Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Los estrambóticos desnudos de las primeras pelis eróticas

28 Nov 2017
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Strambotic

Según una de las máximas de la Red, “internet is for porn” («internet es para el porno», en su traducción al castellano). No vamos a ser nosotros quienes lo discutamos, pero no podemos olvidar que si internet es guarrillo es porque alguien antes se dedicó a filmar imágenes de gente desnuda haciendo cosas de adultos. No obstante, el cine anterior al porno ya tenía unas imágenes que, desde luego, tuvieron que calentar a más de uno y más de dos en una sociedad antigua. ¿La culpa? De un señor un poco excéntrico.

Toca remontarse a finales del siglo XIX. Concretamente, a 1887. En ese año, los estadounidenses podían ver a hombres y mujeres de piel lechosa y con cuerpos no precisamente de buen ver hacer todo tipo de piruetas y movimientos extravagantes. El responsable de todo esto fue Eadweard Muybridge.

Muybridge fue el encargado de capturar el instante en el que un caballo vuela. Nacido en Londres, emigró a Estados Unidos, donde vivió en Nueva York y San Francisco. En la ciudad que ahora es capital tecnológica del mundo, destacó por tomar fotos de la costa oeste y unirlas como si de una panorámica se tratara. Poco a poco, fue haciéndose más famoso.

Un magnate estadounidense le pidió si podría comprobar, con sus panorámicas, que las cuatro patas de un caballo están en el aire mientras galopa. Para ello, Muybridge construyó una cámara que le permitió tomar muchas fotos seguidas. Y, efectivamente, lo consiguió, en lo que se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la historia, antes de que el cine existiera.

Muybridge decidió seguir investigando ese mundo que acababa de descubrir. Después de viajar por todo el mundo mostrando sus asombrosas imágenes, regresó a Estados Unidos y decidió que había que capturarlo todo. Incluido gente en pelotillas.

Muybridge comenzó a hacer un registro de todo ser viviente,con una intención más científica que de espectáculo. Con el mismo sistema que la famosa imagen del caballo, fotografió pájaros en vuelo, por ejemplo. Pero muchas de sus imágenes eran esperpénticas tomas de gente desnuda haciendo cosas. Algo que, para la sociedad de aquella época, debía resultar un pelín excitante.

Así, nos encontramos a fornidos hombres golpeando con un bate. O a otros adultos subiendo escaleras como su madre los trajo al mundo. Y no solo de hombres en bolas vivía Muybridge. En sus imágenes también vemos a mujeres con el pubis sin depilar quitarse una blusa, o a otra que tira agua a una amiga, metida en un barreño para, imaginamos, bañarse.

El caso era mostrar carnaza, como vemos en la foto superior, donde una joven baila con una falda muy voluble mientras lleva las lolas al aire. Imaginamos que, por aquel entonces, hubo quien experimentó lo mismo que vivían los españoles cuando iban a Perpiñán a ver ‘Emmanuelle’. Eso sí, sin argumento o trama ningunos. Aunque en estos casos poco suele importar.

Los desnudos no se entienden muy bien, en ningún caso. Porque veamos, ¿por qué hay dos mujeres besándose y dándose la mano… en porretas? Que nos lo expliquen.

Y para los muy mitómanos, en una época en la que los hombres no le prestaban mucha atención a su pelo, aquí había muchísimo más pelo que en la cabeza de Don Limpio: Muybridge retrató a lanzadores de peso que tenían un bosque por vello púbico. Sabemos que incluso a día de hoy, estas imágenes tienen sus espectadores.

Otras fotografías de desnudos tenían una intención poco erótica, a no ser que hubiera algún degenerado en la sala: Muybridge y sus colegas quisieron retratar a todo tipo de personas; por eso, también aparecían tullidos o gente con deformaciones.

Un señor muy particular

Tanto golferío solo se puede entender con la particular personalidad de Eadweard Muybridge. Ya su larga barba apuntaba maneras. Pero además, su vida no era normal y corriente: asesinó al amante de su esposa cuando se enteró de que este era el verdadero padre de su hijo. Lo más curioso es que fue absuelto del crimen porque se entendió que era la respuesta natural a lo que había sucedido.

En definitiva, por casualidades de la vida Muybridge terminó creando las primeras películas eróticas de la humanidad sin apenas pretenderlo. Nos ha dejado con la boca abierta (nunca mejor dicho), tanto como les sucedió a nuestros antepasados hace unos 120 años.

Con información de YouTube y Abc.

¡Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

BONUS TRACK: El putibarco del príncipe saudí en Ibiza

De aquellos polvos, estos lodos:

Las diez mejores variedades de marihuana para mejorar tu vida sexual

Arqueología del porno: tus antepasados eran aún más guarros que tú

Once fiestas salvajes que hicieron Historia