta había sido hackeada y que había sido recuperada. Pese a ello, los usuarios de Twitter no descartaron que el primer tweet fuese escrito por el propio Abdul Aziz ya que con anterioridad él había usado esa misma red social para acusar al entonces príncipe heredero,  Abu Dhabi de ser un traidor.

Y claro, a lo mejor el "hackeo" no ha llegado en el momento más oportuno. El pasado junio el rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz, ordenó la destitución de su primer heredero al trono, su sobrino Mohamed bin Nayef, y el nombramiento, en su lugar del hijo del monarca. Algo que no sentó demasiado bien entre los sectores afines a Bin Nayef y que provocó multitud de críticas a la decisión real entre el pueblo llano, sobre todo a través de Internet.

El hijísimo de buen rollo con Trump

Y claro, por ahí sí que no pasa el gobierno absolutista saudí  que, pese ha haber demostrado sentido del humor al aceptar formar parte una comisión de la ONU "exclusivamente dedicada a promover la igualdad de género", no se tomó nada bien las críticas por lo que, inmediatamente después, animó desde sus instituciones a todos los residentes del país a denunciar, mediante una App diseñada para tal fin, cualquier actividad que pudiera atentar contra los intereses de la oligarquía wahabí. Un mensaje publicado en Twitter por el Ministerio del Interior decía: "Cuando te encuentres una cuenta en las redes sociales que publique ideas terroristas o extremistas, por favor informa inmediatamente a través de la aplicación #Todos somos seguridad".

Un tweet que así, a priori, no resulta extraño, si no fuera porque el significado que los saudíes otorgan al término "terrorismo" incluye a cualquier grupo crítico con el poder establecido. Y para que no cupiera ninguna duda de a qué se refería el citado tweet, el fiscal general reproducía poco después en la misma red social un párrafo de dicha ley que establece como delitos de terrorismo "poner en peligro la unidad nacional, obstaculizar la Ley Básica o algunos de sus artículos y dañar la reputación o el estatus del Estado". Por tanto, no resultaría extraño que el tweet del desaparecido príncipe pudiera incluirse en esta descripción.

Abdul Aziz mirando de soslayo la que se le viene encima

Desde entonces, distintas agencias de noticias de Oriente Medio han asegurado que Arabia Saudí está llevando a cabo una campaña de represión que incluye detenciones a clérigos e intelectuales considerados como la mayor amenaza interna de la monarquía en su dominio sobre el país. Y entre ellos, aseguran que se encuentra el príncipe Abdul Aziz Bin Fahd Al-Saud aunque las autoridades no han dicho ni tweet. Una fuente de seguridad de Arabia Saudita dijo a Reuters que los sospechosos fueron acusados de "actividades de espionaje y que tienen contactos con entidades externas".

Y con la desaparición de Abdul Aziz serían ya cuatro los príncipes saudíes que han desaparecido sin dejar rastro después de manifestarse en contra de la actual Familia Real. Así lo asegura una investigación de la cadena británica BBC, surgida en marzo del año pasado  cuando el periódico TheGuardian se hizo eco del secuestro por parte de las autoridades saudíes de tres miembros de la familia real entre septiembre de 2015 y febrero de 2016, y su retorno forzoso a Arabia Saudí. Y desde entonces, nada se supo del príncipe Sultán binTurki secuestrado en un vuelo de París a El Cairo, ni del Prícipe Saud bin Saif al Nasr  ni de Turki bin Banda.

Los tres príncipes desaparecidos

¿Será este el cuarto Príncipe saudí desaparecido de la faz de la tierra? ¿Volverá Ibiza a ver amarrar el "putibarco" en su puerto? Habrá que esperar a los veranos venideros para saberlo.


Con información de El confidencial, BBC, Periódico de Ibiza y Formentera.

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