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Los “sanfermines” que ganaron una batalla a los ingleses

28 Ene 2018
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Ad Absurdum

Felipe III: el artífice de la Pax Hispanica.

La Pax Hispanica es el nombre con el que los historiadores se refieren al período de relativa paz que vivió el Imperio español bajo el reinado de Felipe III. Y decimos relativa porque hubo paz, sí, pero también algún que otro mamporro.

De que la paz no fuera completa ya se encargaban, con más empeño que nadie, los ingleses, que se dedicaban a hostigar las costas americanas en manos españolas. Pero cuando esto ocurría, los españoles respondían con su mejor arma: la picaresca. Y para muestra, la siguiente historia.

Una mañana de enero del año 1600, los habitantes de la ciudad jamaicana de Villa de la Vega (por entonces capital de la isla), despertaron con nada más y nada menos que 16 navíos con pabellón inglés frente a la costa.

Aquello pilló completamente por sorpresa a los habitantes de la ciudad, que apenas contaban con un cañón y algunos fusiles. Desde luego, nada que pudiera hacer frente a lo que se les venía encima.

Pero el gobernador y los pocos soldados que guardaban la plaza sabían que antes que la rendición había que probar alguna fórmula innovadora y creativa, aunque antes había que ganar algo de tiempo, pues el factor sorpresa ya lo habían perdido. O no…

Cuando los ingleses desembarcaron y pidieron negociar las condiciones de la rendición, los españoles se hicieron los suecos y fingieron que no entendían al interlocutor inglés. Que si “pronuncia mejor que no se te entiende”, que si “menudo acentazo”… En realidad lo entendían a la perfección, pero todo era un elaborado plan para preparar las defensas.
Cuando los ingleses fueron conscientes del cachondeito español, se impacientaron y decidieron suspender las negociaciones. Así que corrieron a preparar el ataque.

Los españoles llevaban ya un buen rato preparándose también. Los ingleses no sabían cuántos hombres y armas había en la ciudad, así que había que aprovechar esa ventaja. Pero había una ventaja aún mayor, algo que los ingleses desconocían que pudiera ocultarse al otro lado de la muralla…

Una vez desplegados todos los soldados ingleses, formaron y emprendieron el avance hacia la ciudad. Los españoles esperaron.

Los ingleses seguían avanzando, cada vez más cerca de las puertas. Los españoles siguieron esperando.

Cuando ya se encontraban a las mismísimas puertas de la ciudad, estas se abrieron. Se hizo el silencio. Los ingleses esperaban encontrar hombres armados al otro lado, pero cuando acertaron a ver lo que había frente a ellos, ya era tarde… ¡una manada de toros bravos!

Los españoles habían tomado una manada que pocos días antes había llegado a la ciudad con fines comerciales y, cuando abrieron las puertas, hicieron correr a los morlacos en dirección al enemigo.

Recreación de la batalla.

Al ver venir la estampida, a los ingleses no les quedó otra que correr en dirección a los barcos tratando de esquivar las embestidas. Y cuando el miedo rompió las filas inglesas, los españoles aprovecharon para sembrar aún más el caos disparando los fusiles y su único cañón en todas direcciones.

Los ingleses no terminaban de entender lo que estaba pasando, pero tampoco había mucho tiempo para analizar, los cuernos de los astados ya acariciaban los culos británicos, y se oían disparos sin parar. Sin duda, la ciudad estaba bien defendida.

Una vez en los barcos, los ingleses decidieron no volver a probar suerte contra los españoles y sus bestias. Además, la costa estaba lo suficientemente lejos como para que los cañones de los barcos fueran inútiles. Así que, pensaron, que en realidad la localidad no era recompensa suficiente como para enfrentar un improvisado sanfermín.

Ubicación de la ciudad.

El caso es que años después, la ciudad cayó finalmente en manos inglesas, al igual que el resto de la isla. Pero los ingleses no debían guardar un grato recuerdo, pues trasladaron la capital de allí a Kingston, aunque siempre tendrían que cargar con la maldición de que la ciudad de Villa de la Vega cambiase su nombre, hasta el día de hoy, por el de Spanish Town.

Bibliografía:

Ruiz de Burgos Moreno, E. (2012): La difícil herencia: las batallas de Felipe III en defensa del legado paterno (1599-1608), ed. Edaf.
Ruiz Gil, H., y Morales Padrón, Fr. (2017): Piratería en el Caribe, ed. Renacimiento.

Ad Absurdum suele escribir sobre historia, a veces en libros como Historia absurda de España.

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